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4 Errores que impiden que alcances tu potencial

¿Has pensado alguna vez que no te sientes realizada con lo que haces, que tienes un enorme potencial pero no puedes o no sabes cómo expresarlo?  Hablo con muchas personas que me cuentan que quieren sacar lo mejor de sí mismas, aprovechar ese talento, ese potencial que tienen dentro y que está ahí medio abandonado y olvidado y no saben cómo (o tienen miedo de hacer cambios).

Puede ser que lleves una escritora potencial ahí dentro, o una conferenciante motivacional como una de mis clientes, o que quieras aplicar la creatividad que tienes dentro a tu vida. Sea lo que sea, la cuestión es que seguir cómo estás no te está ayudando y no sabes qué hacer o cómo sacarlo a la luz. Lo que probablemente sí estés haciendo es cometer uno de estos cuatro errores que impiden que alcances tu potencial:

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Cómo tomar una decisión laboral que afecta a tu familia

Te ha pasado alguna vez que la duda y los miedos te han  paralizado en la toma de decisiones laborales que afectaban a tu familia? Porque una cosa es  decidir algo que sólo me afecta a mi, y otra muy distinta tomar una decisión que implique un cambio, cuando afectará a mis seres más queridos.

Hoy veremos cuales son nuestros mayores miedos en la toma de decisiones, y cómo actuar cuando la duda nos impide tomarlas.

Los miedos más frecuentes frente a estas decisiones

Las decisiones más importantes que se refieren al mundo laboral suelen ser: pedir o aceptar un ascenso, cambio de puesto, cambio de empresa, emprender, volver a trabajar, y pedir una excedencia. En cualquiera de estos casos, los miedos se repiten:

  • miedo al fracaso
  • miedo al éxito
  • miedo a arrepentirme
  • miedo al impacto económico

Miedo al fracaso

El sistema capitalista en el que vivimos es muy competitivo, y esto hace que se vea el fracaso como ‘lo peor’ que te puede pasar. Sin embargo, es errando como aprendemos, el ser humano ya desde la infancia crece y se desarrolla a base de errar. Desdramatiza el fracaso entendiendo que es la única forma de avanzar en la vida, y piensa en lo que aportarás a tu familia si sale bien, y que siempre podrás rectificar si no aciertas a la primera.

Miedo al éxito

Entre las mujeres con responsabilidades profesionales, y te hablo con convicción ya que todas mis clientes lo son, este es probablemente el mayor miedo que sufrimos. Se trata de un miedo inconsciente que nos cuesta reconocer, pero que si lo piensas tiene sentido, ya que la maternidad lleva asociada la preocupación de dedicar tanto tiempo a nuestra vida laboral que eso nos impida estar con nuestra familia todo lo que deseamos. Incluso para quienes no tienen hijos puede suponer un problema porque sienten no tener tiempo para sí mismas/os o sus parejas.

Miedo a arrepentirme

Pues sí querida amiga, siempre va a existir la posibilidad de que no aciertes a la primera. Aún así, con el paso del tiempo duele más arrepentirse de no haberlo intentado que de no haber acertado. Porque si no aciertas, ya te has demostrado que te atreves, y siempre podrás tomar la decisión de volver a cambiar, mientras que si ni siquiera lo intentas, sentirás frustración el resto de tu vida.

Miedo al impacto económico

Este miedo nos acompaña en todos los cambios, porque culturalmente nos han educado buscando la seguridad. Pero los tiempos han cambiado, y la seguridad laboral ha dejado de existir. Aquellos puestos de trabajo que eran para toda la vida ya no existen ni siquiera trabajando para el Estado. ¿Quién te asegura que si no te mueves tu puesto está asegurado? Siempre que sea posible y especialmente cuando tu decisión sea emprender, trata de compaginar temporalmente tu antiguo puesto con tu emprendimiento, hasta que vayas teniendo ingresos como para pedir reducción de jornada, y finalmente da el salto definitivo cuando tus ingresos te permitan sobrevivir.

Cuando nuestra decisión laboral afecta a nuestra familia, es inevitable tener mayores miedos que cuando sólo nos afecta a nosotras/os mismas/os. Sé consciente de ello y háblalo con tu pareja para que tu toma de decisiones tenga más puntos de vista y también por respeto a esa persona. Pero ten presente que la decisión final tiene que ser sólo tuya, después de haber sopesado pros y contras con objetividad. Y no olvides que si tú estás feliz, tu familia estará mucho mejor que si estás frustrada porque nunca te atreviste al cambio.

“Jamás dejes que las dudas paralicen tus acciones. Toma siempre todas las decisiones que necesites tomar, incluso sin tener la seguridad o certeza de que estás decidiendo correctamente.” Paulo Coelho

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Marta Morón, directora de “MujerLider – Coaching para Mujeres con Responsabilidades Profesionales” y http://www.mujerlider.es, te ayuda para que te conviertas en una Mujer (u hombre) Líder de tu vida. Autor Marta Morón

Ataques de pánico. Definición, causas y tratamiento.

El ajetreado ritmo de vida que llevamos puede hacer que la ansiedad crezca dentro de nosotros sin que apenas nos demos cuenta de ello. Por eso, es cada vez más frecuente encontrar en las consultas de urgencias a personas que han sufrido un ataque de pánico o ataque de ansiedad sin ningún motivo aparente.
Los ataques de pánico conllevan unos síntomas físicos que pueden hacernos pensar que estamos sufriendo un ataque cardíaco, dado que entre ellos están las palpitaciones, sacudidas cardiacas o la elevación de la frecuencia cardíaca.

Pero, ¿qué es un ataque de pánico?

El ataque de pánico o crisis de ansiedad se define como una experiencia de intenso miedo, que aparece de forma súbita, y va acompañada de síntomas físicos, 4 de los cuales deben corresponderse con alguno de los siguientes:
• Palpitaciones o elevación de la frecuencia cardiaca.

• Sudoración.
• Temblores o sacudidas.
• Sensación de ahogo o falta de aliento.
• Sensación de asfixia.
• Opresión o malestar torácico.
• Náuseas o molestias abdominales.
• Inestabilidad, mareo o sensación de pérdida de conciencia.
• Sensación de irrealidad o de estar separado de uno mismo.
• Miedo a perder el control o volverse loco.
• Miedo a morir.
• Sensación de adormecimiento y hormigueo.
• Escalofríos o sofocos.

Las personas que sufren ataques de pánico muy frecuentemente desarrollan ansiedad anticipatoria ante la posibilidad de tener nuevos ataques de pánico. Esto es, tienden a desarrollar “miedo al miedo”, lo que convierte a esta experiencia en la “pescadilla que se muerde la cola”.

El temor de volver a tener otro ataque, acompañado de los pensamientos negativos que este acarrea, como son el miedo intenso a sufrir un infarto, morir, perder el control, o volverse loco, hacen que se asocie estas sensaciones y sentimientos a situaciones concretas en las que ya se han experimentado estos intensos miedos, llevándolo a conductas de rechazo o evitación de estas situaciones, lo que poco a poco va interfiriendo en la rutina diaria, modificando hábitos y conductas.

Es frecuente además, comenzar a temer aquellas situaciones en las que el escape sería difícil o embarazoso, como pueden ser estar solo (fuera o dentro de casa), acudir a sitios concurridos, subir en ascensor, conducir… De este modo, poco a poco se van ampliando las conductas de evitación a un gran abanico de situaciones, pudiendo iniciarse lo que se denomina agorafobia
Pero ¿cuáles son las causas de un ataque de pánico?

Aunque no se conocen con certeza las causas de los trastornos de pánico, existen diversas teorías al respecto.

En un principio, los modelos biológicos atribuyen el pánico a un problema bioquímico del sistema nervioso, para el que existiría una predisposición genética, si bien no han desarrollado el suficiente apoyo empírico, por lo que se han desarrollado modelos alternativos.

Más adelante, los modelos psicofisiológicos han señalado que estos ataques de ansiedad se deben a la interacción entre estímulos desencadenantes que provocan cambios fisiológicos o cognitivos (estrés, esfuerzo físico, respuestas emocionales intensas…) y, los procesos perceptivos y de asociación de cada sujeto. La combinación de estos factores sería, por tanto, la causa de la reacción de ansiedad.

¿Qué hacer ante un ataque de pánico?, ¿hay tratamiento?

A día de hoy se considera la terapia cognitivo-conductual como el tratamiento de elección en trastornos de pánicos, dado que se observan mejorías hasta en el 80% de los casos.

El tratamiento de los ataques de pánico agrupa distintas técnicas psicológicas como el entrenamiento en relajación, la restructuración cognitiva o la exposición a las situaciones temidas. Si bien, existen unas pautas sencillas que pueden ayudarte a controlar un ataque de pánico puntual:

• Acepta las sensaciones fisiológicas como algo natural y pasajero. Por lo general tienden a remitir pasados 20 minutos.
• Durante ese tiempo practica ejercicios de relajación y respiración abdominal, eso te ayudará a disminuir pulsaciones y palpitaciones, entre otros síntomas.
• Intenta distraer tu mente con algo ajeno a tus reacciones físicas o pensamientos negativistas. Por ejemplo, cuenta de 7 en 7 o recita alguna canción o poema.
• Distrae tu cuerpo con alguna tarea como recoger y ordenar el cuarto, clasificar y archivar documentos, planchar la ropa…

Los ataques de ansiedad son más habituales de los que nos pensamos a priori. No obstante, si notas que la frecuencia de tus crisis de ansiedad aumenta, consulta con un especialista dado que puede degenerar en un trastorno de ansiedad.

Si deseas recibir mi ayuda profesional, puedes contactar conmigo a través de este enlace, estaré encantada de ayudarte.

Ana M. Hidalgo
www.terapiaconAna.com

Sobre la autora:
Ana M. Hidalgo, psicóloga magister en intervención en la ansiedad y el estrés, te ayuda a superar situaciones difíciles y salir fortalecido de ellas. Si crees que necesitas mejorar algunos aspectos de tu vida y aprender a disfrutar más de aquello que te sucede, visita ahora www.terapiaconana.com para recibir más consejos gratis.

Cómo recuperar la ilusión por lo que haces

¿Has perdido la ilusión que tenías por lo que haces? ¿Te sientes algo desanimada, desmotivada y sin saber cómo recuperar la energía e ilusión que solías tener en tu trabajo o negocio?

Puede que hayas perdido la ilusión porque nadie te apoya y por mucho que te encante tu proyecto te sientes sola. Puede que lo que te pase es que te has esforzado mucho, has sacrificado cosas, te has involucrado al 100% pero no ves resultados y ya no sabes qué hacer. O bien que, aunque todo te vaya bien, te falta algo. En realidad hay muchas razones por las que puedes haber perdido la ilusión por lo que haces, ya sea en tu carrera o en tu negocio. Entonces, ¿qué puedes hacer al respecto?

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Los 5 Frenos Que Te Impiden Ser Auténtica

La vida es compleja. Al menos eso es lo que piensas cuando te sientes agobiada y no sabes por dónde tirar.

Te pasas todo el tiempo corriendo de un lado para otro, con prisas, con mil obligaciones, con tensiones, con problemas… sin tiempo para pensar con claridad. ¿O quizás lo provocas tú misma?. ¿Sientes que estás atrapada en una vida que no te deja ser tú misma?.

Lee atentamente y te contaré Los 5 Frenos Que Te Impiden Ser Auténtica:

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Dos normas básicas para motivar a los que te rodean

Mucha gente me escribe preguntándome cómo motivar a sus empleados, equipo, colaboradores u otras personas de su entorno. Ya sólo el hecho de que te lo plantees, de que te preocupe, te hace estar por delante de muchas otras personas y negocios. Está claro que una persona motivada es una persona que da mucho más, y por tanto, te genera beneficios, ya sean económicos o de otro tipo. Así que ambos bandos salen ganando,todos felices.

En este caso voy a recurrir a algo que leí hace unos días en el libro “A river worth riding” de Lynn Marie Sager. Dos normas básicas de motivación que, a pesar de ser obvias, en realidad no lo son tanto; y que conviene tener en cuenta porque son muy útiles para esos casos y muchos otros. Es fundamental que recuerdes (porque ya lo sabes) que:

1. Lo que se premia, se repite.
2. Lo que se castiga, se evita.

Lo que se premia, se repite. Esto en sí es fácil de entender. Haces algo bien, te premian de alguna forma y, por supuesto, lo repites. El premio puede variar dependiendo de cada persona y situación: sueldo, alabanzas, más responsabilidad, regalos, sonrisas… Sin embargo, aunque parece simple, no se hace muy a menudo. Al contrario, muchas veces tratamos a las personas que han hecho algo bien con indiferencia, dando por sentado que así es cómo tiene que hacerse y, por tanto, no hay premio que valga. O bien con algo que, quizá para ti no, pero para ellos es un “castigo”.

Y aquí viene la segunda regla: lo que se castiga, se evita. Si una persona se esfuerza mucho y como consecuencia le exiges más, ¿para qué va a volver a esforzarse? ¿Para que le des otra pila de trabajo, para que le exijas todavía más? Muchas personas no dan todo lo que podrían porque en ese caso solo se esperaría más de ellas.

Esto es muy frecuente, además en todos los ámbitos. Es la típica persona que hace las cosas rápido y bien, que acaba antes que los demás porque es eficiente y no se pasa media mañana tomando cafés, y ¿tú qué haces? ¿Le dejas irse a casa antes, ya que ha hecho todo el trabajo? ¿O más bien le das más para que vaya adelantando, y que no se le ocurra irse ni un minuto antes de tiempo?

¿Qué sentido tiene darle a un trabajador que ha hecho algo muy bien más trabajo como “premio” y ninguna recompensa, sea del tipo que sea? En el fondo le estás castigando y, por tanto, disminuye su motivación. Por supuesto, siempre está el caso de las personas que son tan honradas, trabajadoras y responsables que van aceptándolo todo sin poner pegas, pero eso no significa que estén contentas y motivadas. Lo que significa es que llegará un día en que estarán tan quemadas que se irán en cuanto puedan y te quedarás sin alguien valioso para ti.

Si te preocupa la motivación de tu equipo, tus empleados o cualquier otra persona es porque te has dado cuenta de que algo falla. Si el comportamiento que ves no es el que quieres piensa qué es lo que has estado recompensando. Si a un niño que grita le das toda tu atención y al que está calladito no, adivina quien se está llevando el premio y qué va a seguir haciendo. Si cuando alguien hace algo bueno no le das importancia “porque es lo que debería ser”, para qué va a esforzarse más. Así que ya sabes, deja de premiar lo que no quieras que se repita y viceversa. Y sobre todo piensa en todas esas personas que hacen un gran trabajo y a las que no se lo reconoces, no sea que cuando te des cuenta sea demasiado tarde. Y ya sabes que esto no sólo es aplicable al mundo laboral…

Aunque teóricamente es fácil darse cuenta, en la práctica no lo es tanto. A veces no es tan obvio, es muy fácil, sin darnos cuenta, premiar lo que no queremos y castigar lo que sí, pero los resultados que obtienes no mienten. Así que párate bien a pensar en lo que te rodea y por qué es así, qué estás premiando y qué estás castigando.

Aida Baida Gil, coach de la profesional, trabaja con mujeres profesionales que quieren rediseñar su carrera y que buscan claridad, motivación, acción y resultados. Visita www.aidabaida.com para para recibir su boletín semanal con artículos y estrategias para tu éxito personal y profesional.

¿Angustiada ante un cambio profesional? Esto es lo que nadie te dice

Ya he comentado alguna vez que, a veces, parece que las circunstancias conspiran para que escriba un artículo; y este es otro ejemplo. Llevo un tiempo hablando con clientas y lectoras sobre las etapas emocionales que todas pasamos y que unas manejan mejor que otras. Es algo que no se menciona mucho pero es de suma importancia (y lo sé por experiencia) y, justo esta semana, en el boletín de una de mis mentoras, Diana Fontanez, ella comenta: “El problema no es sentir. Es el no estar preparado para esas etapas emocionales que todos tenemos que pasar.” Esta frase ha acabado de inspirarme para escribir este artículo.

Cuando estás pasando un momento de angustia y estrés profesional, ya sea porque estás en una encrucijada y no sabes qué camino tomar, porque acabas de hacer un cambio importante de carrera, o porque te has animado a establecerte por tu cuenta, vas a tener muchos altibajos emocionales. Es un hecho, te espera una montaña rusa emocional y es probable que hagas lo que la mayoría de la gente hace: averiguar cómo puedes eliminar tus miedos e inseguridades y frustrarte y enfadarte contigo misma cuando tu motivación disminuye, si pospones las cosas y no te pones en marcha, o si tienes un día “malo” en el que te planteas si de verdad hiciste bien. ¿Te suena?

Conozco bien esas etapas porque he debido de pasarlas todas   Cuando me planteaba si seguir en la ciencia o dedicarme al coaching, cuando dejé la ciencia, cuando empecé el negocio, durante distintas fases del negocio (cuando no hay movimiento, cuando no es estable, etc.) Como ves un montón de circunstancias en las que los miedos, la inseguridad y las dudas atacan.

Entonces es cuando te entra la impaciencia y piensas que no vales para eso porque si no no tendrías miedo, o que deberías estar motivada, o que a ver si es que todo el mundo tenía razón y has metido la pata, y te preguntas, como me preguntan muchas clientas y lectoras: ¿Qué puedo hacer para no sentirme así? Para estar siempre contenta, motivada y con energía.

Nada, porque eso es imposible.

Como dice Diana, sentirse así no es el problema (es normal, eres un ser humano no un muñeco), el problema es no estar preparada para esas etapas y no aceptarlas. Asume y acepta que habrá momentos de emociones intensas, es normal, estás haciendo cambios y saliendo de tu zona de comodidad. Como he mencionado alguna vez puede que incluso necesites una especie de periodo de duelo si cambias de carrera radicalmente (como me pasó a mi con la ciencia). Durante esos momentos lo importante es:

  • Aceptar que son situaciones y emociones temporales y normales.
  • Cuidarte y mimarte todo lo posible.
  • Ser paciente contigo misma y reforzar tu convicción de que, como decía Scarlett O’Hara en “Lo que el viento se llevó”, “Mañana será otro día”.

Al menos es lo que a mi me ha funcionado. No tiene sentido que luches contra tus sentimientos y, aunque parece obvio, no lo es. Hasta que alguien no te dice que es normal pasar por eso, tú crees que no eres todo lo valiente que deberías, o que hay algo que no estás haciendo bien. Pero nada de eso.

Por supuesto, me refiero exclusivamente a esos periodos de altibajos que vas a pasar sí o sí, períodos de dudas ante estos grandes cambios o  días “malos” en los que no haces nada y te sientes fatal. Si estas etapas se alargan demasiado y te sientes hundida y sin motivación alguna, podría ser algo más serio y, en ese caso, necesitas la ayuda profesional de un terapeuta. En caso contrario, no te sientas culpable y acepta que es un día malo, que no vas a hacer mucho y que te apetece más ir al cine o lo que sea y al día siguiente, a ponerte las pilas de nuevo. Y siempre ten en mente esa razón poderosa que ha impulsado el cambio, tu porqué, que no se te olvide.

¿Qué te parece?

Aida Baida Gil, coach de la profesional y experta en toma de decisiones trabaja con mujeres profesionales que quieren darle un giro a su trayectoria y que buscan claridad, motivación, acción y resultados. Visita www.aidabaida.com para para recibir su boletín semanal con artículos y estrategias para tu éxito personal y profesional.

¿Cómo identificar a las personas tóxicas?

“La energía de la mente es la esencia de la vida”, Aristóteles
Tal vez los vampiros no existan, pero sí es cierto que a nuestro alredor habitan personas que nos “succionan” la energía, la alegría y el entusiasmo. No en vano suele llamárseles “vampiros energéticos”.
Ya no se encuentran únicamente en el reino de las tinieblas, están en todas partes y tal vez convivas con alguno de ellos en tus círculos más próximos. Respóndete a esta pregunta ¿Hay alguien a quien evitas, personalmente o por teléfono? ¿Existe alguna persona con quien sola idea de hablar con ella ya te cansa? O después de una conversación, con determinada persona, por agradable que haya sido ¿Te sientes inevitablemente cansada?
La consecuencia más destacable cuando nos relacionamos con estos ladrones de energía es la sensación de cansancio. Suele tratarse de personas cuyo discurso gira entorno a si mismas, llegando a ser repetitivas, otra característica es que con frecuencia caen en el victimismo. A menudo ignoran a sus interlocutores porque su mundo gira en torno a su ombligo, no ejercen ningún tipo de empatía hacia las circunstancias de su interlocutor. Son monotemáticos (“yo”) y repetitivos.
En este momento tan complejo desde el punto de vista económico se empieza a hablar de toxicidad social. Estamos sometidos a un bombardeo constante de informaciones y estímulos negativos que afectan nuestros estados emocionales, esto termina alterando nuestra bioquímica corporal ya que hace que se genere más adrenalina y cortisol debido a la respuesta fisiológica del estrés, es decir, el miedo y la ansiedad generan una reacción bioquímica anómala que nos intoxica a nivel físico y emocional.
El psicólogo Bernardo Stamateas, en su libro Gente tóxica, plantea una relación con las diferentes tipologías que suelen adoptar estas personas. Es importante poder identificarlas con el fin de neutralizarlas. Estas son algunas de sus formas:

– El cotilla: Dicen por ahí que “no todos repiten los chismes que oyen, algunos los mejoran”, sin duda, ese aforismo tiene que ver con este tipo de personas, que difunden rumores constantemente. Buscan la notoriedad y hacer aliados mientras menoscaban la imagen de los demás.
– Culpabilizador: Las culpa nos frustra y paraliza. Este tipo de persona nos envía el mensaje “has sido tú”, “no lo haces bien”, “has hecho que me sintiera…”.
– Envidioso: Trata de boicotear tus proyectos buscando aliados para envenenarlos llegando incluso a la calumnia. Es la parte mas turbia de la admiración.
– Descalificador: Su objetivo es minar nuestra autoestima, hacernos sentir muy pequeños ante los demás para que él o ella puedan ser el centro de la atención y destacar.
– Agresivo verbal: Intenta hacer que te sientas débil con sus contestaciones agresivas y fuera de lugar, no tiene reparos en llegar al grito. En el fondo, intenta ser respetado generando miedo a su alrededor.
– Utilizadores: Muestran su cara mas amables mientras te utilizan como un fin para conseguir sus metas. Una vez alcanzadas, pierdes valor para ellos y te ignoran. Sienten un 0% de empatía hacia los demás.
– La víctima: Está anclado en el pasado y no deja de quejarse por todo. Da la impresión de que el universo ha diseñado un plan solo para fastidiarlo a él. Su mente es impermeable, es desconfiado y no tiene metas. Además de ser un ser tóxico para los demás, también lo es para si mismo.
¿El antídoto contra los vampiros energéticos?
Ahora que los hemos identificado, debemos reflexionar sobre cómo neutralizar y dejar de ser vulnerables frente a estas personas tóxicas. Lo haremos un el próximo artículo.
Recuerda que eres dueñ@ de tu vida, convierte tu libertad en valor.
Sobre la autora:

Isabel Gómez, es Consultora y Coach Profesional en Éxito en Femenino www.exitoenfemenino.com .
Licenciada en Ciencias del Trabajo, Master en Marketing, MBA y Emprendedora vocacional.

Si quieres recibir claves prácticas para ganar autoconfianza y avanzar hacia tus objetivos, descárgate totalmente GRATIS el ebook PONTE EN VALOR a través de este enlace: http://www.exitoenfemenino.com/ponte-en-valor/

Los 5 Pilares de la Felicidad P.E.R.M.A.

En los últimos años se ha desarrollado una rama en la psicología llamada Psicología Positiva que se dedica al estudio científico de la Felicidad, el Éxito y el Bienestar. Su principal objetivo es promover los factores que se requieren para alcanzar el nivel óptimo de funcionamiento de los individuos y sus organizaciones; lo que nos permite hoy identificar y entender cuáles son los pilares de nuestra plenitud y realización como seres humanos.

Los 5 pilares también son conocidos como el “PERMA” en la Psicología Positiva.

Su fundador el Dr. Martin Seligman de la Universidad de Pennsylvania, después de años de investigación, ha desarrollado una Teoría de Bienestar y “Florecimiento” con 5 elementos medibles conocidos como -P.E.R.M.A.- por sus siglas en Inglés- (Positive Emotions, Engagement, Relationships, Meaning & Achievement) y se maneja así a nivel internacional.

El Dr. Seligman aclara que el “PERMA” es una “descripción” de lo que hace la gente con una felicidad y bienestar auténticos, y no una “prescripción”; es decir, no es una fórmula exacta que aplica igual para todas las personas; para algunas tendrán más peso algunos elementos como sus relaciones, para otras su sentido de logro, etc. Sin embargo, no cabe duda que el cultivar estos 5 pilares será de gran ayuda para incrementar nuestros niveles de satisfacción y motivación.

¿En que consiste el “P.E.R.M.A.”?

P- “Positive Emotions” – Emociones Positivas: La gente positiva tiene un desempeño superior en la vida, además de que la disfruta más y se siente mucho mejor consigo y con los demás. Por eso aprender a cultivar y a generar emociones positivas como la alegría, el interés, el orgullo, la recreación, la serenidad, la esperanza, la gratitud, el asombro, la inspiración y el amor, nos ayudará a lidiar con nuestras emociones negativas y los suceso difíciles que afrontemos a lo largo del camino.

E-“Engagemnet”- Compromiso e Involucramiento: Cuando aplicamos nuestras fortalezas en alguna tarea, cuando hacemos lo que más nos gusta usando nuestras habilidades, cuando cultivamos nuestra pasión y a veces también cuando nos sentimos retados, entramos en una estado de “flujo” o “involucramiento”. A este estado los atletas lo conocen como la “zona” y se caracteriza porque nos absorbe por completo, somos buenos en lo que estamos haciendo, todo fluye, sabemos exactamente cuál es el siguiente paso, no sentimos el paso del tiempo, y la actividad en sí nos deleita. Cuando estamos en esta “zona o estado de flujo” en lugar de acabar exhaustos, no sentimos recargados y nuestro bienestar y motivación se elevan. Conocerse a uno mismo e identificar nuestras fortalezas y pasiones es el primer paso para trabajar en nuestra realización personal.

R-“Relationships”- Relaciones: Tener y mantener relaciones positivas y constructivas es un requerimiento universal para el Bienestar Humano. Nuestra necesidad de sentirnos conectados es fundamental a un nivel íntimo, familiar, social, organizacional y comunitario. El destinar nuestro tiempo a cultivar las relaciones más importantes de nuestra vida tiene un efecto inmediato en nuestro nivel de felicidad. Destina el tiempo para “cultivar” tus relaciones, recordemos que el pasto que se riega continuamente …siempre es más verde.

M- “Meaning and Purpose” -Propósito y significado: Creer que el sentido de nuestra existencia pertenece, sirve o es de utilidad para algo más grande que nosotros mismos nos ayuda a sentir que trascendemos en cada una las acciones de nuestra vida diaria. Ya sea a nivel político, religioso, familiar profesional o “verde” para salvar el planeta) el definir el significado y al darle un propósito a nuestros proyectos y ocupaciones nos brinda la oportunidad de actuar con coherencia y establecer las prioridades y los valores en base a las cuales deseamos vivir.

A –“Accomplishment”- Éxito y Sentido de Logro: Los seres humanos tenemos una necesidad de sentirnos competentes y actuar con autonomía. El establecernos metas, el desarrollar nuestro auto-control y disciplina y el perseguir el éxito en nuestros propios términos nos ayuda a mantenernos en crecimiento continuo y a desarrollar nuestro potencial. La Confianza en uno mismo se incrementa con nuestro sentido de Competencia, por eso mientras más preparados nos sintamos, más seguros y satisfechos nos sentiremos con nuestros proyectos.

Fuentes:
Flourish, a Visionary New Understanding of Happiness and Well-Being- Dr. Martin Seligman

Nora Taboada es fundadora de Coaching for Happiness & Success México, Coach Certificada, Especialista en Psicología Positiva, Desarrollo Organizacional, Conferencista, Blogger y Mamá Rockstar. Trabaja con sus clientes para lograr vidas más plenas y negocios más productivos. Su pasión y experiencia está en los temas de Integración Vida-Trabajo, Liderazgo, Motivación, Felicidad, Éxito y Bienestar. Más información en www.norataboada.com

Cómo evitar que el miedo a las críticas te paralice

¿Hasta qué punto te afectan las críticas de los que te rodean? O peor, el miedo a que se den… Me escriben muchas personas diciéndome que les encantaría poner su propio negocio o hacer un cambio importante en su trayectoria profesional pero que les da mucho miedo que les critiquen. ¿Te suena?

No nos vamos a engañar, a todos nos gusta caer bien y que alaben lo que hacemos y no queremos que nos critiquen, eso es normal y no estás sola. Eso sí, una cosa es que te afecte algo y otra que te paralice completamente.

El miedo a las críticas, que no es otra cosa que el miedo al que dirán, a lo que opinen los demás, suele aparecer cuando quieres hacer algo que es radicalmente distinto de lo que haces ahora (como dejar tu carrera científica para ser coach) y que va a implicar muchos comentarios. Aquí está involucrada la importancia que le des al estatus y es que, nos guste o no, hay algunas profesiones que son más valoradas que otras socialmente y en función de la importancia que le des a eso te va a afectar más o menos lo que piensen los demás.

Otra opción es que tengas miedo del qué dirán si las cosas no salen bien. El típico “si ya lo sabía yo, es que le faltan dos dedos de frente”, “pero a quién se le ocurre”, etc.

¿Con cuál te identificas?

Seguro que conoces el famoso cuento de las ranas que estaban subiendo a un árbol mientras a su alrededor se reunían sus compañeras comentando lo locas que estaban y que que se creían, etc. Las ranitas que subían fueron cayendo una a una, excepto una, que logró subir hasta arriba del todo. ¿Por qué? Porque estaba sorda y no podía oír los comentarios de las que estaban abajo.

Yo le añadiría al cuento una segunda ranita triunfadora, que oía los comentarios y pensaba “¿Ah, sí? Te vas a enterar de quien soy yo, me vas a decir tu a mi lo que puedo o no hacer”

Hay muchas personas que tienen la suerte de tomar las críticas como motivación, de usar el enfado o indignación como motor para hacer lo que quieren con más ahínco, o que simplemente hacen oídos sordos a los comentarios de los demás; pero si ese no es tu caso y el miedo a las críticas está haciendo que lleves una vida que no quieres, esto te puede ayudar:

  • Cada vez que alguien te haga un comentario negativo piensa para ti “eso es lo que tu piensas, yo no estoy de acuerdo” y te haces la sorda o cambias de tema.

  • El miedo a las críticas puede suponer una falta de seguridad en ti misma o de autoestima, busca ayuda en ese tema. Cuando estás convencida de que haces lo que de verdad quieres no dejas que las críticas de los demás te paren.

  • No comentes tus intenciones hasta que no te sientas más segura. A veces necesitas que pase un tiempo para sentirte más confiada y que te de igual lo que piensen los demás. Mientras ese momento llega no des muchos detalles si no quieres.

  • Aléjate de personas que solo saben malmeter y criticar. Una cosa es la crítica constructiva, que te ayuda a crecer y mejorar (aunque duela un poco), y otra la crítica descarnada y con mala idea. Aléjate de ese tipo de personas y rodeate de gente que te apoye y te anime, que no quiere decir que te den siempre la razón, pero que al menos te apoyen. Ya sé que a veces esa persona es un familiar cercano y que no es nada fácil, y no te digo que rompas la relación con ella, solo que no le comentes los detalles o que, si te preguntan, digas que todo va bien y cambies de tema.

  • No le des importancia a las críticas de las personas que no saben de lo que hablan. Esto para mi es fundamental. Decide ya a quién vas a hacer caso y a quién no. Porque a la gente le encanta dar consejos aunque no tenga ni idea de lo que está hablando. Escucha a alguien que tenga experiencia en tu situación. Si tienes un negocio y te empiezan a dar consejos personas que no saben nada de negocios, pues les agradeces la intención pero lo que te interesa es la gente que sabe de lo que habla. Si estuvieras enferma, irías al médico, ¿no?  ¿O harías caso a la vecina que te recomienda unas pastillas que le fueron muy bien sin tener ni idea de si a ti te irían bien o no? (Si lo haces, no deberías porque estás poniendo en peligro tu salud). No es necesario ser prepotente, siempre está bien tener en cuenta las ideas de personas de otros campos porque te pueden abrir los ojos a ciertas cosas que no habías considerado. Eso es una cosa y otra dejar que alguien que no sabe nada de lo que tu haces te diga que haces bien o mal.

Ten en cuenta que siempre te van a criticar por una cosa o por otra, si haces porque haces y si no porque no, pero recuerda que es tu vida. Cuando tengas 90 años, ¿qué vas a pensar de este momento? Si te van a criticar, por lo menos que lo hagan por algo que de verdad te apetece hacer.

¿Sabes qué? Es muy fácil estar abajo quejándote y amargando a los que intentan subir, lo difícil es atreverte a subir al árbol. Así que decide, ¿qué tipo de rana eres tú?

La Dra. Aida Baida Gil, coach certificada y fundadora de www.coachdelaprofesional.com se dedica a ayudar a las mujeres profesionales y emprendedoras que se sienten estancadas o insatisfechas y que están listas para avanzar profesionalmente, establecerse por su cuenta o redirigir su carrera. Si buscas claridad, motivación, acción y resultados, recibe su boletín gratis en www.aidabaida.com.