Hasta hace apenas unos años, crear un banco resultaba impensable para la inmensa mayoría de los mortales. Los elevados costes y las fuertes barreras de entrada, hacían realmente complicado poder crear una entidad bancaria, si a esto le sumamos la rígida estructura burocrática, tenemos los ingredientes perfectos para elegir otro sector a la hora de emprender.

Con el FinTech, todo el escenario ha cambiado. Crear una startup FinTech es mucho más sencillo. Además, debido a las reducidas dimensiones de estas compañías, les resulta mucho más sencillo incorporar las innovaciones tecnológicas más vanguardistas a su sector.

Si te estás planteando emprender en el sector FinTech, te mostramos 7 razones por las que es una buena idea.

  1. Sector en auge

El sector FinTech está experimentando un crecimiento exponencial. Las nuevas preferencias de los consumidores más jóvenes, así como de la conocida “generación millennial”, están permitiendo aumentar el tamaño de un mercado que ya es capaz de plantarle cara a la banca tradicional.

La implementación de herramientas de inteligencia artificial y machine learning permiten crear grandes compañías que funcionan de forma eficiente con costes operativos mucho más bajos, siendo sus tres baluartes el departamento de marketing, el departamento de IT y el departamento financiero.

  1. Nichos de mercado sin explotar con pocas barreras de entrada

Dicen algunos de los principales gurús del sector FinTech, que, para cada nicho de mercado en el sector financiero, podemos encontrar varias startups FinTech.

Sin embargo, aunque es cierto que el número de empresas financieras de base tecnológica es mucho más elevado que el de bancos tradicionales, así como que la competencia ha aumentado dando lugar a productos y servicios más competitivos, todavía en la actualidad es posible encontrar nichos de mercado que presentan potencial de crecimiento.

  1. Facilidad en la apertura de mercados

Los negocios digitales son “fáciles de exportar”, no necesitan de una infraestructura de oficinas y locales comerciales tan extensa como la de las compañías del mundo offline.

Basta con trasladar la web a otro mercado (adaptando idioma y preferencias de los consumidores de ese mercado), así como cumplir con los trámites burocráticos y legales para constituir una sociedad (empresa filial) en el nuevo país, abriendo una sede de operaciones.

  1. Generación de activos intangibles (patentes, etc)

La innovación tecnológica genera activos intangibles para las empresas. De este modo, un descubrimiento de una startup FinTech puede ser patentado y posteriormente pueden obtener beneficios por los derechos de explotación.

  1. Posibilidad de vender la startup a una entidad bancaria

Al igual que ocurre con las startups puramente tecnológicas que se dedican a la creación de nuevo software o aplicaciones, las FinTech con potencial despiertan un gran interés de compra por parte de entidades bancarias tradicionales que buscan reinventarse y “adaptarse a los nuevos tiempos”.

  1. Aumento de la inversión en el sector

En el primer semestre de 2016, la inversión en FinTech a nivel global superó los 5.000 millones.

Cada vez más inversores y fondos de “venture capital” se suman al FinTech, por lo que puede ser un buen momento para captar fondos lanzando rondas de financiación.

  1. Opción de crear un producto o servicio innovador capaz de cambiar el mundo.

Este es sin duda uno de los principales motivos por los que decidir emprender en el sector FinTech.

Del mismo modo que en su día fue una revolución el primer ordenador personal, en la actualidad, en el sector FinTech puede esconderse el nuevo invento que revolucione la historia de la humanidad.

De hecho, los sistemas de pagos móviles ya han supuesto una revolución, así como las webs de financiación online, que permiten a miles de personas cada día, realizar las operaciones financieras que necesitan y conseguir dinero para financiar sus proyectos sin necesidad de desplazarse a una sucursal bancaria.

¿Y tú? ¿te sumas a la revolución FinTech?

Por Carlos Martín de ID Finance, MoneyMan.