Divorcio. Sólo bastará con que uno de los cónyuges quiera divorciarse para que se pueda disolver el vínculo.

No se ventilarán las causas, no habrá culpables, no habrá necesidad de esperar tres años desde la celebración del matrimonio.

Juntamente con el formulario de divorcio, y en caso de existir hijos menores,  será necesaria la presentación de una propuesta que aborde los temas de regimen de visitas, alimentos, tenencia de hijos y división de los bienes

No se preveé que sea un “divorcio express”, es decir, que sea tan sólo un trámite administrativo. Se deberá, como ahora, recurrir a la Justicia.

Sí se evitarán largos trámites, acuerdos previos entre los cónyuges, largos y desgastantes, plantear causales o esperar cierto tiempo

El proyecto instala la idea  de la supremacía de la voluntad personalísima de terminar con un vínculo o no postergarlo en el tiempo y de este modo blanquear las ficciones que se veían a diario en los Tribunales, de divorcios por presentación conjunta o de común acuerdo, cuando la decisión ya había sido tomada mucho antes.

En general quienes se presentan a los Juzgados pidiendo de común acuerdo su divorcio vincular, ya estan, de hecho, “divorciados” hace  tiempo. Nadie, salvo excepciones, toma la decisión de divorciarse en forma ligera o ante el menor inconveniente.

En general se trata de vínculos que se van deteriorando con el tiempo o la convivencia.

Permanecer en ellos no es sano, altera a cada uno de los cónyuges y altera a los hijos que conviven en un clima de agresión o indiferencia poco apropiados para su desarrollo y su futuro.

A veces ya existen nuevas uniones, con otros hijos pero esos esposos siguen vinculados ante la ley a la familia anterior con todos los efectos y desprolijidades que tantas veces se han visto.

Se trata de un paso acorde con los tiempos actuales, más moderno, más ágil, más fácil.

Entrarán al matrimonio sin prejuicios ni miedos y, quizás, las uniones convivenciales sean menos frecuentes.

No casarse ya no significará esa suerte de pérdida patrimonial que experimentan muchas parejas al momento de divorciarse.

Convenios prenupciales. Los cónyuges podrán celebrar, antes de casarse, un acuerdo para mantener separados sus bienes, algo que hoy no se permite. Los convenios permitidos serán sólo de contenido patrimonial y tendrán límites. “Como el matrimonio es una institución, no hay libertad absoluta para escribir lo que uno quiera”, dijo Lorenzetti. Hay un estándar mínimo que se aplicará cualquiera sea el régimen que la pareja elija.

En nuestro país, hasta ahora,tenemos un  régimen patrimonial forzoso, de manera tal que al momento de dividirlos a causa de un divorcio la obligación es 50% para cada uno de los bienes obtenidos despues de la celebración del matrimonio.

De incorporarse los acuerdos prematrimoniales o capitulaciones, los futuros cónyuges podrán  prever de qué manera van a dividir su patrimonio si llegaran a divorciarse

Es obvio que este tema es una de las mayores complicaciones que apareja la disolución del vínculo por divorcio..

Este cambio tendría fundamental  importancia en casos en los que es uno de los miembros de la pareja quien gana más dinero o quien aporta la totalidad del dinero a la familia.

Llegado el momento del divorcio y la disolución de la sociedad en lo que se refiere al patrimonio, siempre surge la protesta de quien ha “trabajado” mientras el otro permanecía en la casa

Más allá de considerar que estos acuerdos previos al matrimonio representan un avance, es fundamental que ellos no perjudiquen a ninguno de los miembros del matrimonio en crisis

Que pasaría en el caso de una mujer que acuerda con su esposo que no va a trabajar o que permanecerá ocupándose de la casa y los hijos?

El acuerdo debería contener cláusulas que contemplen estos supuestos. De lo contrario existiría una desigualdad y podría prestarse a situaciones injustas e inmerecidas

Lo justo sería que se pudiese acordar entre el régimen de la ganancialidad o el de separación, por acuerdos previos.

De cualquier forma es generalizado en la comunidad jurídica que estas modificaciones representan un avance acorde con estos tiempos y, en nuestra opinión, es probable que la tasa de matrimonios aumente

Dra. María Rosa Quintero
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