Email marketing
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Tanto si vas a lanzar una campaña de email marketing para promocionar tus productos y servicios, cómo si estás pensando en iniciar un newsletter o boletín electrónico para estar en contacto con tus clientes, debes tener en cuenta los siguientes puntos:

¿Quién va a leer tu mensaje?

Piensa a quién vas a enviar ese mensaje, visualízalo leyéndolo… ¿qué crees que espera? ¿qué crees que le puede gustar leer? Esto te ayudará a que tu mensaje sea el adecuado y sobre todo, pertinente. Está comprobado que las personas respondemos a los mensajes que son relevantes para nosotros.

¿Qué es lo que quieres conseguir al enviar ese mensaje?

Es importante tener un objetivo, saber qué es lo que quieres lograr con ese mensaje. No es lo mismo mandar un mensaje para promocionar un nuevo servicio o producto, que mandar un mensaje de felicitación de Navidad, o simplemente un mensaje para seguir en contacto.

Calidad vs cantidad

No añadas a tu base de datos de correo electrónico cualquier dirección. Recibir un mensaje que no es adecuado para nosotros, no sólo implica que nos llevemos una imagen desafortunada de la empresa/persona que lo envía, si no que además nos pueden acusar de realizar spam. Envía tus mensajes sólo a personas que te han autorizado a enviarles notificaciones o a quienes conoces personalmente y sabes que tu mensaje va a ser bien recibido.

Segmenta

Siguiendo con el tema de calidad vs cantidad, si tu lista es grande, segmenta. No a todos tus clientes les interesan todos los servicios que ofreces. A unos les interesa una cosa, y a otros, otra. Tu campaña será mucho más efectiva si sólo mandas un tipo de noticias u ofertas de servicios a personas que sabes que lo van a valorar. Piensa en las direcciones de correo electrónico de tus clientes como si de semillas se tratasen (trátalas bien y florecerán). Y no olvides eliminar las “malas hierbas” (por ej. personas que crees que no recibirán con buenos ojos tus mensajes)

Personaliza

Siempre que puedas, personaliza tu mensaje. Casi todos nosotros preferimos recibir un mensaje que se inicia con “Estimado Nombre-Del-Cliente”, que un mensaje anónimo en el que el destinatario se siente “del montón”. Los expertos en ventas recomiendan utilizar el nombre del cliente a menudo. ¿Te has fijado que cuando te llaman para venderte algo por teléfono lo primero que te preguntan es tu nombre? Por algo será…..

Lo breve, dos veces bueno

La introducción (lo que va detrás del “Estimado Nombre-Del-Cliente”), es la parte más importante de tu mensaje, en pocos segundos, tu lector decidirá si lo que le cuentas es interesante o se va directo a la papelera. Así que ve al grano, de una forma breve, pero lo más interesante y emocionante que puedas. Si tienes una referencia, utilízala en este primer párrafo. Por ejemplo, si es una persona que conociste hace poco en una reunión, o si es un conocido de un cliente o de un amigo tuyo… haz mención de ese vínculo. Esto te ayudará a establecer credibilidad de inmediato.

No te precipites

Escribe tranquilamente tu mensaje teniendo en mente a quién se lo envías y qué es lo que quieres conseguir. Encuentra las palabras adecuadas, revísalo una vez y vuelve a revisarlo las veces que sea necesario. Es importante evitar conseguir el efecto contrario, es decir, que se lleven una mala imagen de nosotros o de nuestra empresa. Así que tómalo con calma. Más vale que el mensaje salga mañana, pero perfecto, que hoy, y de cualquier manera. Cuanto mayor sea la calidad del mensaje y de los contenidos que envías, mayor será la tasa de respuesta

Hazte el interesante

El título de tu mensaje debe captar la atención de tu receptor. Cada uno de nosotros recibimos decenas de emails cada día. Muchas veces borramos los mensajes sin llegar a leerlos sólo porqué el título no nos parece interesante o lo vemos como un “más de lo mismo”. En cambio, abrimos esos mensajes en los que el título, por alguna razón, ha captado nuestra atención.

Soluciona problemas

Posiblemente, muchos de los productos o servicios que ofreces representan una solución para un problema determinado. Si cambias el enfoque (ofrecer soluciones en lugar de intentar encajar productos o servicios) no venderás, te comprarán.

Menos es más

No abuses de los mensajes por coreo electrónico. No te conviertas en un spamer involuntario. No envíes una gran cantidad de mensajes inútiles y sin contenidos de valor para tus destinatarios. Si no tienes nada nuevo que decir, mejor no digas nada. Espera a tener algo que decir y la respuesta será mucho más positiva.

Mantente conectado

Los intereses de tus lectores van cambiando (como los tuyos). No pierdas ninguna ocasión de preguntarles (cuando les veas) si reciben tus noticias, si les gusta, si encuentran los contenidos interesantes, pídeles sugerencias y críticas…También es una buena idea hacer un sondeo o encuesta de vez en cuando. Esto te ayudará a mantenerte conectado con los intereses, gustos y necesidades de tus clientes.

Promueve el “boca-oreja”

Pide a tus lectores que si han encontrado interesante tu mensaje, lo reenvíen a sus amigos, colaboradores, familiares… a cualquier persona que ellos piensen que les puede interesar. El boca-oreja es, de lejos, la publicidad más efectiva y barata!

No te olvides del pié de página

Ofrece siempre, al final de tu mensaje, la opción de dejar de recibir tus mensajes. Todos odiamos recibir mensajes que no deseamos recibir o que no nos interesan. Ofrece a tus lectores la posibilidad (real) de dejar de recibir tus mensajes. Y si alguien te lo pide, por supuesto, bórralo de tu lista. No sólo porqué estás obligado por ley, sino también, por ética profesional.

Para terminar, recuerda que estás aprendiendo, siempre estamos aprendiendo. Si te equivocas, adelante, aprende del error y mejora. Mantén tu mente abierta y prueba cosas nuevas. Y sobre todo, aprende siempre de tus lectores. Dales lo que quieren y ellos te darán lo que tu quieres.

Mercè Castells ( @mercecastells)

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