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Cómo enseñar a tu niño a respetar a los demás

El respeto es una actitud. Golpea suavemente la puerta antes de entrar en la habitación de tu hijo. Muéstrale a tu hijo que lo que dices, lo dices de corazón. Asegúrate de que estás dando un ejemplo de comportamiento respetuoso. El respeto a sí mismo es una de las formas más importantes de respeto.

Una de las cosas más importantes que puedes enseñarle a tu hijo es el valor del respeto, y la mejor manera de que lo aprenda es predicar con el ejemplo. Cuando un niño siente respetado, empezará a entender lo importante que es.

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8 cualidades de las personas verdaderamente cultas

 Hay un concepto de cultura que nos remite de inmediato al humanismo del Renacimiento y probablemente al progreso de la Ilustración, esa idea que probablemente tenga raíces un tanto más remotas (pero no tanto) y la cual entiende la cultura como el conocimiento que cultiva y engrandece, que nos da más recursos para entender nuestro mundo pero también ―en un sentido moral que lejos de ser censurable merece, por el contrario, alentarse― nos vuelve ipso facto más compasivos, más humanos.

Por desgracia, sabemos bien que el mundo está más o menos poblado de personas que fundamentan cierta ilusoria superioridad en la cultura que poseen. “Listillos”, los llama Irvine Welsh en varias de sus novelas, ironizando en torno a ese tipo de comportamiento en que, según sea la ocasión y el entorno, toma la forma de la arrogancia, el desdén y en general el desprecio por todos aquellos que no se encuentren a la par de las lecturas hechas, las películas vistas, la música escuchada, los países visitados y un amplio aunque paradójicamente limitado etcétera.

¿Qué significa ser culto? 

Quizá, en última instancia, nada de eso, al menos no si nos inclinamos por esa tradición del pensamiento que no teme combinar conocimiento y moral para que ambos formen mejores personas. En algún punto de nuestra cartografía personal, leer una o diez novelas está o debería estar conectado con nuestra capacidad para prestar algún tipo de ayuda a un desconocido en la calle. ¿Podemos escuchar una pieza de Bach, quedar arrobados por su belleza, sentir que gracias a Bach la vida vale la pena ser vivida y, aun así, no actuar en consecuencia y, digamos, ser capaces de cuidar de una planta y regarla todas las mañanas? Hasta cierto punto, algo tiene de condenable e hipócrita el sibarita estéril que dice amar la belleza y sin embargo no hace nada para asegurar su presencia y persistencia en este mundo. “Belleza más piedad: eso es lo más cerca que podemos llegar a una definición de arte. Donde hay belleza hay piedad, por la simple razón de que la belleza debe morir”, dijo alguna vez Vladimir Nabokov.

La lista que presentamos a continuación enumera las 8 cualidades que, según el gran escritor ruso Antón Chéjov, distinguen a una persona verdadera, auténticamente culta, alguien que de algún modo ha comprendido que la sapiencia es tal cuando enaltece pero no ensoberbece, cuando nos distingue de los demás pero no nos pone, en modo alguno, por encima de nadie.

Los puntos provienen de una carta que un joven Antón de 26 años escribió a su hermano Nikolai cuando este tenía 28 y comenzaba a ganar fama como pintor en la capital rusa. Fechada en Moscú en 1886, la misiva pretende ser una serie de consejos para un artista incipiente que, según el modelo romántico, se quejaba de que nadie lo entendía. “La gente te entiende perfectamente bien. Si tú no te entiendes a ti mismo, no es culpa de ellos”, le escribió entonces Chéjov, en un tono recriminatorio pero también totalmente lúcido y, lo más importante, coherente.

Se trata, en suma, de un documento que vale la pena conocer y reflexionar, confrontar con nuestras propias actitudes y preguntarnos en qué medida convertimos lo que sabemos en acciones que hacen bien a nuestro mundo ―nuestro pequeño, íntimo mundo.

1. Respetan la personalidad humana y, por lo mismo, son siempre amables, gentiles, educados y dispuestos a ceder ante los otros. No hacen fila por un martillo o una pieza perdida de caucho indio. Si viven con alguien a quien no consideran favorable y lo dejan, no dicen “nadie podría vivir contigo”. Perdonan el ruido y la carne seca y fría y las ocurrencias y la presencia de extraños en sus hogares.

2. Tienen simpatía no solo por los mendigos y los gatos. Les duele el corazón por aquello que sus ojos no ven. Se levantan en la noche para ayudar a P. […], para pagar la universidad de los hermanos y comprar ropa a su madre.

3. Respetan la propiedad de otros y, en consecuencia, pagan sus deudas.

4. Son sinceros y temen a la mentira como al fuego. No mienten incluso en pequeñas cosas. Una mentira significa insultar a quien escucha y ponerlo en una posición más baja a ojos de quien habla. No aparentan: se comportan en la calle como en su casa y no presumen ante sus camaradas más humildes. No son proclives a balbucear ni obligan la confidencia impertinente de los otros. Por respeto a los oídos de otros, callan más frecuentemente de lo que hablan.

5. No se menosprecian por despertar compasión. No tensan las cuerdas de los corazones de los demás para que los otros giman y hagan algo (o mucho) por ellos. No dicen “Soy un incomprendido” o “Me he vuelto de segunda mano” porque todo eso es perseguir un efecto simplón, es vulgar, rancio, falso…

6. No tiene vanidad superflua. No se preocupan por esos falsos diamantes conocidos como celebridades, por estrechar la mano del ebrio P.*, por escuchar los arrebatos de un espectador extraviado en un espectáculo de imágenes, o ser reconocido en las tabernas. […] Si ganan unos centavos, no se pavonean como si estos valieran cientos de rublos, y no alardean de poder entrar donde otros no son admitidos. […] Los verdaderamente talentosos siempre se mantienen en las sombras entre la muchedumbre, tan lejos como sea posible del reconocimiento. Incluso Krylov** dijo que el barril vacío da un eco más sonoro que el lleno.

7. Si tienen un talento, lo respetan. Le sacrifican el descanso, las mujeres, el vino, la vanidad. […] Se sienten orgullosos de su talento. […] Además, son fastidiosos.

8. Desarrollan para sí la intuición estética. No pueden ir a dormir con la misma ropa, ven las grietas de las paredes llenas de insectos, respiran un mal aire, caminan en el piso recién escupido, cocinan sus alimentos sobre una estufa de aceite. Pretenden tanto como sea posible contener y ennoblecer el instinto sexual. […] Lo que quieren en una mujer no es una compañera de cama. […] No piden inteligencia ahí donde se manifiesta la mentira constante. Quieren, especialmente si son artistas, frescura, elegancia, humanidad, la capacidad de la maternidad. […]. No tragan vodka a todas horas, día y noche, no huelen los armarios porque no son cerdos y saben que no lo son. Beben solo estando libres y en ocasión […]. Porque ellos quieren mens sana in corpore sano [“mente sana en cuerpo sano”].

Autor Jack Estrada

Cómo descubrir tu vocación (o no)

¿Te cuesta descubrir qué es lo que realmente te gusta, cuál es tu vocación? A veces parece que todos tenemos que tener una vocación desde pequeños, y si no, es que te falta algo. De hecho, en mi caso sí fue así, yo quería ser científica desde pequeña (bueno, y egiptóloga también) y lo fui durante muchos años; y hay mucha gente que siempre ha tenido claro qué quería ser y es lo que han hecho. Eso está bien pero hay un problema, que el tener una vocación se ha vuelto algo casi obligatorio. Si no tienes tu vocación clara, como les pasa a muchas personas, entonces no podrás ser feliz y tendrás que pasar el resto de tu vida buscándola… ¿Te está pasando a ti?

Como tengo la suerte de hablar con muchas personas distintas, tanto mis clientes como mis lectoras, he podido comprobar que no tiene por qué ser así. Hay muchas personas que se sienten confusas intentando encontrar esa vocación cuando lo que sucede es que tienen múltiples intereses. Y parece que es malo que te interesen varias cosas, parece que hasta que no encuentres tu “verdadera” vocación no podrás ser feliz. Y eso no es así.

Si estás en esa situación me gustaría que tuvieras en cuentas estos puntos:

– Puede que te interesen varias cosas, y no hay nada malo en ello. De hecho ¡es una suerte! Seguro que no te aburrirás. ¿Quién dice que te tienes que dedicar a una sola cosa toda tu vida? Puedes ir probando y después quedarte con lo que más te guste. Por supuesto no es lo habitual y a mucha gente no le parecerá “normal”, y qué. Lo que es normal para ti lo decides tú. Lo importante es que te sientas satisfecha con lo que haces.

-Si intentas encontrar tu vocación puede que te sientas estancada y no avances. ¿Qué te parece si te centras mejor en encontrar lo que te apasiona y además se te da fenomenal? Ahí la lista se reduce (normalmente), y si puedes dedicarte a algo con lo que disfrutes mucho y que se te de bien seguro que estarás encantada. Si te interesa la idea o no sabes qué es lo que cumple con esas dos condiciones te recomiendo dos libros “El elemento” de Ken Robinson y “Strengths Finder 2.0” de Tom Rank.

-A veces vivir de tu pasión no es  factible, entonces ¿por qué no incorporarlo a tu vida como una afición o un negocio paralelo? Así no te verás sometida a presión y disfrutarás de ello. No sé dónde leí sobre un chico cuya pasión era la música, pero no se quería dedicar a ello por ser una profesión muy sacrificada y difícil. Así que decidió coger un trabajo no especialmente interesante para él pero que le permitía tener el estilo de vida que quería y disfrutar de la música en su tiempo libre. Este es un ejemplo de lo que digo, no tiene por qué ser tu caso, pero puede darte ideas. Por supuesto para eso tienes que tener claras tus prioridades y qué estilo de vida quieres tener. No olvides que tu trabajo es sólo una parte de tu vida, así que planéalo en conjunto.

Intenta no obsesionarte con encontrar tu vocación, céntrate mejor en averiguar qué te hace feliz, qué se te da especialmente bien (si no se te ocurre pregunta a tus familiares y amigos más cercanos) y cómo puedes aplicar eso a tu vida. No todo el mundo tiene que tener una vocación clara, no es un requisito imprescindible para sentirte realizada.

 

Aida Baida Gil, coach de la profesional, trabaja con mujeres profesionales que quieren cambiar su trayectoria, decidir el siguiente paso a dar y conseguir el éxito profesional sin sacrificar la satisfacción personal. Visita www.aidabaida.com para para recibir su boletín semanal con artículos y estrategias para tu éxito personal y profesional.

 

Cómo sobrevivir a un compañero tóxico

 

Casi todas hemos tenido que convivir alguna vez en el trabajo con un compañero que nos ha hecho daño directamente, o se lo ha hecho a otro compañero, o ha llegado a crear un mal ambiente de trabajo.

Aprender a sobrellevar esta situación es imprescindible para no tener que vivir negativamente el trabajo, o para no tener que llegar al extremo de cambiar de trabajo con tal de no sufrir sus ataques, críticas, descalificaciones o incluso agresividad. Cuando estos comportamientos son recurrentes y van enfocados a provocar la marcha del agredido, están calificados de “mobbing”.

En este artículo voy a explicarte cuales son los comportamientos tóxicos y qué puedes hacer para sobrevivir a este tipo de compañeros.

Compañeros tóxicos leves

PASIVIDAD – Las personas pasivas son las menos peligrosas de las tóxicas, aunque con su actitud pueden llegar a perjudicar al grupo.

– NEGATIVIDAD – Se trata de la persona que siempre ve lo malo de cada situación y además protesta por todo en voz alta creando mal ambiente. Suele arrastrar a otros compañeros con tendencia a la negatividad, o que simplemente están pasando una mala racha.

– CRITICA – Criticar a los demás hace que el ambiente se enrarezca. Arrastra fácilmente a otros hacia ese mismo comportamiento, llegando incluso al extremo de que todos son criticados cuando no se encuentran delante. Al final sabes con seguridad que a ti también te critican, y más si no entras en ese juego.

Compañeros tóxicos graves

– ATAQUE –comunicación a una persona con ánimo de dañarla; acusación que se hace a otra persona, física o moral, de un hecho cierto o falso, determinado o indeterminado, que pueda causar o cause a ésta una afectación en su honor, dignidad o reputación. En ocasión, se usan palabrotas en dicha comunicación.

– DESCALIFICACIÓN – Muy parecida al ataque, aunque no es necesario que el sujeto esté presente. Puede ser personal o profesional, y suele ser provocada por envidias o inseguridades, aunque a veces se trata de simple intolerancia a las personas diferentes.

AGRESIVIDAD – conjunto de patrones de actividad que pueden manifestarse con intensidad variable, incluyendo desde la pelea ficticia hasta los gestos o expansiones verbales que aparecen en el curso de cualquier negociación. Implica provocación y ataque

– MOBBING – Situación en la que una persona ejerce una violencia psicológica extrema, de forma sistemática y recurrente y durante un tiempo prolongado sobre otra persona o personas en el lugar de trabajo con la finalidad de destruir las redes de comunicación de la víctima o víctimas, destruir su reputación, perturbar el ejercicio de sus labores y lograr que finalmente esa persona acabe abandonando el lugar de trabajo.

Qué hacer frente a un compañero tóxico

PASIVIDAD: Mientras no te perjudique profesionalmente, ignora su comportamiento, aunque no a la persona.

NEGATIVIDAD: Debes estar atenta para no dejarte arrastrar por la energía negativa de tu compañero. En el fondo, el mayor perjudicado es él mismo, ignora su comportamiento.

CRÍTICA: Siempre que puedas frénala de raíz desde el principio. Defiéndete si es hacia ti, no la dejes pasar o aumentará. Si es hacia otros, pide que no se haga cuando tú estés presente.

DESCALIFICACIÓN: Tan pronto como te enteres, habla con el compañero y hazle saber (sin perder las buenas formas) que no vas a tolerarlo, y que si se repite tomarás cartas en el asunto.

ATAQUE: Ve inmediatamente a hablar con tu jefe y con Recursos Humanos. Es una actitud intolerable frente a la que debes defenderte.

AGRESIVIDAD: No caigas en la provocación, sólo actúa igual que frente a un ataque, habla con tu jefe inmediatamente.

MOBBING: El mobbing está penado por la ley. Habla con tus superiores y si no te hacen caso o el mobbing viene de allí, busca un abogado/a laboralista y pon una denuncia. Si permites que la situación se prolongue ten por seguro que te costará una depresión más una enfermedad física.

Como verás, hay comportamientos que es mejor ignorar, siendo tolerante con el compañero que los ejerce. Sin embargo, hay otros comportamientos frente a los que debes ser inflexible y no tolerarlos bajo ningún concepto por respeto a ti misma. En el caso de que sufras mobbing, estamos hablando de algo muy grave, te recomiendo que además de un abogado busques un/a coach o un/a psicólogo para aprender a vivir esa situación sin resultar gravemente herida y evitar así consecuencias muy serias para ti.

“Encuentra la felicidad en el trabajo o no serás feliz.” Cristóbal Colón
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Sobre la autora:

“Marta Morón, directora de “MujerLider”, te ayuda a través del Coaching para que te conviertas en una Mujer (u Hombre) Líder de tu vida personal y profesional. Si quieres mejorar tu gestión del tiempo y organización del trabajo, tu conciliación de la vida laboral y familiar y personal, vivir mejor las situaciones de tránsito profesional y solucionar tus conflictos laborales, personales y de pareja, VISITA AHORA www.mujerlider.es para recibir más tips GRATIS.”

Qué hacer cuando no obtienes los resultados que quieres

Qué pasa cuando después de un tiempo ves que las cosas no cambian, o que los resultados que obtienes no son los que esperabas o los que quieres. Es muy común dejar pasar el tiempo esperando que las cosas cambien solas. Cierto es que hay que tener paciencia y los resultados requieren tiempo. Pero una cosa es tener paciencia y otra quedarse de brazos cruzados esperando milagros.

Cuando haces algo y después de un determinado tiempo no obtienes lo resultados que quieres, no te quedes con los brazos cruzados. Antes de nada determina cuánto tiempo estás dispuesta a esperar para ver resultados (sé realista, me escribe mucha gente que quiere poner cualquier tipo de negocio para ganar dinero ya y salir de sus deudas. Eso no va a pasar, todo negocio requiere un tiempo para tener beneficios y, en general, hablamos de meses o años; así que sé realista independientemente de tu situación). Aparte de eso puedes tener en cuenta estas cinco recomendaciones:

1. ¿Tienes claro lo que quieres? A veces te pierdes en las obligaciones del día y día y no te tomas tiempo para sentarte y pensar dónde quieres llegar, qué quieres conseguir.

2. ¿Tienes alguna forma de medir el progreso? No sabrás si has tenido resultados si no sabes qué mirar. Así que asegúrate de tener claro qué medida vas a utilizar para determinar el progreso. Por supuesto esto variará en función de tu situación (visitas a la web, ventas, clientes, respuestas a ofertas de trabajo, etc.)

3. ¿Estás segura de que estás haciendo avances? Estar ocupada no equivale a ser productiva ni a estar haciendo progresos. Asegúrate de ocupar tu tiempo en aquello que te de mejores resultados, no en cualquier cosa. Que el tiempo pasa muy rápido y cuando te das cuenta has perdido meses sin hacer nada que de verdad repercuta en tu situación. Por supuesto habrá momentos en los que no haya progresos pero forman parte de etapas, asegurate que no te has estancado en una de esas etapas.

4. Haz cambios. Modifica, rediseña, reestructura, lo importante es no darte por vencida (eso sí, lee aquí cuando es un buen momento para abandonar). Muchas veces he hablado con personas que me comentan que están estancadas, que no ven resultados y cuando les pregunto que hacen o que han hecho al respecto la respuesta es que nada nuevo. Si no sabes lo que funciona y no pruebas nada nuevo, tus resultados se verán muy limitados.

5. Contrata a alguien que te asesore. Cuando tu no llegas, contrata a alguien que te sepa guiar a donde quieres estar. Hay personas reacias a invertir porque lo consideran un gasto. Pero en realidad es invertir en ti a través de la experiencia o el conocimiento de otra persona y es algo muy importante para avanzar.

Así que dime, ¿qué vas a hacer?

Aida Baida Gil, coach de la profesional y experta en toma de decisiones trabaja con mujeres profesionales que quieren darle un giro a su trayectoria y que buscan claridad, motivación, acción y resultados. Visita www.aidabaida.com para para recibir su boletín semanal con artículos y estrategias para tu éxito personal y profesional.

¿Te boicoteas profesionalmente?

 

¿Estás boicoteando tu carrera profesional subconscientemente? Ya he hablado otras veces de los distintos tipos de autosabotaje y de cómo, en general, son una consecuencia de tus miedos: al éxito, al fracaso, a las críticas, a no estar a la altura, etc.

Pero hoy quiero hablarte de otra razón por la que puedes estar boicoteando tu trayectoria profesional: la INSATISFACCIÓN.

La insatisfacción es un estado peligroso que puede dar lugar a consecuencias no deseables para tu carrera. A formas de sabotaje drásticas como rechazar puestos de mayor responsabilidad o dejar tu trabajo de la noche a la mañana. En resumen, puede acabar con tu carrera profesional de forma prematura.

Puede que lleves un tiempo sintiendo que te falta algo, que no tienes desafíos ni motivación para ir a trabajar,que no recibes tanto como das, que parece que nadie cuenta contigo y que tus habilidades y talentos no salen a la luz. Puede que incluso te estés planteando hacer algo respecto, y sabes que yo siempre te animo a que cambies todo aquello que no te gusta, pero en este caso tienes que asegurarte de algo antes…

Antes de llegar a este punto de estancamiento y desesperación que te puede llevar a decisiones poco acertadas profesionalmente es muy importante que determines qué es lo que te produce la insatisfacción. En muchos casos será efectivamente que el trabajo no es lo que quieres, y entonces sí, sería hora de planificar el cambio (o de mejorar la situación si no puedes permitirte dejarlo). Pero también hay ocasiones en las que lo que falla no es el trabajo, como tú crees, y abandonarlo no solucionaría el problema, más bien al contrario.

Por eso es importante que te hagas estas preguntas:

  1. ¿Qué necesitas para sentirte satisfecha y plena?
  1. ¿Es diversión, sentirte valorada, hacer algo que tenga importancia,…? ¿Qué genera tu insatisfacción, qué te falta?
  2. ¿Estás segura de que es tu trabajo el responsable de esa carencia? A lo mejor proviene de otra área de tu vida y sería más efectivo cambiar otras cosas, enfocarte en tus aficiones, tus amigos o en tu desarrollo personal o espiritual. Recuerda que tu trabajo no tiene por qué suplir todas tus necesidades, puedes complementar lo que te falte con otra área de tu vida.
  1. ¿Qué es lo que quieres profesionalmente?
  1. No lo que deberías, no lo que te aconsejan, no lo que parece una buena oportunidad, ¿qué es lo que tú quieres? Porque si estás en un trabajo que no es lo que realmente quieres, por muy bueno que sea el sueldo o las condiciones, por mucho que los que te rodean piensen que tienes mucha suerte y que no tienes derecho a quejarte, tienes un problema. Porque cuando lo que haces no es lo que en el fondo quieres hay una división interna que hace que no te esfuerces en conseguir los objetivos que te propones porque, en realidad, no son lo que tú quieres… Así que aunque a veces es difícil separar lo que realmente quieres de la marea de opiniones externas es fundamental que lo hagas.

Responde a esas tres preguntas con sinceridad y entonces sí, estarás lista para decidir si realmente quieres dejar tu trabajo o si es otro aspecto de tu vida el que necesita el cambio.

Aida Baida Gil, coach de la profesional, trabaja con mujeres profesionales que quieren ganar seguridad en si mismas, decidir el siguiente paso a dar y conseguir el éxito profesional sin sacrificar la satisfacción personal. Visita www.coachdelaprofesional.com para mas información.

 

El miedo, una emoción que nos puede superar ¿Cómo manejarla?

 

¿Cuántas oportunidades has dejado pasar por dejar que el miedo te dominara? ¿Cuántas personas, lugares, situaciones o circunstancias has dejado de conocer porque el miedo te ha paralizado? El miedo a emprender un negocio, a comenzar una carrera, a dejar un empleo mal remunerado, a terminar una relación con la que no te sientes satisfecho o eres maltratado, causa un estancamiento que literalmente se roba nuestra vida y nuestras aspiraciones.

El miedo es una emoción. La palabra emoción tiene su origen en la palabra movimiento. Una emoción es un movimiento del ánimo. Por ejemplo: una persona está tranquila, armónica leyendo un libro. De pronto… algo sucede que mueve su ánimo. Algo que sucede afuera o adentro de la persona. Puede ser un ruido extraño, algo que leyó o un recuerdo. Es decir, algo… afuera, adentro, real o imaginario,… algo en ese momento ha agitado nuestro ánimo.

Entre estas emociones, el miedo ocupa un lugar especial.  Así, nos encontramos a merced de nuestros estados emocionales. Cuando algo nos atemoriza, alguien nos enoja, o nos ponemos tristes… el cuerpo reacciona temblando o transpirando, y se derrama dentro nuestro un torrente de emociones incontrolables. En esos casos no hay razonamiento que valga: la emoción predomina sobre la razón.

El miedo es una emoción central. Cuando estoy en el miedo si no lo logro comprender comenzamos a estar en una actitud de demanda ante la vida.  En las organizaciones el miedo aparece por ejemplo en el miedo a delegar porque el otro no lo va a hacer como yo lo hago. El miedo a la exposición, a estar en un nivel mayor. El miedo a la toma de decisiones, todo el tiempo estamos tomando decisiones y a sus consecuencias.

¿Qué hacer?

Lo primero  es entender el miedo como una desproporción entre una amenaza hacia a mí y los recursos que tengo para afrontarla. Así que lo primero que me pregunto es que es lo que está en juego, que es aquello que me está amenazando, y en ese sentido que bueno que aparezca porque el miedo es una señal que me está diciendo que es una amenaza. Ej. El ciervo  y el tigre, si no existiera el miedo los ciervos no sobrevivirían nunca. Así, el miedo es un espacio relacional que me advierte que tengo una amenaza para lo cual no tengo recursos.

La emoción es la relación con la amenaza y a partir de ahí hay una respuesta fisiológica, o trato de enfrentarlo o trato de correr. La pregunta es ¿Cuál es la amenaza? Y la otra pregunta es ¿Cuáles son los recursos a desarrollar? Lo que pasa es que a veces queremos matar al mensaje, entonces el miedo es un mensajero y queremos matar al miedo. El miedo implica precaución, pero no parálisis.

Entonces, la pregunta clave es ¿Qué es más grande que yo? ¿Qué es lo que no puedo enfrentar?

El enojo, la tristeza y el miedo no son emociones negativas en si, y no se sienten negativas cuando se les permite su expresión natural.

Sin embargo, sucede que estamos habituados a reprimirlas, porque nos resultan desagradables. Una vez que hemos podido extraer información de esa emoción, le permitimos fluir. Es el bloqueo de la energía que tiene la emoción la que resulta negativa.

Te dejo un ejercicio práctico que te puede ayudar en tu deseo de superar tus miedos:

1. Elegí  cual es el miedo que quieres superar, se consciente de lo que has perdido o dejado de hacer por no haberlo superado en el pasado y escribilo.

2. Escribí una carta a vos mismo en donde te comprometes a hacer lo necesario y más para superar el miedo que te ha limitado.

3. Creá una imagen mental de vos mismo habiendo superado el miedo, visualizate al menos durante 10 minutos al día, a la misma hora, actuando como si ya hubieses superado tu miedo.

4. Investigá todo lo relacionado a tu temor, las características, formas, etc. buscá historias de personas que hayan logrado superarlo y sigue su ejemplo.

5. Apoyate en un profesional calificado.

 

Sandra Mateus – Coach ICL

www.mujerpatagonica.com.ar

Cómo vencer la resistencia al cambio

 

Muchas veces uno de los mayores obstáculos a la hora de hacer un cambio importante, o de arriesgarte a hacer algo diferente es la incertidumbre o, en concreto, el miedo a lo que pueda pasar, a no ser capaz de superarlo, y al fracaso. El problema es que la incertidumbre va a estar siempre ahí (a no ser que tengas una bola de cristal). Así que la única forma de superarlo es cambiar tu forma de pensar y de actuar. Esa es la principal diferencia entre los que consiguen lo que quieren o al menos lo intentan, y los que no hacen nada, la distinta formar de ver las cosas.

Por supuesto cambiar tu percepción de las situaciones no es tan fácil, pero por qué no empezar a ver las cosas con otra perspectiva. Por ejemplo:

1. Toma de decisiones. En lugar de estresarte y obsesionarte con la decisión perfecta, por qué no te planteas que tomes la decisión que tomes, será buena, porque eres capaz de apañartelas con el resultado final. Al fin y al cabo todos nos adaptamos a todo, y en muchos casos, puedes cambiar de opinión. ¿No es más tranquilizador pensar que pase lo que pase podrás sacar algo bueno y por tanto nunca tomarás una decisión errónea? Lo que haces es asumir la total responsibilidad de tu vida y aceptar que tú eres el responsable de que las cosas que están en tu mano salgan bien y, sobre todo, el responsable de tu actitud.

2. Vivir en el presente. Hace poco leyendo el libro “El poder del ahora” me llamó mucho la atención una de sus frases: “No dejes que el pasado distorsione tu visión del presente”. Es tan cierto que muchas veces vivimos en el pasado, recordando malas experiencias, traumas o miedos, y que eso hace que veas el presente con otros ojos, ¡los del pasado! Así que céntrate en el presente, en la persona que eres ahora no en lo que fuiste o hiciste antes.
De igual manera, no dejes que el futuro te preocupe demasiado, porque no tienes una bola de cristal y no sabes qué va a pasar. Por supuesto eso no es nada fácil, ¿verdad? Lo que nos gusta anticipar las cosas (y con malos resultados, claro) y preocuparnos, para que muchas veces ni siquiera sucedan. Céntrate en lo que puedes hacer ahora y libérate del futuro. Como mencioné antes quizá te ayude la idea de que, pase lo que pase, vas a ser perfectamente capaz de manejar las consecuencias. Date cuenta de la importancia de esa frase, si supieras que eres capaz de desenvolverte, de responder bien ante cualquier circunstancia, ¿por qué tener miedo? Y la realidad es que lo eres, o si no no habría tantísimos casos de personas que superan lo que parece insuperable. Incluso en las épocas más dificiles somos capaces de sacar lo mejor de nosotros mismos. No pierdas la perspectiva.
Os dejo una frase que leí en Twitter (de @soloquotes) “Toda historia tiene un final feliz… Si no eres feliz, entonces no es el final.”

4. Deja de esperar que algo o alguien te salve. Muchas personas viven esperando que un día pase algo o alguien que le cambiará la vida para mejor, y mientras esperan ese día, desperdician el presente. ¿Quieres estar satisfecha con tu vida, conseguir tus objetivos, disfrutar de lo que tienes? Pues deja de pensar que van a venir a sacarte las castañas del fuego y empieza a encargarte tú de tu vida. Poner tu vida en manos de un algo o alguien no es una buena idea y mucho menos si ni siquiera sabes si algún día va a llegar. Y si llegara, es mucho más satisfactorio hacerlo tú por tu cuenta, ¿o no? Si quieres ver cambios es hora de ponerse manos a la obra.

5. Acepta el fracaso y los errores como parte de la vida y consideralos un paso más hacia la consecución de tus objetivos. No es tan difícil como parece, de todo se aprende, y aunque es algo muy dicho, ¡es la verdad!

¿Qué harías diferente si pensaras de esta manera? 

Aida Baida Gil, Coach de la Profesional, trabaja con mujeres profesionales que quieren ganar seguridad en sí mismas, decidir el siguiente paso a dar y sentirse plenamente satisfechas con sus elecciones personales y profesionales. Visita ahora http://www.coachdelaprofesional.com para recibir su boletín semanal con artículos y estrategias para tu éxito personal y profesional.