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Qué hacer con los objetivos que nunca cumples

Llega septiembre y, como decía una chica en Twitter, casi parece año nuevo, con propósitos y todo, ¿verdad? Aunque he hablado de conseguir tus objetivos y de diseñarlos bien más de una vez, hoy te voy a dar otra recomendación sobre los objetivos que pospones y pospones y no desaparecen nunca de tu lista. Esos que cada vez que los lees piensas “esta vez sí, como sea”,  y que incluso empiezas pero los dejas a medio terminar y te están torturando eternamente. ¿Qué hacer en estos casos?

Primero, haz una lista con todas esas metas, propósitos u objetivos que siempre tienes en mente pero que nunca haces (o que empiezas y dejas a medias). Todo lo que se te ocurra, tanto profesional como personal.

A continuación, revisa la lista detenidamente y decide:

  1. Cuáles quieres eliminar completamente. Se acabó darles mil vueltas, ya no te los vas a plantear más (lee mi ejemplo con los gimnasios más abajo).
  1. Cuáles quieres posponer indefinidamente. Crea una carpeta u otra lista con el título “algún día/quizá” y mete allí los proyectos y objetivos que te gustaría conseguir pero que sabes que ahora mismo no vas a hacer.
  1. Procura hacer esto con al menos un 10% de los proyectos que siempre pospones.

Lo que consigues con esto es quitarte de la cabeza cosas que te roban energía, que te preocupan o agobian. Esos proyectos que nada más leerlos ya piensas “buf, si es que tendría que ponerme en serio” y que te hacen sentir fatal. Con este simple ejercicio lograrás aparcarlos y que no te roben más energía. ¿Por qué? Porque los pospones o eliminas de forma premeditada. Nada que ver con dejar que pase el tiempo poniéndote excusas y sintiéndote mal. Decides conscientemente que ese punto simplemente lo vas a dejar para más adelante, o no. Lo que no te recomiendo es seguir posponiendo tomar decisiones sobre esas acciones, decide dejarlas para más adelante o eliminarlas completamente, o hacerlas, pero no las dejes colgando…

Un ejemplo típico y real: todos los años me propongo apuntarme a un gimnasio y esta vez sí, ir asiduamente. Cada año o trimestre lo pensaba, me agobiaba, me apuntaba, intentaba ir con una amiga, que estuviera de camino a casa, llevar música, etc. Todas las veces dejaba de ir al cabo de un tiempo y vuelta a empezar. Hasta que un día dije, se acabó, no me voy a plantear ir a un gimnasio, lo dejo, hay que asumir que no me gusta y no quiero, ya encontraré otras formas de hacer ejercicio. Nada más tomar esa decisión la liberacion fue inmensa y ya no me he vuelto a preocupar por eso. Pruébalo tú y me cuentas.

Y otro truquito final, ¿has pensado en la alternativa de hacer una lista de cosas que NO hacer?…

Aida Baida Gil, coach de la profesional y experta en toma de decisiones trabaja con mujeres profesionales que quieren darle un giro a su trayectoria y que buscan claridad, motivación, acción y resultados. Visita www.aidabaida.com para para recibir su boletín semanal con artículos y estrategias para tu éxito personal y profesional.

Reflexiones de una emprendedora desempleada

A tres meses de renunciar a mi empleo para poder tomar mis propias decisiones, seguir mis pasiones y ser congruente en mi vida, me he topado con muchísimas reflexiones que se derivan de tomar una decisión como ésta. Evidentemente el camino no es fácil y honestamente, una no sabe precisamente a lo que se enfrenta, pero lo que sí sé ahora por experiencia propia, es que soy más feliz, estoy más plena y tomo más riesgos, lo cual me hace mejor ser humano y mejor profesionista.

A continuación te dejo mis reflexiones a tres meses de vivir desempleada y volverme emprendedora:

1. Salvar un poco de las vacas gordas para cuando estén flacas, siempre será una buena idea.

2. Encontrarse sin trabajo es un detonante increíble de la creatividad y el talento, de ver puertas donde antes había muros.

3. Yo le pongo el precio a mi tiempo. Yo decido. No el sistema, no los jefes, quien tiene en sus manos las decisiones (y consecuencias) de esta vida que es un regalo, soy yo y nadie más, por lo tanto, nadie es culpable, yo soy la responsable.

4. Enamorarse, equivocarse, quedarse sin quincena, abrirse a la vida, (¡¡EMBARAZARSE!!) e ir al súper a las 12 del día en lunes, puede ser un gusto demasiado caro, pero prefiero pagarlo a ver pasar mi vida complaciendo a otros, envejeciendo para otros.

5. La «popularidad» que te brinda un cierto puesto de trabajo, un título, un cargo, es efímera. Cuando, como yo, renuncias a eso y te enfrentas de cara a tu propia e íntima esencia, te das cuenta cómo sólo quienes deben permanecer en tu vida se quedan, los demás, se alejan igual que la quincena que ya no recibes y la «fama» que ya no tienes.

6. Más de la mitad de las cosas que «necesitaba» cuando era empleada, no me hacen ya falta. Orgullosamente me doy cuenta de cómo puedo vivir feliz sin consumir más.

7. El conocimiento que llevo en la cabeza, las ganas de mi corazón y la experiencia de más de 20 años de trabajo no le pertenecen a nadie por mucho que me haya pagado. Todo eso es mío, y yo sé cómo y con quién compartirlo, cómo y con quién invertirlo.
8. Agradezco esos 20 años de trabajo formal, de quincenas cumplidas, de logros alcanzados, de jefes y jefas buenos y malos, intrigosos y compasivos, que me enseñaron quién soy ahora y quién quiero ser, que me mostraron lo que no quiero repetir, en donde quiero permanecer y de donde me quiero alejar, que me permitieron compartir todos mis recursos para ayudar a otros, pero sobre todo, para ayudarme a mí misma a verme como realmente soy y hacia donde quiero ir.

En conclusión: Sí, soy más feliz siendo desempleada.

¿De verdad quieres lo que dices que quieres?

¿Te has parado por un momento a pensar en las cosas/objetivos que quieres (o que dices que quieres) y que no has conseguido hasta ahora? Hay dos formas de autosabotaje muy relacionadas con que tengas o no los resultados que quieres:

  • Creer que quieres algo que en realidad no quieres.
  • No ser congruente con lo que dices que quieres.

La primera la he mencionado varias veces, hay veces en que crees que quieres lo que en realidad la sociedad o los que te rodean tedicen que deberías querer; y eso crea una división interna que te hace estar confundida porque crees que lo quieres pero no haces nada para conseguirlo, o bien no te sientes feliz una vez lo has conseguido. La solución a esta situación es, por supuesto, aclarar qué es lo que tú realmente quieres, teniendo en cuenta tus valores, necesidades y prioridades, sin dejarte influenciar por el ambiente.

Por otro lado, está el tema de ser congruente con lo que quieres. Si realmente quieres algo ¡tienes que comportarte con coherencia! Dices que quieres cambiar de trabajo pero no haces nada para buscar otro. Dices que quieres estar más sana pero no haces ejercicio ni comes de manera más saludable. Dices que quieres darle un giro a tu vida pero sigues haciendo exactamente lo mismo…

Ser congruente con lo que quieres significa que todo lo que hagas esté enfocado a conseguir tu objetivo. Esa es una de las razones por las que se recomienda que una vez que decidas hacer un cambio lo hagas público, es una forma de comprometerte contigo misma. Pero no sólo eso, ser congruente también incluye controlar tu lenguaje corporal y tus mensajes internos, lo que te dices a ti misma.

Supón que quieres sacar más tiempo para un proyecto personal, para estar con tu familia o lo que sea. Probablemente lo que estarás pensando es “Tendría que sacar más tiempo para…”, “Pero de dónde lo voy a sacar”, “Si es que no se puede tener todo”. Todo ello acompañado de suspiros de resignación. O bien, si se trata de algún otro proyecto, se te puede pasar por la cabeza ”Habrá que intentarlo, no sé si saldrá pero bueno, por intentarlo.”

¿Te reconoces? Así, desde luego, no vas a llegar a ningún lado, le estás mandando a tu cerebro mensajes mixtos, incoherentes. ¿Cómo vas a estar motivada?

Ahora imagínate que lo que te dices es “Voy a hacerlo, vamos allá” con una sonrisa, bien erguida, ¿ves la diferencia? Las personas que triunfan y que consiguen sus objetivos dedican todos sus recursos, mentales y físicos, a la tarea en cuestión. Como dice Anthony Robbins en su libro “Poder sin límites”:

Cuando mi cuerpo y mis palabras armonizan, envío a mi cerebro señales inequívicas de lo que pretendo. Y mi mente actúa en consecuencia.

¿Por qué crees que todos los que tiene éxito dicen que la mentalidad es importante? Es fácil pensar que si conocieras las estrategias que usan, los truquitos que tienen, tú conseguirías lo mismo. Pero no es así, a veces tu repites lo que hace otra persona pero a ti no te sale, ¿por qué? Porque su mentalidad es muy diferente.

Así que si te ves empezando con los mensajes de apatía, prueba esto…

1.Sustituye  “Debería sacar algo de tiempo…” por “Quiero sacar más tiempo para mi” o “Voy a sacar más tiempo para mi” hablando con seguridad y la cabeza bien alta, nada de suspiros desgarradores ni de estar encorvada mientras lo dices.

2.Diseña un plan de acción. ¿Cuánto tiempo quieres sacar? ¿De dónde lo vas a sacar? (siempre se puede sacar tiempo, no te engañes, es cuestión de prioridades y de organizarse bien). ¿Cuándo vas a empezar? ¿Qué quieres hacer en ese tiempo?

3. Ponte en marcha.

Al final siempre volvemos al mismo punto: tomar acción. Si de verdad quieres cambiar las cosas y ver resultados, sé congruente, que tus actos y pensamientos concuerden con tus palabras. Actúa y déjate de excusas y suspiros.

Aida Baida Gil, coach de la profesional, trabaja con mujeres profesionales que quieren ganar seguridad en si mismas, decidir el siguiente paso a dar y conseguir el éxito profesional sin sacrificar la satisfacción personal. Visita www.aidabaida.com para para recibir su boletín semanal con artículos y estrategias para tu éxito personal y profesional.

En Internet, sin un buen cuerpo, no te comes ni un rosco

El otro día me tropecé con una conocida. No recuerdo muy bien su nombre, pero eso es lo de menos. La cuestión es que me cogió por banda, me invitó a un café y me escupió de buena mañana lo mal que le iban las cosas con su novio, un tipo con el que llevaba dos meses saliendo. Todo lo que me explicó, aunque parezca un disparate, me hizo pensar en mi trabajo como redactor en eDreams.

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Cómo ganar eficiencia en la organización del trabajo

La empresa actual nos demanda que seamos “multitarea”, sin embargo esto acaba convirtiéndose en una interminable cadena de interrupciones que nos lleva a una gran pérdida de tiempo con el consiguiente estrés. Podremos mejorar esto con mayor eficiencia en la organización del trabajo, organizando la documentación mediante carpetas.

¿Sabías que menos del 2% de la población es capaz de hacer varias tareas a la vez? Si perteneces a ese grupo ¡felicidades! Si por el contrario perteneces al numeroso grupo del 98% que no lo es, aquí van algunas ideas para ser más eficiente.

Sigue siempre la regla de “una sola cosa a la vez”

Claro que las prioridades pueden cambiar en cualquier momento, ahí es donde entra tu flexibilidad, esa “sola cosa” tiene que cambiar. Recoge la documentación que tenías sobre la mesa, métela en una subcarpeta, las hay de diferentes colores para distinguirlas, rotúlala con un post-it y déjala en una esquina de tu mesa.

Saca la documentación de la nueva tarea que ahora es más urgente y ponte con ella “a piñón”. Claro que si estás trabajando con documentos de Windows o Mac, harás lo mismo: crear una carpeta para el tema con el que estabas, archivar en ella los documentos, apuntar en el bloc de notas o documento de Word las páginas Web con las que estabas trabajando y salvarlo dentro de la carpeta, y crear una nueva para la siguiente tarea. Esto te ayudará en tu organización del trabajo.

La eficiencia está basada en la flexibilidad con la que cambias de tema

Y no en que tengas 7 temas sobre la mesa con el consiguiente revoltijo de documentación. Claro que tendrás que ir combinando los temas para que ninguno se quede sin empezar, pero la eficiencia real está en saber priorizar.

Para priorizar con eficiencia, hay tres cosas que debes tener en cuenta:

  1. Qué tareas son más importantes
  2. Qué tareas son más urgentes
  3. Qué tareas hay con más probabilidades de que te pidan que reportes, ya sea el cliente o tu propia empresa

Organiza el trabajo a diario dedicando 10 minutos al finalizar tu jornada

Así podrás dejar bien archivadas las tareas en carpetas, y decidido por donde empezar al día siguiente. Dedica otros 5 minutos al comenzar la nueva jornada para tener también en cuenta las nuevas tareas que surjan a primera hora.

Ganarás MUCHO tiempo cada día al no desperdiciarlo en tratar de “encontrarte” entre tu maraña de papeles, pestañas abiertas de páginas Web y prioridades confusas por no usar carpetas.

Te recomiendo seguir estos consejos sobre tu documentación; son los que yo aplico para eliminar el desorden físico y mental, y para conseguir mayor eficiencia en la organización del trabajo, con los que he conseguido tener mejores resultados. Y no olvides utilizar carpetas y subcarpetas para organizar bien tus tareas.

“El éxito es un estado de la mente. Si quieres éxito, comienza pensando en ti mism@ como alguien exitos@.” JOYCE BROTHERS

  MartaMorón▪MujerLider▪ www.mujerlider.es
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 Puedes publicar mis artículos completos, poniendo acceso directo a mi web www.mujerlider.es y la siguiente nota:

Sobre la autora:

“Marta Morón, directora de “MujerLider” y www.mujerlider.es, te ayuda a través del Coaching para que te conviertas en una Mujer (u hombre) Líder de tu vida. Si quieres redefinir tu plan de carrera; fortalecer tu liderazgo y tu gestión de personal; incrementar tu productividad y tus resultados; mejorar tu gestión del tiempo y tu conciliación; buscar salidas a tu situación de tránsito profesional; reforzar tu toma de decisiones; y mejorar tu comunicación; VISITAAHORA www.martamoron.com para recibir más tips GRATIS.”

Cómo expresarte cuando no estás de acuerdo evitando los conflictos

Claro que es bueno disentir, tenemos derecho a tener nuestra propia opinión y expresarla, no siempre vamos a estar de acuerdo con los demás.

Pero, ¿siempre hay que expresar nuestra opinión? ¿Y cómo hacerlo?

Unos segundos son suficientes para hacer un balance de cada situación y decidir si queremos expresar nuestro desacuerdo; y si la otra persona no está receptiva y pueden surgir los conflictos.
 

Cuando de forma consciente decidamos dar nuestra opinión porque no estemos de acuerdo, e incluso mantenerla frente a opiniones diferentes, hay pautas que nos ayudarán a hacerlo de forma adecuada para así no tener que arrepentirnos después por habernos puesto nerviosas, o incluso de algo que hayamos dicho, creando conflictos.

Habrá ocasiones en las que decidas no dar tu opinión

▪ Siempre que te sientas falta de energía y preveas “batalla”.

Si prevés que vas a quedar agotada y te vas a sentir mal, es probable que no te compense entrar en polémica incluso si se trata de algo que te importa. En ese caso es preferible dejarlo para otro momento.

▪ Si la persona con quien hablas no es de tu círculo.
A veces tenemos conversaciones con conocidos o recién conocidos, con los que nos apetece tener una relación cordial, pero en el fondo no nos apetece o no nos aporta lo suficiente entrar en discusiones con esa persona.

▪ Cuando en realidad el tema de conversación no te mueve “por dentro”.
¿Te importa de verdad el tema del que estáis hablando? Si no es así, quizás no te compense polemizar. Escuchar la opinión del otro y rebatirla, así como dar nuestra opinión y esperar a que sea rebatida, supone un gasto de energía que quizás el tema no se merezca.
 

Pautas para cuando decidas de forma consciente dar tu opinión, e incluso mantenerla frente  a otras opiniones

▪ Sé asertiva aunque flexible.

Escucha atentamente al otro, puede que te enseñe algo nuevo. Si no fuese así, mantén siempre la calma, incluso si el otro se altera.
Si intentara presionarte para que le des la razón, hazle ver desde la calma que mantendrás tu postura con independencia de lo que él/ella diga o haga.

▪ Dejarte arrastrar por la ira, la manipulación o la mala educación del oponente es hacerte un flaco favor a ti misma. Además, corres el riesgo de decir o hacer algo que te haga sentir mal después y, la verdad, no merece la pena.

▪ No dejes de ser tu misma por agradar a los demás, perderías tu Autoestima.

¿Qué hacer si ya has “caído” y te has dejado arrastrar por la situación?


▪ No te martirices.
Es verdad que habría sido preferible no “entrar al trapo” y no dejarte arrastrar evitando así los conflictos, pero si ya está hecho, APRENDE la lección para el futuro y no te sientas culpable.

▪ Como casi todo en la vida esto se puede entrenar.
Puede que “caigas” varias veces hasta que lo controles de forma natural. Lo importante es que tomes consciencia de cómo reaccionas, y que te esfuerces en corregirlo.

▪ Si crees que te has excedido en el tono o en tus palabras, pide perdón.
No importa que el otro se haya excedido también, estamos hablando de TU bienestar, y recuperarás la calma más rápido y mejor si lo haces, porque en el fondo tú sabes que “te has pasado”.

 

Sigue estos consejos que te ayudarán a dar tu opinión siempre que quieras, aunque no esté de acuerdo con la de los otros, evitando conflictos en tus relaciones con los demás.

“Cualquiera puede enfadarse, eso es algo sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo”. ARISTÓTELES

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 Puedes publicar mis artículos completos, poniendo acceso directo a mi web y la siguiente nota:

Sobre la autora:

Marta Morón, directora de “MujerLider” y www.mujerlider.es, te ayuda a través del Coaching para que te conviertas en una Mujer (u hombre) Líder de tu vida. Si quieres redefinir tu plan de carrera; fortalecer tu liderazgo y tu gestión de personal; incrementar tu productividad y tus resultados; mejorar tu gestión del tiempo y tu conciliación; encontrar salidas a tu situación de tránsito profesional; reforzar tu toma de decisiones; y mejorar tu comunicación; VISITAAHORA su web para recibir más tips GRATIS.”

¡Socorro! Puede que pronto esté en Tránsito profesional

En estos tiempos que corren, en los que la economía se tambalea y los trabajos han dejado de ser estables, cada vez es más frecuente encontrarse en situación de tránsito profesional. ¿Asusta, verdad? Claro que también hay ocasiones en que somos nosotras quienes tomamos la decisión de cambiar de trabajo, emprender, o hacer temporalmente un parón laboral. Pero no por hacerlo voluntariamente resulta siempre más fácil.

 

Son diferentes las circunstancias que nos llevan a esta situación de tránsito profesional, y dependiendo de cada una, hay diferentes cosas que podemos hacer además de lo obvio: respirar hondo y echarle valor.

Cuando decidas cambiar de trabajo

La tasa de desempleo en España está a día de hoy en un 25%. Cada día cierran empresas que no soportan la falta de ingresos debido a la situación económica, por lo que además de haber muchas personas para ocupar cada puesto de trabajo, también hay cada vez menos empresas a las que cambiarse.

A pesar de esto, sigue habiendo cierto movimiento, no es una utopía pensar en cambiar de trabajo, aunque es cierto que tendemos a ser más conservadoras respecto a los cambios por miedo a la solvencia de nuestra futura empresa.

Si tienes claro que necesitas un cambio, estés en el país que estés, no permitas que la situación económica te paralice. Eso sí, comprueba la solvencia económica de la empresa que quiera contratarte antes de dar el salto. El dicho “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer” está hecho para cobardes.

Cuando decidas emprender

Hay áreas donde emprender no es ninguna locura, especialmente en el sector Servicios y en el de Nuevas Tecnologías. Por ejemplo (y no es una recomendación), cada vez hay más personas mayores, por lo que cada vez necesitan más servicios: a domicilio, centros de día, ocio, residencias, etc.

En el ICO – Instituto de Crédito Oficial, dan algunos préstamos a emprendedores con ideas novedosas, aunque al presentar la solicitud exigen que vaya acompañada de un plan de viabilidad (si no quieres o no puedes pagarlo, te lo hacen gratis en tu Comunidad Autónoma).  No se trata sólo de cumplir un trámite, ese plan de viabilidad te dará A TI la tranquilidad de saber que no te estás lanzando al vacío.

Sé precavida, haz que el tránsito profesional sea muy corto: no dejes tu trabajo actual mientras no dispongas de un buen modelo de negocio, un experto te haya dicho que tu proyecto es económicamente viable, te hayan concedido el préstamo si lo necesitas, hayas alquilado un local si vas a necesitarlo, y tengas los permisos de tu Ayuntamiento. Cuando tengas todo eso, ¡Ánimo, TÚ puedes!

Cuando hagas un parón laboral

 

En la vida hay circunstancias que nos hacen dejar el trabajo aunque pensemos que algún día volveremos al mundo laboral. Un familiar enfermo, el deseo de prolongar la baja maternal, la decisión de estudiar cuando no es compatible con tu horario laboral, viajar por el mundo…

Lo primero, intenta siempre pedir una excedencia. Al ser baja voluntaria no tienes derecho a cobrar prestación por desempleo, ni ellos tienen obligación de reincorporarte a su plantilla cuando se termine la excedencia, aunque sí estarán obligados a reincorporarte cuando necesiten contratar a alguien en un puesto semejante al tuyo. Al menos sabes que en algún momento  podrás reincorporarte. (Según las leyes españolas, desconozco cómo es en otros países).

Si no tienes un año de contrato indefinido en la empresa, no tienes derecho a excedencia. No permitas que esto te desanime, vive este periodo disfrutando de tener otro tipo de vida, y no pensando si encontrarás trabajo a tu vuelta. Una vez que la decisión está tomada, asúmela y no vivas en el miedo.

Cuando te quedes sin trabajo remunerado

 

Lo primero de todo, tu no “estás parada”, estás “en tránsito profesional”. La expresión “estar parado” es terrible y falsa, las connotaciones que tiene desmoralizan incluso al/la más fuerte. Piensa que tú no estás parada porque te mueves. Te mueves preparando tu curriculum, mandándolo a las ofertas de trabajo, presentándote a entrevistas, pensando posibles opciones, etc.

Las emociones nos pueden cuando estamos asustados. No permitas que esto te suceda, corres el riesgo de hacerte “mala sangre”. Te pongo un ejemplo: a veces nos pasa que aunque salgamos de la empresa creyéndonos el argumento de quien nos da el finiquito, “eres la más nueva del área” o “no hay dinero para x”; al cabo de unas horas empiezas a inflar el globo y a pensar “mi jefe es una mala persona”, “en el fondo era una excusa”, “mi compañero X ha malmetido contra mí”, etc.

Es natural sentir miedo cuando te enteras de que te han despedido, es humano y muchas veces inevitable. Aunque debes reaccionar rápidamente, piensa siempre que:
▪ Tú vales lo mismo tengas trabajo o no lo tengas. Tu Autoestima no debe verse afectada.
▪ NADA es para siempre. Saldrás de esta situación, y lo harás antes si tienes una actitud proactiva.
▪ ¿Crees que en 10 años recordarás estos días con el dramatismo con que lo vives hoy?

No es que quiera quitar importancia a lo que te está pasando, sé que es serio. Lo que intento transmitirte es que cuanto menos dramática sea tu visión, menos sufrirás y más despejada estarás para buscar soluciones. La proactividad es fundamental para salir de esta situación de tránsito profesional. Muévete lo más posible y cuanto antes; los empresarios no vienen a casa a ofrecernos trabajo. Y si tardas en encontrarlo no te asustes, nada detiene tanto al ser humano como el miedo.

 

“El fracaso consiste en no persistir, en desanimarse después de un error, en no levantarse después de caer.” THOMAS A. EDISON

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 Sobre la autora:

Marta Morón, directora de “MujerLider”, te ayuda a través del Coaching para que te conviertas en una Mujer (u Hombre) Líder de tu vida. Si quieres redefinir tu plan de carrera; fortalecer tu liderazgo y tu gestión de personal; incrementar tu productividad y tus resultados; trabajar tu situación de tránsito profesional; mejorar tu gestión del tiempo y tu conciliación; reforzar tu toma de decisiones; y mejorar tu comunicación; VISITAAHORA www.mujerlider.es para recibir más tips GRATIS.”

Como saber que cambio profesional te conviene

¿Te sientes insatisfecha, estancada o agobiada y te planteas hacer algún cambio? Quizá tengas dudas sobre qué es exactamente lo que necesitas. ¿Bastaría con cambiar de trabajo, o más bien te vendría bien cambiar completamente de profesión? Y ¿cómo lo haces?

Si estás en esta situación hay algo fundamental que tienes que tener en cuenta antes de lanzarte a hacer cambios. Asegurarte de que la insatisfacción proviene realmente de tu trabajo y no de otros factores u otras áreas de tu vida. No sea que te equivoques de objetivo  y pierdas el tiempo, ya escribí sobre eso en este artículo.

Una vez tengas eso claro, el siguiente paso sería determinar concretamente qué es lo que no te gusta, qué falla en tu situación actual, qué te falta. Pueden ser causas externas, como el ambiente de trabajo, tu jefe, el sueldo, tus compañeros, la política de la empresa, los horarios. O bien causas intrínsecas, cuando ya no encuentras motivación, te aburres, no hay desafíos, no te apetece hacer tu trabajo ni un solo día más. O quizá una combinación de ambas. Por ejemplo, puede que te encante lo que haces día a día en tu trabajo, pero que estés harta de  las condiciones de trabajo o de tu jefe. Que ya no soportes trabajar en una oficina minúscula sin luz natural o tener que verle la cara a un compañero en particular o tener que pasar medio día en el coche para llegar al trabajo. O puede que, aunque estés bien en tu lugar de trabajo, lo que antes te parecía interesante e incluso apasionante ya no te diga nada, le has perdido el gusto.

Son cosas muy distintas y tienes que tener muy claro qué es exactamente lo que te afecta. ¿Por qué? Porque la solución es diferente según el caso. Ambas situaciones son normales, como nuestras circunstancias y prioridades van cambiando, lo que antes te parecía aceptable o incluso estupendo, a lo mejor ahora mismo ya no te satisface en absoluto. Esto es frecuente, por ejemplo, cuando llevas mucho tiempo dedicándote a lo mismo o cuando hay algún cambio importante en tu vida, como tener un hijo.

Entonces, ¿ cuál sería la solución? Como siempre digo, cada persona es un mundo y lo que le sirve a una no tiene por qué serle útil a la de al lado, aunque sus casos parezcan similares. Además hay una gran variedad de situaciones pero, en general, si el problema reside en causas externas (el lugar de trabajo, tus compañeros, jefe, etc), un cambio de trabajo podría ser la solución. Irte a otro sitio donde hagas lo que te gusta, lo mismo que hacías hasta ahora pero con distintas condiciones. Otra opción en este caso, es mejorar esas condiciones que no te gustan. Lo que te podría  ahorrar todo el proceso de cambio de trabajo. ¿Qué tendría que cambiar para que te sintieras otra vez a gusto? ¿Qué puedes hacer tú para cambiarlo? Muchas veces está en tu mano cambiar las cosas o, al menos, mejorarlas.

Si, por el contrario, es tu trabajo en sí lo que ya no te aporta nada, si ya no tienes desafíos y te aburres hay dos opciones: buscar un puesto de mayor responsabilidad en tu mismo campo que incluya nuevos desafíos y retos, o directamente cambiar de carrera o establecerte por tu cuenta. Esta última opción requiere más tiempo (muchas veces tienes que volver a formarte) y da más miedo, pero quizá sea lo que necesitas. ¿Tú que crees?

A veces te dejas llevar por una situación que no te gusta y te resignas pensando que no hay alternativas, pero siempre las hay, aunque algunas supongan un gran riesgo o cambio. No tienes por qué estar insatisfecha en tu trabajo, piensa en las alternativas (mejorar tu situación, cambiar de trabajo  o de carrera) y toma una decisión, la que tú consideres conveniente. Quizá para ti sea imposible hacer cambios ahora mismo debido a alguna situación particular, en ese caso no te dejes atrapar por la inercia y que vayan pasando meses y meses sin hacer nada. Hay momentos y situaciones temporales en las que a lo mejor no puedes hacer cambios drásticos, pero hay otros momentos en los que sí, todo es cuestión de prioridades. Si decides quedarte que sea por decisión propia y bien meditada y, en se caso, se acabaron las quejas. Si no, empieza a pensar qué puedes cambiar y cómo vas a hacerlo. Por ejemplo, como ya he mencionado otras veces que puedes ir aprovechando tus circunstancias actuales para prepararte para un cambio futuro o puedes compaginar varias cosas aunque eso suponga un sacrificio económico y de tiempo. Pero si estás insatisfecha y no haces nada, sinceramente eres la única culpable.

Y no, no es nada fácil, claro que no. Ni para ti ni para nadie, todos hemos tenido que pasar momentos duros, miedo e inseguridad para estar donde estamos. Todos. Es ley de vida y si quieres hacer un cambio importante tienes que aceptarlo y seguir adelante.

¿Qué te parece?

 

Aida Baida Gil, coach de la profesional, trabaja con mujeres profesionales que quieren rediseñar su carrera y que buscan claridad, motivación, acción y resultados. Visita www.aidabaida.com para para recibir su boletín semanal con artículos y estrategias para tu éxito personal y profesional.

¿Necesitas un cambio profesional drástico?

Cuando estás desmotivada, frustrada y tu negocio o profesión ya ni siquiera te ilusiona, puede ser difícil determinar si simplemente necesitas un descanso, o si es hora de hacer cambios y dedicarte a otra cosa. ¿De verdad quiero dejar lo que hago, o haciendo algún cambio las cosas se arreglarían?

Si esta es tu situación, probablemente te resultarán de gran utilidad una serie de preguntas que propuso Marie Forleo en uno de sus últimos vídeos (en inglés) :

1. ¿Hace cuánto no te tomas un descanso? O como dice ella, ¿cuántas veces  te has tomado un descanso en los últimos 6 meses? Y no sólo eso, sino ¿cuánto tiempo le dedicas a otro tipo de diversión, aventura o inspiración ajena a tu profesión? Si has trabajado mucho en tu negocio o puesto de trabajo y no has tenido tiempo para nada más, es normal que estés agotada y desmotivada. Es imprescindible descansar y desconectar, por mucho que te guste lo que haces. Como dice ella, puede que te encante el puré de patatas, pero si lo comes absolutamente todos los días, es inevitable que te canses; y no podrás volver a disfrutarlo hasta que lo pierdas de vista un tiempo. Así que no lo olvides, hay que descansar y recargar las pilas para que no empieces a cuestionarte todas tus decisiones o a pensar que es hora de un gran cambio cuando a lo mejor no lo es.

2. Si hoy mismo se aprobara una nueva ley que prohibiera la profesión o negocio al que te dedicas, de forma que todo el que se dedique a eso debe parar inmediatamente, ¿qué harías? ¿Te indignarías y saldrías a protestar? ¿O te sentirías aliviada por poder dejar lo que haces sin necesidad de dar explicaciones ni decepcionar a nadie? Muchas veces las expectativas de otras personas no te dejan ver con claridad lo que quieres. Tienes miedo a que te critiquen o a fallarle a alguien, en ese caso esta pregunta te ayudará a pensar con más claridad, tu respuesta te dirá mucho sobre lo que quieres.

3. ¿Aplicas la regla del 80/20? Sobre esto he hablado en otros artículos y se puede aplicar a muchas cosas. En este caso, el 80% de tu frustración profesional proviene del 20% de tus actividades. Échale un vistazo a todo lo que haces, ¿hay algún proyecto o cliente que te da pereza solo de pensarlo?¿Algo que estás deseando que se cancele? La clave para mantenerte motivada y con ganas es identificar y eliminar ese 20% de actividades que te llenan de frustración. No hay nada malo en cambiar las cosas. Muchas veces se lo menciono a mis clientas, a medida que vayas avanzando habrá cosas que ya no te llenen o te gusten como antes y puedes cambiarlas, no pasa nada, es bueno para mantener la ilusión y las ganas.

4. ¿Pones en práctica tus habilidades, destrezas o aptitudes naturales frecuentemente? Me refiero a aquellas habilidades que se te dan especialmente bien de forma natural. Cuando empleas tus habilidades naturales en tu día a día te sientes bien, confiada y encantada con lo que haces. Recuerdo cuando estaba haciendo las prácticas de coaching que le decía a mi profesora que no me sentía capaz de cobrar por las sesiones porque yo disfrutaba mucho, no me suponía un gran esfuerzo. Eso es a lo que me refiero, algo que se te da tan bien que es un para ti placer hacerlo, que no puedes casi ni considerarlo trabajo.
Si no tienes ni idea de cuáles son las tuyas, yo, al igual que Marie te recomiendo el libro «Now, discover your strengths» de Marcus Buckingham, imprescindible.
Lo que está claro es que tienes que escuchar a esa vocecita que te dice que necesitas un cambio. Todos crecemos y cambiamos y eso incluye nuestras pasiones y, a veces, te das cuenta de que te hace falta un cambio drástico. ¿Da miedo? Por supuesto, pero tienes dos opciones, escuchar lo que quieres y hacer cambios de manera consciente, o hacer oídos sordos a tus deseos y acabar saboteando tu negocio o tu vida con tal de no enfrentarte a lo que de verdad quieres cambiar.

¿Qué me dices? ¿Necesitas un descanso o es momento de ampliar horizontes?

Aida Baida Gil, coach de la profesional, trabaja con mujeres profesionales que quieren redirigir su carrera y que buscan claridad, motivación, acción y resultados. Visita www.aidabaida.com para para recibir su boletín semanal con artículos y estrategias para tu éxito personal y profesional.