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Cómo evitar sentirse culpable por ser ambiciosa y querer mas de tu carrera

Un obstáculo frecuente en las mujeres trabajadoras y emprendedoras es, muchas veces, el sentimiento de culpabilidad por no poder llegar a todo; especialmente cuando tienes un puesto de responsabilidad o un negocio que requiere que estés muy involucrada.  

EN general, las mujeres tenemos una necesidad innata de cuidar de los demás. Eso tiene su lado bueno pero también una parte negativa, cuando te centras más en los demás que en ti misma, algo muy frecuente. No serías la primera en poner siempre por delante a los demás y acabar tu agotada y sin energías para nada, o siendo incapaz de decir que no a los demás exactamente por la misma razón.

Por eso, si eres una persona ambiciosa con altas expectativas profesionales o si tienes un negocio y quieres dar un paso más, puede que te sientas culpables por no poder llegar a todo o por sentir que abandonas a tu familia. Eso puede hacer que renuncies a tu carrera profesional y te sientas resentida o insatisfecha, o que decidas seguir adelante y también te sientas insatisfecha debido a la culpabilidad. Entonces, ¿qué puedes hacer para salir más o menos airosa de esta situación?

1. Ten claras tus prioridades y sé sincera contigo misma.

El tema de las prioridades es el que más menciono en mis artículos porque es fundamental y es algo con lo que trabajo con mis clientes nada más empezar. De hecho, recuerdo que una de mis clientes después de haberme comentado directa e indirectamente que su mayor prioridad en ese momento era su carrera, cuando hizo el ejercicio de prioridades marcó como primera su familia. Ahí me di cuenta de que lo que sentía era culpabilidad por considerar prioritario su trabajo, así que le dije lo mismo que te digo a ti si estás en esa situación. El hecho de que en un momento determinado tu carrera sea tu prioridad no significa que no te importen tus hijos (pincha aquí para tuitear esto). Tus hijos son y serán siempre lo más importante para ti, pero en este momento tu prioridad es avanzar en tu carrera y está bien, estás en tu derecho. Así que no lo olvides tienes todo el derecho del mundo a volcarte en tu carrera o negocio y eso no significa que no te importen tus hijos o tu pareja o quién sea que tengas en mente.

2. Establece qué es imprescindible para ti.

Esto es algo que comenté con otra clienta que estaba embarazada y no sabía cómo iba a compaginar su trabajo con su bebé y con prestarle la debida atención a su pareja. Una de las cosas que le sugerí fue hacer una lista de las actividades o momentos que no quería perderse cuando naciera su hijo y de lo que era importante para ella. Entre ellas pasar tiempo a solas con su marido, llegar a casa a tiempo para bañar al niño, etc. Tener muy claro qué actividades son importantes para ti (porque suponen una gran satisfacción, te hacen sentir realizada y mejoran tu calidad de vida), te ayudará a distinguir qué mantener y a qué dedicarle tu tiempo cuando cambie tu situación profesional o cuando estés menos disponible.

¿Qué es importante para ti respecto a tu vida actual, tu pareja y tu familia? Tenlo claro y así podrás hacerlo prioritario respecto a otras tareas o actividades aunque durante un tiempo te vuelques especialmente en tu carrera o negocio.

3. Busca ejemplos motivadores.

Esto a mi me ayudó mucho, el tener ejemplos de mujeres que tienen lo que tu quieres o que se comportan como a ti te gustaría. En este caso mujeres profesionales con hijos que hayan llegado lejos en su carrera. Recuerdo que cuando estaba embarazada tenía miedo que de mi vida cambiara por completo y ya sólo quisiera quedarme en casa a cuidar a mi hijo y dejara de viajar o de salir (porque había visto muchos casos, todo hay que decirlo). Cuando me entraba esa angustia sólo tenía que pensar en las amigas con niños pequeños que seguían viajando, haciendo fiestas en su casa y saliendo fuera, para volver a recuperar la ilusión de que era posible.

Busca ejemplos que te demuestren que sí se puede y guíate por esas personas.

Tenerlo todo es posible, tenerlo todo a la vez complicado, siempre habrá que hacer algún tipo de sacrificio. Yo siempre digo que la principal razón de que me lanzara a tener mi propio negocio fue el deseo de libertad y flexibilidad de horario para poder atender a mi hijo cuando lo necesitara y para cogerme vacaciones cuando quisiera. Para mi está claro y eso hizo que los sacrificios económicos iniciales valieran la pena y que pueda negarme a ciertos compromisos si suponen estar mucho tiempo alejada de mi hijo. Esa es mi elección, ¿cuál es la tuya? ¿Qué quieres conseguir profesionalmente, qué estás dispuesta a sacrificar y qué no? Hasta que no tengas eso claro no podrás sentirte tranquila.

Aparte de eso, culpable es probable que te sientas en algún momento, acéptalo, sigue adelante y ten en mente siempre lo que dicen en los aviones: antes de ponerle la máscara de oxígeno a tu acompañante, póntela tu primero o no podrás atenderle bien. No lo olvides.

Así que cuéntame, ¿qué es imprescindible para ti y no vas a tocar por muy ocupada que estés?

La Dra. Aida Baida Gil, coach certificada y fundadora de www.coachdelaprofesional.com se dedica a ayudar a las mujeres profesionales y emprendedoras que se sienten estancadas o insatisfechas y que están listas para avanzar profesionalmente, establecerse por su cuenta o redirigir su carrera. Si buscas claridad, motivación, acción y resultados, recibe su boletín gratis en www.aidabaida.com.

¿Dispersa? 3 pasos para recuperar la concentración y el enfoque

¿Te encuentras con la atención dispersa y sin saber cómo reordenarlo todo y volver a empezar? No ser capaz de centrarse es uno de los problemas que impiden que tengas los resultados que quieres en tu vida, pero no es el único. Quizá tu problema no sea no poder centrarte, sino no saber en qué centrarte.

Son dos cosas distintas pero relacionadas. Por un lado, la habilidad de enfocarte y sacar adelante las cosas, y por otro, el saber en qué tienes que centrarte. ¿El punto de unión? Cuando no sabes lo que quieres, es difícil centrarse.

Seguro que has oído muchas veces eso de “you get what you focus on“, consigues aquello en lo que te centras, en lo que te enfocas. Cuanto más te centras en algo, sea lo que sea, más recursos utiliza tu mente para detectarlo (de ahí que si estás embarazada empieces a ver mujeres embarazadas por todas partes, por ejemplo), pudiendo llegar a dominar tus pensamientos y a afectar a tu comportamiento. ¿El problema? Cuando eliges centrarte en algo que no te beneficia.

Si te centras en lo que te limita, te limitas. Si te centras en que no entiendes algo, menos espacio dejarás para entender. Si te centras en tus carencias, en lo que te falta (ya sea talento, tiempo, dinero, etc), empezarás a encontrar pruebas de que es verdad y cada vez te esforzaras menos o directamente tirarás la toalla. Si te centras en tus miedos, cada vez verás más pruebas de que son reales y no serás capaz de ver las oportunidades. ¿Me equivoco?

Lo bueno es que este proceso funciona igual para las cosas positivas. Puedes elegir enfocarte en algo que te beneficie, que te abra puertas en lugar de cerrártelas. Y como los pensamientos están unidos a las emociones y a las acciones, si cambias en lo que te centras, cambiarás tus pensamientos, emociones y acciones y conseguirás resultados distintos. Por tanto, saber elegir en qué vas a enfocar tu atención es fundamental.

Pero claro, igual de importante que saber elegir bien en qué enfocas tu tiempo, energía y pensamientos es desarrollar la habilidad de concentrarse, de no perder el rumbo o dispersarse. Porque al igual que no centrarte en las cosas adecuadas no te da resultados, tampoco te los da no saber aplicarte a ello, por mucho que sepas en qué centrarte. Ese es el problema en muchos casos, tus pensamientos se dispersan, cuando si te centraras tendrías excelentes resultados.

Entonces, ¿cómo puedes recuperar la concentración y centrarte en lo que más te beneficia, en lo que mejores resultados te va a dar? Lynn Marie Sager en su libro “A river worth riding” nos recomienda seguir estos pasos:

1. Imagina el futuro que quieres. En muchos casos este es el problema, necesitas una visión clara de lo que quieres para poder centrarte y avanzar hacia ese futuro. Para no dispersarte, estancarte o malgastar tiempo y energía haciendo cosas que no te llevan donde tu quieres ir. Como ella dice: “Hay una conexión entre saber lo que quieres y conseguir lo que quieres.”

2. Identifica lo que te distrae. ¿Qué te hace perder el rumbo? Para poder eliminar las distracciones que tanto te afectan hay que identificarlas primero. Noticias negativas, cotilleos, gente quejica, estar preocupada, enfadada. Cuando te sientas así, pregúntate que te hizo perder la concentración y el ánimo y ya sabes: ¡evitalo!
Una de las cosas que más te afecta son tus circunstancias: las noticias y la gente negativa. Eso hace que te centres en lo mal que están las cosas y que dejes pocos recursos a las posibilidades. Si dejas que estos factores controlen lo que piensas, les estas dejando controlar cómo reaccionas frente a tu vida, cómo te comportas, y por tanto, los resultados que tienes.
No digo que no tengas que estar informada, pero no te obsesiones, hace falta un equilibrio. Si la información hace que tu vida se derrumbe, ponle freno. Además, en estos casos, aquello en lo que nos centramos nos provoca miedo, así que si aprendes a controlar en lo que te centras, aprenderás a controlar el miedo De ahí que la gratitud sea tan poderosa, porque te centras en lo que tienes no en lo que te falta. Según el doctor Martin Seligman, psicólogo, hay algo que nunca falla para provocar satisfacción a largo plazo, y puedes aplicarlo para empezar a eliminar la negatividad y sus efectos de tu vida:
Cada noche antes de dormir escribe en un papel tres cosas que hayan ido bien ese día. Puede ser algo especialmente importante (me llamaron de un trabajo, conseguí un nuevo cliente) o algo no tan relevante pero que para ti sea significativo (mi marido me regaló flores, lo pasé bien con mis amigos, etc). Ahora apunta lo más importante, por qué fueron bien. Ejemplo: Me llamaron de un trabajo porque soy buena para ese puesto, lo pasé bien con mis amigas porque tengo unas amistades estupendas y saco tiempo para ellas, etc.
Este ejercicio diario logrará que empieces a valorar las cosas positivas de tu vida y tu papel en ellas.

3. Desarrolla la habilidad de centrarte. Ser capaz de centrarse es una habilidad que puedes desarrollar con la meditación o con ciertas disciplinas que requieran concentración como yoga, bailar, escribir, practicar algún deporte, etc. Elige una y empieza.

La combinación de estas pautas te ayudará a mejorar tu capacidad para enfocarte y a definir claramente en qué enfocarte y, ya sabes, si empleas tu tiempo en lo que quieres, empezaras a conseguir lo que quieres (parece obvio pero no lo es, piénsalo bien.)

¿Cuál es tu caso? ¿Te cuesta centrarte o no has elegido bien en qué hacerlo?

Aida Baida Gil, coach de la profesional y experta en toma de decisiones trabaja con mujeres profesionales que quieren darle un giro a su trayectoria y que buscan claridad, motivación, acción y resultados. Visita www.aidabaida.com para para recibir su boletín semanal con artículos y estrategias para tu éxito personal y profesional.

Una estrategia de ventas fácil y poderosa – Cuenta tu historia

¿Sabes cuál es normalmente la página más aburrida en un sitio web?

La página “Quienes Somos” o “Quién Soy”.

Normalmente está llena de credenciales y, a lo más, tiene una historia tipo “Y todos vivieron felices para siempre”: descubrí esto, mi vida cambió y tu vida puede cambiar también.

Eso es demasiado irreal y demasiado aburrido.

También es una gran oportunidad perdida, ya que no aprovechas el increíble poder que yace en tu propia historia. Me refiero a la que realmente sucedió. La versión que incluye los ingredientes feos que normalmente quisiéramos olvidar: nuestros errores, las luchas, las derrotas. En fin: la sangre, el sudor y las lágrimas.

Es verdad que debes enfocarte en los problemas de tus clientes. Debes tratar de meterte en sus zapatos, de comprender sus angustias, frustraciones y anhelos, para poder ayudarles mejor.

Pero no desprecies el poder de tus propias luchas al hacerlo.

Al contar la cruda verdad de tu vida, vas a poder tocar los corazones de tus seguidores, ya que se podrán identificar con esa humanidad que hay en ti, aunque no siempre luzca color de rosas.

No sé si te pasa, pero yo me intimido al escuchar de una persona que siempre ha hecho todo bien y se nombra constantemente como ejemplo que todos deben seguir al enfrentar ciertos problemas.

Sus historias parecen epopeyas heroicas y pueden ser muy interesantes, pero no ayudan mucho, ya que son propios de un género humano tipo “Superman” con el cual ninguno de nosotros, el común de los mortales, nos podemos identificar.

Muy por el contrario, cuando una persona se hace vulnerable y cuenta su historia tal cual como fue, sin adornos ni apariencias, eso toca la fibra sensible del público y se da la gran oportunidad de realmente ayudar.

Una persona  que ha experimentado el éxito, pero que, al mismo tiempo, admite sus errores y comparte sus derrotas también es una persona que me motiva a mirar más allá de mis limitaciones y de comprender que yo también lo podré lograr.

Por eso, cuando puedas, cuéntales la cruda verdad de tu vida. Tus angustias, tus frustraciones y tus dolores.

A través de tu historia puedes hacer una conexión con ellos que te permitirá ayudarles a alcanzar su éxito también.  Para ellos es fascinante e inspirador descubrir que tú llegaste donde estás a pesar de todos los errores cometidos, todos los contratiempos pasados y todas tus falencias como persona.

Al reírte de ti mismo, fuera de demostrar una gran humildad, les ayudarás a reírse de sus propias pequeñeces y los inspirarás a superar los obstáculos que ellos tienen en sus vidas.

En el Internet, donde todo de por sí tiende a ser bastante impersonal, éste ángulo tiene aún mucho más poder.

Además es tan fácil de hacer. ¿Qué hay de difícil en simplemente contar tus experiencias y en compartir las enseñanzas que aprendiste de ellas?

Te aseguro que ningún libro sobre marketing te podrá dar una estrategia de ventas más poderosa.

¡Pruébalo! Cuéntales tu historia, tal como sucedió, con verrugas y todo. Y después me cuentas como te fue. Te aseguro que causarás furor y se notará en tus ventas.

Por Bettina Langerfeldt
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educacionparaelexito@gmail.com

¿Angustiada ante un cambio profesional? Esto es lo que nadie te dice

Ya he comentado alguna vez que, a veces, parece que las circunstancias conspiran para que escriba un artículo; y este es otro ejemplo. Llevo un tiempo hablando con clientas y lectoras sobre las etapas emocionales que todas pasamos y que unas manejan mejor que otras. Es algo que no se menciona mucho pero es de suma importancia (y lo sé por experiencia) y, justo esta semana, en el boletín de una de mis mentoras, Diana Fontanez, ella comenta: “El problema no es sentir. Es el no estar preparado para esas etapas emocionales que todos tenemos que pasar.” Esta frase ha acabado de inspirarme para escribir este artículo.

Cuando estás pasando un momento de angustia y estrés profesional, ya sea porque estás en una encrucijada y no sabes qué camino tomar, porque acabas de hacer un cambio importante de carrera, o porque te has animado a establecerte por tu cuenta, vas a tener muchos altibajos emocionales. Es un hecho, te espera una montaña rusa emocional y es probable que hagas lo que la mayoría de la gente hace: averiguar cómo puedes eliminar tus miedos e inseguridades y frustrarte y enfadarte contigo misma cuando tu motivación disminuye, si pospones las cosas y no te pones en marcha, o si tienes un día “malo” en el que te planteas si de verdad hiciste bien. ¿Te suena?

Conozco bien esas etapas porque he debido de pasarlas todas   Cuando me planteaba si seguir en la ciencia o dedicarme al coaching, cuando dejé la ciencia, cuando empecé el negocio, durante distintas fases del negocio (cuando no hay movimiento, cuando no es estable, etc.) Como ves un montón de circunstancias en las que los miedos, la inseguridad y las dudas atacan.

Entonces es cuando te entra la impaciencia y piensas que no vales para eso porque si no no tendrías miedo, o que deberías estar motivada, o que a ver si es que todo el mundo tenía razón y has metido la pata, y te preguntas, como me preguntan muchas clientas y lectoras: ¿Qué puedo hacer para no sentirme así? Para estar siempre contenta, motivada y con energía.

Nada, porque eso es imposible.

Como dice Diana, sentirse así no es el problema (es normal, eres un ser humano no un muñeco), el problema es no estar preparada para esas etapas y no aceptarlas. Asume y acepta que habrá momentos de emociones intensas, es normal, estás haciendo cambios y saliendo de tu zona de comodidad. Como he mencionado alguna vez puede que incluso necesites una especie de periodo de duelo si cambias de carrera radicalmente (como me pasó a mi con la ciencia). Durante esos momentos lo importante es:

  • Aceptar que son situaciones y emociones temporales y normales.
  • Cuidarte y mimarte todo lo posible.
  • Ser paciente contigo misma y reforzar tu convicción de que, como decía Scarlett O’Hara en “Lo que el viento se llevó”, “Mañana será otro día”.

Al menos es lo que a mi me ha funcionado. No tiene sentido que luches contra tus sentimientos y, aunque parece obvio, no lo es. Hasta que alguien no te dice que es normal pasar por eso, tú crees que no eres todo lo valiente que deberías, o que hay algo que no estás haciendo bien. Pero nada de eso.

Por supuesto, me refiero exclusivamente a esos periodos de altibajos que vas a pasar sí o sí, períodos de dudas ante estos grandes cambios o  días “malos” en los que no haces nada y te sientes fatal. Si estas etapas se alargan demasiado y te sientes hundida y sin motivación alguna, podría ser algo más serio y, en ese caso, necesitas la ayuda profesional de un terapeuta. En caso contrario, no te sientas culpable y acepta que es un día malo, que no vas a hacer mucho y que te apetece más ir al cine o lo que sea y al día siguiente, a ponerte las pilas de nuevo. Y siempre ten en mente esa razón poderosa que ha impulsado el cambio, tu porqué, que no se te olvide.

¿Qué te parece?

Aida Baida Gil, coach de la profesional y experta en toma de decisiones trabaja con mujeres profesionales que quieren darle un giro a su trayectoria y que buscan claridad, motivación, acción y resultados. Visita www.aidabaida.com para para recibir su boletín semanal con artículos y estrategias para tu éxito personal y profesional.

¿Te sientes culpable cuando no estás trabajando? Prueba esto

Seguro que conoces esa sensación de intranquilidad o culpabilidad cuando tienes algo pendiente y estás descansando, o cuando deberías estar trabajando pero no logras concentrarte, o simplemente en tu tiempo libre. Esa sensación de: “Debería estar haciendo…” De estar perdiendo el tiempo. Muy común cuando estás muy estresada y a veces aunque no lo estés… Problema: ni haces lo que se supone que tienes que hacer, ni descansas.

Yo he tenido esa sensación muchas veces, sobre todo en mi época científica. Me sentía mal si no estaba leyendo artículos científicos en mi tiempo libre (hay que decir que influía el que mi marido lo hiciera). No era capaz de desconectar, y el ver a mi marido trabajando hacía que me sintiera aún peor.

Hoy en día sabemos de sobra que descansar es imprescindible para ser productiva y eficiente, y no sólo al acabar el trabajo, sino también mientras trabajas. Hacer pequeñas interrupciones es bueno para reponer fuerzas. Sin embargo, que lo sepamos no quiere decir que nos sintamos bien haciendolo, ¿verdad? Yo al final, lo he logrado, al menos la mayoría de las veces, que ya es suficiente. Al principio intenté convencer a mi marido de que dejara de trabajar porque me hacía sentir culpable. No funcionó. Luego acepté el hecho de que yo no puedo convencer a nadie, es su decisión y, por tanto, tenía que lograrlo yo misma de otra manera. Con el tiempo lo he logrado y lo que me funciona es:

1. Ser productiva durante mi jornada de trabajo.
Si procuro tener claros los objetivos del día, sacar trabajo adelante y no distraerme en exceso (porque distraerte te distraeras, es inevitable, así que dejemoslo en que no sea en exceso), luego no me siento culpable cuando descanso el resto del día. Sentirte productiva es importantísimo en muchos aspectos, así que párate a pensar qué necesitas hacer para sentirte productiva.
En mi etapa científica yo me sentía productiva cuando hacía experimentos y no tanto cuando escribía, aunque adelantara mucho. Así que siempre procuraba programarme algún experimento. Cuando cambié al coaching, al principio me costó sentirme productiva porque me paso mucho tiempo delante del ordenador escribiendo o hablando con clientes, y cuando acababa el día no sentía que lo hubiera aprovechado bien. En ese momento, para mi “productivo” era algo manual, así que tuve que replantearme mi concepto de productividad.
¿Qué me dices de ti, cuál es tu concepto de “ser productiva”? Escribir un determinado número de páginas, atender a un determinado número de clientes, acabar con la lista que escribes al comenzar el día,… Piénsalo y así podrás estructurar tus días con actividades que te hagan sentir productiva y eso hará que te sientas menos culpable al descansar.

2. Acallar mi monólogo mental.
Como siempre, tendrás la vocecilla (o vozarrón) recordándote que deberías estar haciendo X en vez de sentarte a descansar o irte a dar un paseo. Acallar esa voz no es fácil, pero hay distintas técnicas: imaginar que le bajas el volumen, transformarla en la voz de Mickey Mouse hasta que parezca ridícula, trasladarla a otro sitio de tu cabeza. Ve probando a ver qué te funciona mejor, pero ten en cuenta que hay que practicar. Eso sí, te aseguro que al final lograrás controlar la vocecilla.

3. Obligarme a hacerlo y recordarme que me lo merezco y que así estaré más descansada y con más ganas de hacerlo bien después.
A veces lo que pasa es que deberías estar trabajando pero, por lo que sea, no te concentras y acabas perdiendo el tiempo igual, mirando a las musarañas o entrando en webs no relacionadas con tu trabajo  (te lo dice una apasionada de los blogs de cocina) y sintiéndote fatal por ello. En esos momentos, yo he aprendido a ser paciente conmigo misma, a aceptar que soy humana y que no siempre estoy igual de concentrada y que entonces es mejor dejar de trabajar y hacer algo que me relaje para volver recargada. Al principio, literalmente, me obligaba a descansar, hasta que me fui acostumbrando a hacerlo sin sentirme tan mal.
Me siento mejor también si me pongo un tiempo límite para ese descanso improvisado. Mi conversación interna o justificación sería: “como ahora no voy a hacer nada, quiera o no, porque estoy totalmente desconcentrada, me voy a dar 10 minutos para… (leer, escuchar musica, mirar un blog, ir a por el pan) y vuelvo.” No es perder el tiempo porque no iba a hacer nada igual, es recargar las pilas para no perder más después. Pruébalo a ver cómo te va.

Como siempre digo, no es fácil, requiere práctica y repetición, no se te va la culpabilidad de la noche a la mañana, pero cada vez te sentirás mejor.

¿Hay algo que te funcione a ti?

Aida Baida Gil, coach de la profesional y experta en toma de decisiones trabaja con mujeres profesionales que quieren darle un giro a su trayectoria y que buscan claridad, motivación, acción y resultados. Visita www.aidabaida.com para para recibir su boletín semanal con artículos y estrategias para tu éxito personal y profesional.

Autor Aida Baida Gil

Los 4 hábitos que me han ayudado a montar mi negocio

¿Vives con el deseo permanente de tener tu propio negocio pero no acaba de cumplirse?.
¿Comienzas proyectos que nunca terminas?.
¿Te sientes frustrada al ver que muchas personas consiguen sus objetivos y tú no eres capaz de hacerlo?.

Si te encuentras en alguna de estas situaciones no te desesperes. Todos tenemos sueños y deseos que no siempre se cumplen. Algunas personas consiguen avanzar al marcarse claramente sus metas. No obstante, hay otras a las que les es imposible dar un solo paso.

¿A qué es debido? Por mi experiencia te diré que se trata de la mentalidad con la que te enfrentas a ello.

En este artículo quiero revelarte 4 Hábitos en los cuales me he apoyado y han sido fundamentales para llevar adelante mi Sueño y montar mi propio Negocio en Internet:

1. Tu Sueño Debe Ser lo que Más Desees en este Mundo

Recuerdo cuando por fin me decidí a tirar adelante mi negocio. Antes había intentado llevar a cabo otros, pero no funcionaban. Descubrí que en realidad no vivía con pasión ninguno de ellos con lo cual las ganas y la energía con la que me dedicaba dejaba mucho que desear.

Fue cuando descubrí lo que quería hacer realmente cuando comencé a avanzar de forma acelerada. Mi negocio era lo que más deseaba conseguir en el mundo. Me veía llevándolo a cabo y las visualizaciones eran tan reales que casi me asustaba de mi misma.

La fuerza de este deseo era tan poderosa que empleaba cualquier momento que tenía disponible para avanzar.

Busca dentro de ti y descubre cuál es tu vocación. Una vez localizada ya tendrás la mitad del camino realizado. Verás como comienzan a florecer la creatividad y la energía en ti.

2. Enfoque Láser

Céntrate únicamente en conseguir tu objetivo. Enfócate en tu Sueño y evita dispersarte en tareas accesorias que roban tu tiempo y te impiden avanzar en lo realmente importante.

No intentes hacer muchos trabajos a la vez ya que estarás muy ocupada pero no avanzarás en ninguno de ellos.

Sólo con un enfoque único conseguirás concentrarte en lograr cada pequeño objetivo que te lleve a tu meta final.

3. Practica la Implementación Rápida

La implementación es la única forma de saber si algo funciona. Adquiere conocimiento y aplícalo inmediatamente. Sólo así podrás saber si la estrategia que estás empleando te da resultados.

Se trata de un proceso en el que hay muchos elementos a tener en cuenta. Tienes que ir poniendo en práctica cada uno de ellos. No te preocupes si no funcionan lo bien que hubieses querido, ya los irás perfeccionando.

Implementa, prueba y cambia. De otro modo no sabrás qué debes cambiar para que tu negocio sea rentable y funcione.

4. Disciplina y Perseverancia full time

Emprender tu propio negocio es un trabajo arduo. Por eso debes de ser muy disciplinado y constante. Debes obligarte a trabajar todos los días como estrategia fundamental para ver tus progresos.

La perseverancia es obligatoria aunque los resultados no sean los que esperabas. Nadie dijo que fuese fácil. Inténtalo una y otra vez. Aprende a levantarte detrás de cada caída y busca siempre una lección en lo sucedido. A veces no salen las cosas a la primera. No por ello has de pensar que no sirves y abandonar. Sigue adelante sin excusas.

No te rindas nunca jamás aunque te embargue una sensación de fracaso. Sólo fracasa el que no lo intenta, y en tu caso sólo es cuestión de tiempo para empezar a ver respuestas.

Ahora ya sabes los 4 Hábitos que seguí yo y que me empujaron a tirar adelante mi Negocio online. Ponlos en práctica y te aseguro que te funcionarán a ti también.

Sobre la Autora: Mónica Moyano

Mónica Moyano, “Professional Dreams Mentoring”, es Mentora de Sueños Profesionales, Asesora en Marketing Digital y Emprendedora. Creadora del Professional Dreams System, ayuda a las personas a materializar sus Sueños Profesionales convirtiéndolos en Negocios Reales, con el objetivo de que puedan vivir de su pasión y su conocimiento y alcanzar el estilo de vida que desean. Puedes visitar www.monicamoyano.com para descargarte GRATIS el Reporte Especial Las 3 Claves Imprescindibles para Cumplir Tu Sueño Profesional y Vivir de Él.

Qué hacer con los objetivos que nunca cumples

Llega septiembre y, como decía una chica en Twitter, casi parece año nuevo, con propósitos y todo, ¿verdad? Aunque he hablado de conseguir tus objetivos y de diseñarlos bien más de una vez, hoy te voy a dar otra recomendación sobre los objetivos que pospones y pospones y no desaparecen nunca de tu lista. Esos que cada vez que los lees piensas “esta vez sí, como sea”,  y que incluso empiezas pero los dejas a medio terminar y te están torturando eternamente. ¿Qué hacer en estos casos?

Primero, haz una lista con todas esas metas, propósitos u objetivos que siempre tienes en mente pero que nunca haces (o que empiezas y dejas a medias). Todo lo que se te ocurra, tanto profesional como personal.

A continuación, revisa la lista detenidamente y decide:

  1. Cuáles quieres eliminar completamente. Se acabó darles mil vueltas, ya no te los vas a plantear más (lee mi ejemplo con los gimnasios más abajo).
  1. Cuáles quieres posponer indefinidamente. Crea una carpeta u otra lista con el título “algún día/quizá” y mete allí los proyectos y objetivos que te gustaría conseguir pero que sabes que ahora mismo no vas a hacer.
  1. Procura hacer esto con al menos un 10% de los proyectos que siempre pospones.

Lo que consigues con esto es quitarte de la cabeza cosas que te roban energía, que te preocupan o agobian. Esos proyectos que nada más leerlos ya piensas “buf, si es que tendría que ponerme en serio” y que te hacen sentir fatal. Con este simple ejercicio lograrás aparcarlos y que no te roben más energía. ¿Por qué? Porque los pospones o eliminas de forma premeditada. Nada que ver con dejar que pase el tiempo poniéndote excusas y sintiéndote mal. Decides conscientemente que ese punto simplemente lo vas a dejar para más adelante, o no. Lo que no te recomiendo es seguir posponiendo tomar decisiones sobre esas acciones, decide dejarlas para más adelante o eliminarlas completamente, o hacerlas, pero no las dejes colgando…

Un ejemplo típico y real: todos los años me propongo apuntarme a un gimnasio y esta vez sí, ir asiduamente. Cada año o trimestre lo pensaba, me agobiaba, me apuntaba, intentaba ir con una amiga, que estuviera de camino a casa, llevar música, etc. Todas las veces dejaba de ir al cabo de un tiempo y vuelta a empezar. Hasta que un día dije, se acabó, no me voy a plantear ir a un gimnasio, lo dejo, hay que asumir que no me gusta y no quiero, ya encontraré otras formas de hacer ejercicio. Nada más tomar esa decisión la liberacion fue inmensa y ya no me he vuelto a preocupar por eso. Pruébalo tú y me cuentas.

Y otro truquito final, ¿has pensado en la alternativa de hacer una lista de cosas que NO hacer?…

Aida Baida Gil, coach de la profesional y experta en toma de decisiones trabaja con mujeres profesionales que quieren darle un giro a su trayectoria y que buscan claridad, motivación, acción y resultados. Visita www.aidabaida.com para para recibir su boletín semanal con artículos y estrategias para tu éxito personal y profesional.

Reflexiones de una emprendedora desempleada

A tres meses de renunciar a mi empleo para poder tomar mis propias decisiones, seguir mis pasiones y ser congruente en mi vida, me he topado con muchísimas reflexiones que se derivan de tomar una decisión como ésta. Evidentemente el camino no es fácil y honestamente, una no sabe precisamente a lo que se enfrenta, pero lo que sí sé ahora por experiencia propia, es que soy más feliz, estoy más plena y tomo más riesgos, lo cual me hace mejor ser humano y mejor profesionista.

A continuación te dejo mis reflexiones a tres meses de vivir desempleada y volverme emprendedora:

1. Salvar un poco de las vacas gordas para cuando estén flacas, siempre será una buena idea.

2. Encontrarse sin trabajo es un detonante increíble de la creatividad y el talento, de ver puertas donde antes había muros.

3. Yo le pongo el precio a mi tiempo. Yo decido. No el sistema, no los jefes, quien tiene en sus manos las decisiones (y consecuencias) de esta vida que es un regalo, soy yo y nadie más, por lo tanto, nadie es culpable, yo soy la responsable.

4. Enamorarse, equivocarse, quedarse sin quincena, abrirse a la vida, (¡¡EMBARAZARSE!!) e ir al súper a las 12 del día en lunes, puede ser un gusto demasiado caro, pero prefiero pagarlo a ver pasar mi vida complaciendo a otros, envejeciendo para otros.

5. La “popularidad” que te brinda un cierto puesto de trabajo, un título, un cargo, es efímera. Cuando, como yo, renuncias a eso y te enfrentas de cara a tu propia e íntima esencia, te das cuenta cómo sólo quienes deben permanecer en tu vida se quedan, los demás, se alejan igual que la quincena que ya no recibes y la “fama” que ya no tienes.

6. Más de la mitad de las cosas que “necesitaba” cuando era empleada, no me hacen ya falta. Orgullosamente me doy cuenta de cómo puedo vivir feliz sin consumir más.

7. El conocimiento que llevo en la cabeza, las ganas de mi corazón y la experiencia de más de 20 años de trabajo no le pertenecen a nadie por mucho que me haya pagado. Todo eso es mío, y yo sé cómo y con quién compartirlo, cómo y con quién invertirlo.
8. Agradezco esos 20 años de trabajo formal, de quincenas cumplidas, de logros alcanzados, de jefes y jefas buenos y malos, intrigosos y compasivos, que me enseñaron quién soy ahora y quién quiero ser, que me mostraron lo que no quiero repetir, en donde quiero permanecer y de donde me quiero alejar, que me permitieron compartir todos mis recursos para ayudar a otros, pero sobre todo, para ayudarme a mí misma a verme como realmente soy y hacia donde quiero ir.

En conclusión: Sí, soy más feliz siendo desempleada.

¿De verdad quieres lo que dices que quieres?

¿Te has parado por un momento a pensar en las cosas/objetivos que quieres (o que dices que quieres) y que no has conseguido hasta ahora? Hay dos formas de autosabotaje muy relacionadas con que tengas o no los resultados que quieres:

  • Creer que quieres algo que en realidad no quieres.
  • No ser congruente con lo que dices que quieres.

La primera la he mencionado varias veces, hay veces en que crees que quieres lo que en realidad la sociedad o los que te rodean tedicen que deberías querer; y eso crea una división interna que te hace estar confundida porque crees que lo quieres pero no haces nada para conseguirlo, o bien no te sientes feliz una vez lo has conseguido. La solución a esta situación es, por supuesto, aclarar qué es lo que tú realmente quieres, teniendo en cuenta tus valores, necesidades y prioridades, sin dejarte influenciar por el ambiente.

Por otro lado, está el tema de ser congruente con lo que quieres. Si realmente quieres algo ¡tienes que comportarte con coherencia! Dices que quieres cambiar de trabajo pero no haces nada para buscar otro. Dices que quieres estar más sana pero no haces ejercicio ni comes de manera más saludable. Dices que quieres darle un giro a tu vida pero sigues haciendo exactamente lo mismo…

Ser congruente con lo que quieres significa que todo lo que hagas esté enfocado a conseguir tu objetivo. Esa es una de las razones por las que se recomienda que una vez que decidas hacer un cambio lo hagas público, es una forma de comprometerte contigo misma. Pero no sólo eso, ser congruente también incluye controlar tu lenguaje corporal y tus mensajes internos, lo que te dices a ti misma.

Supón que quieres sacar más tiempo para un proyecto personal, para estar con tu familia o lo que sea. Probablemente lo que estarás pensando es “Tendría que sacar más tiempo para…”, “Pero de dónde lo voy a sacar”, “Si es que no se puede tener todo”. Todo ello acompañado de suspiros de resignación. O bien, si se trata de algún otro proyecto, se te puede pasar por la cabeza ”Habrá que intentarlo, no sé si saldrá pero bueno, por intentarlo.”

¿Te reconoces? Así, desde luego, no vas a llegar a ningún lado, le estás mandando a tu cerebro mensajes mixtos, incoherentes. ¿Cómo vas a estar motivada?

Ahora imagínate que lo que te dices es “Voy a hacerlo, vamos allá” con una sonrisa, bien erguida, ¿ves la diferencia? Las personas que triunfan y que consiguen sus objetivos dedican todos sus recursos, mentales y físicos, a la tarea en cuestión. Como dice Anthony Robbins en su libro “Poder sin límites”:

Cuando mi cuerpo y mis palabras armonizan, envío a mi cerebro señales inequívicas de lo que pretendo. Y mi mente actúa en consecuencia.

¿Por qué crees que todos los que tiene éxito dicen que la mentalidad es importante? Es fácil pensar que si conocieras las estrategias que usan, los truquitos que tienen, tú conseguirías lo mismo. Pero no es así, a veces tu repites lo que hace otra persona pero a ti no te sale, ¿por qué? Porque su mentalidad es muy diferente.

Así que si te ves empezando con los mensajes de apatía, prueba esto…

1.Sustituye  “Debería sacar algo de tiempo…” por “Quiero sacar más tiempo para mi” o “Voy a sacar más tiempo para mi” hablando con seguridad y la cabeza bien alta, nada de suspiros desgarradores ni de estar encorvada mientras lo dices.

2.Diseña un plan de acción. ¿Cuánto tiempo quieres sacar? ¿De dónde lo vas a sacar? (siempre se puede sacar tiempo, no te engañes, es cuestión de prioridades y de organizarse bien). ¿Cuándo vas a empezar? ¿Qué quieres hacer en ese tiempo?

3. Ponte en marcha.

Al final siempre volvemos al mismo punto: tomar acción. Si de verdad quieres cambiar las cosas y ver resultados, sé congruente, que tus actos y pensamientos concuerden con tus palabras. Actúa y déjate de excusas y suspiros.

Aida Baida Gil, coach de la profesional, trabaja con mujeres profesionales que quieren ganar seguridad en si mismas, decidir el siguiente paso a dar y conseguir el éxito profesional sin sacrificar la satisfacción personal. Visita www.aidabaida.com para para recibir su boletín semanal con artículos y estrategias para tu éxito personal y profesional.