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Emprendedoras, cómo decidir si emprender y en qué

Emprender es algo apasionante, yo ya lo he hecho dos veces y sin duda repetiría. Sentir que los beneficios por el esfuerzo de tu trabajo son para ti no tiene precio, y la satisfacción de haber montado tu negocio, también. Animo a todas aquellas mujeres que sientan inquietud, a que se conviertan en emprendedoras.

Ahora más de un tercio de las personas que deciden emprender, lo hacen por falta de oportunidades laborales. Un porcentaje parecido considera que la falta de financiación es el mayor obstáculo para los emprendedores, y para las mujeres emprendedoras es aún más difícil encontrar financiación, a pesar de que sus negocios sobreviven mucho más en el tiempo. Así que tenlo en cuenta antes de tomar tu decisión.

Qué preguntarnos antes de decidir si ser emprendedoras

Hay varias preguntas que debemos hacernos antes de tomar la decisión de ser emprendedoras:

▪ ¿Tienes un producto o servicio que la gente compraría?

▪ ¿Qué tiene tu producto o servicio que sea diferente de tu competencia?

▪ ¿Te apasiona tu idea de negocio?

▪ ¿Sabrás ser paciente y perseverante hasta que tu negocio arranque?
▪ ¿Cuál es tu grado de resiliencia (capacidad para superar los obstáculos)?

▪ ¿Cuántos meses podrías aguantar económicamente sin ingresos?

Cómo decidir en qué emprender

Muchas mujeres que me contratan para ser emprendedoras, lo primero que se plantean es ¿cuál sería el negocio que me proporcione más ingresos? Es una pregunta interesante, pero si ese negocio pertenece a un campo que desconoces, no es la mejor opción para ti.

Lo ideal para las emprendedoras sin experiencia es empezar averiguando qué es aquello que verdaderamente te apasiona. Será ahí donde tengas más oportunidades de tener éxito, ya que  tu pasión será tu motor frente a la impaciencia, los problemas que puedan surgir y las fuerzas que vas a necesitar para sacar adelante tu emprendimiento.

Ser mujeres emprendedoras es fantástico, sin duda. Ten en cuenta que tu negocio debe apasionarte para que te de la fuerza necesaria durante el inicio, y en los problemas que puedan surgir después. Si aquello en lo que quieres emprender requiere financiación, no te lances mientras ese tema no esté resuelto. Y si quieres averiguar cual es tu pasión y cómo poner en marcha tu emprendimiento, recuerda que como tu Mentora-Coach puedo acompañarte en este apasionante viaje.

“Haz sólo lo que amas y serás feliz, y el que hace lo que ama, está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar, porque lo que debe ser será, y llegará naturalmente”  Facundo Cabral

Autor Marta Morón Torres

¿Te sientes culpable cuando no estás trabajando? Prueba esto

Seguro que conoces esa sensación de intranquilidad o culpabilidad cuando tienes algo pendiente y estás descansando, o cuando deberías estar trabajando pero no logras concentrarte, o simplemente en tu tiempo libre. Esa sensación de: “Debería estar haciendo…” De estar perdiendo el tiempo. Muy común cuando estás muy estresada y a veces aunque no lo estés… Problema: ni haces lo que se supone que tienes que hacer, ni descansas.

Yo he tenido esa sensación muchas veces, sobre todo en mi época científica. Me sentía mal si no estaba leyendo artículos científicos en mi tiempo libre (hay que decir que influía el que mi marido lo hiciera). No era capaz de desconectar, y el ver a mi marido trabajando hacía que me sintiera aún peor.

Hoy en día sabemos de sobra que descansar es imprescindible para ser productiva y eficiente, y no sólo al acabar el trabajo, sino también mientras trabajas. Hacer pequeñas interrupciones es bueno para reponer fuerzas. Sin embargo, que lo sepamos no quiere decir que nos sintamos bien haciendolo, ¿verdad? Yo al final, lo he logrado, al menos la mayoría de las veces, que ya es suficiente. Al principio intenté convencer a mi marido de que dejara de trabajar porque me hacía sentir culpable. No funcionó. Luego acepté el hecho de que yo no puedo convencer a nadie, es su decisión y, por tanto, tenía que lograrlo yo misma de otra manera. Con el tiempo lo he logrado y lo que me funciona es:

1. Ser productiva durante mi jornada de trabajo.
Si procuro tener claros los objetivos del día, sacar trabajo adelante y no distraerme en exceso (porque distraerte te distraeras, es inevitable, así que dejemoslo en que no sea en exceso), luego no me siento culpable cuando descanso el resto del día. Sentirte productiva es importantísimo en muchos aspectos, así que párate a pensar qué necesitas hacer para sentirte productiva.
En mi etapa científica yo me sentía productiva cuando hacía experimentos y no tanto cuando escribía, aunque adelantara mucho. Así que siempre procuraba programarme algún experimento. Cuando cambié al coaching, al principio me costó sentirme productiva porque me paso mucho tiempo delante del ordenador escribiendo o hablando con clientes, y cuando acababa el día no sentía que lo hubiera aprovechado bien. En ese momento, para mi “productivo” era algo manual, así que tuve que replantearme mi concepto de productividad.
¿Qué me dices de ti, cuál es tu concepto de “ser productiva”? Escribir un determinado número de páginas, atender a un determinado número de clientes, acabar con la lista que escribes al comenzar el día,… Piénsalo y así podrás estructurar tus días con actividades que te hagan sentir productiva y eso hará que te sientas menos culpable al descansar.

2. Acallar mi monólogo mental.
Como siempre, tendrás la vocecilla (o vozarrón) recordándote que deberías estar haciendo X en vez de sentarte a descansar o irte a dar un paseo. Acallar esa voz no es fácil, pero hay distintas técnicas: imaginar que le bajas el volumen, transformarla en la voz de Mickey Mouse hasta que parezca ridícula, trasladarla a otro sitio de tu cabeza. Ve probando a ver qué te funciona mejor, pero ten en cuenta que hay que practicar. Eso sí, te aseguro que al final lograrás controlar la vocecilla.

3. Obligarme a hacerlo y recordarme que me lo merezco y que así estaré más descansada y con más ganas de hacerlo bien después.
A veces lo que pasa es que deberías estar trabajando pero, por lo que sea, no te concentras y acabas perdiendo el tiempo igual, mirando a las musarañas o entrando en webs no relacionadas con tu trabajo  (te lo dice una apasionada de los blogs de cocina) y sintiéndote fatal por ello. En esos momentos, yo he aprendido a ser paciente conmigo misma, a aceptar que soy humana y que no siempre estoy igual de concentrada y que entonces es mejor dejar de trabajar y hacer algo que me relaje para volver recargada. Al principio, literalmente, me obligaba a descansar, hasta que me fui acostumbrando a hacerlo sin sentirme tan mal.
Me siento mejor también si me pongo un tiempo límite para ese descanso improvisado. Mi conversación interna o justificación sería: “como ahora no voy a hacer nada, quiera o no, porque estoy totalmente desconcentrada, me voy a dar 10 minutos para… (leer, escuchar musica, mirar un blog, ir a por el pan) y vuelvo.” No es perder el tiempo porque no iba a hacer nada igual, es recargar las pilas para no perder más después. Pruébalo a ver cómo te va.

Como siempre digo, no es fácil, requiere práctica y repetición, no se te va la culpabilidad de la noche a la mañana, pero cada vez te sentirás mejor.

¿Hay algo que te funcione a ti?

Aida Baida Gil, coach de la profesional y experta en toma de decisiones trabaja con mujeres profesionales que quieren darle un giro a su trayectoria y que buscan claridad, motivación, acción y resultados. Visita www.aidabaida.com para para recibir su boletín semanal con artículos y estrategias para tu éxito personal y profesional.

Autor Aida Baida Gil

Cómo avanzar con tu sitio de membresía, aunque no tengas nicho

Si aun no sabes con certeza cuál es una idea ganadora para tu sitio de membresía, es probable que tengas que despertar a ese emprendedor que está dormido en tu interior.

Es lo que sucede con muchas personas, porque no fueron educadas para ser emprendedores. Quizás puede ser una gran sorpresa para ti, pero la educación tradicional que todos recibimos normalmente se enfoca en lograr insertar a sus alumnos en el mercado laboral, es decir, forma buenos empleados.

¡Y un empleado tiene una mentalidad totalmente diferente a la de un empresario!

Sin embargo, ¡no te deprimas! Si te has formado como empleado, también te podrás educar para ser un emprendedor. Todo es cosa de:

1. Tomar la decisión de “re-educarte”.
2. Escarbar en tu corazón para encontrar los sueños que Dios ha puesto ahí y que, posiblemente, has descartado en algún momento de tu vida, en medio de tus preocupaciones diarias.
3. Rodearte de emprendedores, especialmente de mentores emprendedores.

En la práctica esto se ve así:

1. Lee libros que te ayudarán a cambiar tu mentalidad.

Los primeros cambios que ocurrieron para mí a ese nivel sucedieron después de leer los libros de Robert Kiyosaki: “Padre Rico, Padre Pobre” y “El Cuadrante del Flujo de Dinero”.

2. Únete a la visión de otra persona.

Si aun no tienes una visión propia, es una excelente idea unirse a la visión de otra persona cuyo rubro/negocio/producto o servicio te agrada.

Yo lo hice con una página en idioma inglés que llevé al mundo hispanoparlante y fue una excelente opción para comenzar en la web.

Hay muchos emprendedores anglosajones que se interesan por ampliar su negocio al mercado hispano, pero no saben cómo hacerlo, por problemas de idioma. Saben que el mercado hispano está creciendo y es cada vez más atractivo para ellos.

Solo en Estados Unidos, ¡hay un 15% de hispanoparlantes! Y ese número está incrementando rápidamente.

¡El español es el tercer idioma más hablado del mundo!

Simplemente escribe una carta al dueño de negocio y haz una propuesta.

Matarás a dos pájaros de un tiro:

• Tendrías exposición casi instantánea al ser el representante español del dueño de negocio.
• Aprenderás montones, al trabajar hombro a hombro junto con un empresario fornido.

Es muy probable también que descubras tu propio nicho al ir trabajando con otra persona, ya que, en esto de los negocios, las puertas nuevas solo se abren para los que se atreven a meter sus manos en la masa, aunque sea en un negocio ajeno.

3. Contrata un coach personal.

Muchas veces una persona que ya ha llegado donde quieres llegar va a poder guiarte, enseñarte e inspirarte para que alcances el próximo nivel en tus negocios.

Reconocerá tu potencial y tus puntos fuertes y te podrá indicar hacia qué dirección te podrás desarrollar mejor. También te enseñará cómo hacerlo. Te aseguro que te ahorrarás muchos errores en tu negocio en internet.

Además, al tener contacto regular con un emprendedor exitoso, tú comenzarás a pensar como un empresario también.

Si deseas saber más sobre el modelo de membresía, te invito a  inscribirte en mi video curso gratuito en http://TuSitioDeMembresia.com  «Gana más dinero, ayuda a miles de personas y vive tu estilo de vida con tu propio sitio de membresía.»

Autor Bettina Langerfeldt

5 preguntas que deberías hacerte si quieres ser productiva y tener resultados

Hace poco leí un post de una de mis mentoras Karyn Greenstreet y me pareció muy útil e interesante. Según comenta ella hay dos tipos de personas: las que se ponen en marcha rápidamente, casi sin planificar, y las que prefieren planificar y crear una estrategia antes de empezar. ¿Con cuál te identificas más?

El ser una persona de acción es algo excelente, sobre todo porque es la acción la que genera resultados. De nada sirve tener muchísimos conocimientos y formación si luego no pasas a la acción. De hecho, ir acumulando cursos y cursos indefinidamente antes de ponerte en marcha porque “necesitas estar más preparada” es una forma de autosabotaje por miedo a fracasar, al rechazo, etc.

Sin embargo, como oí una vez, la acción sin dirección no es muy efectiva. O lo que es lo mismo, hacer no equivale a conseguir, a tener resultados (o al menos los resultados que tú quieres). Seguro que lo has podido comprobar por ti misma más de una vez, trabajar como una loca para nada. Y es especialmente importante si tienes o piensas tener un negocio. Algunos ejemplos: meterte en un montón de redes sociales sin saber para qué, gastarte una millonada en tu web sin tener clara tu idea de negocio, etc

Y aquí es donde entra en acción la planificación, la estrategia. Hay personas que antes de entrar en acción prefieren tenerlo todo bien planificado y tener clara su estrategia. Muy sabio, porque eso te permite analizar distintas opciones antes de emplear tiempo y energía en algo. No sea que después de emplearlo no funcione y creas que ha sido mala suerte o que tu no vales para eso, cuando la verdad es que lo único no válido eran tus técnicas o tu estrategia.  Por supuesto la planificación también tiene su contrapunto, cuando la utilizas como excusa para posponer el momento de acción, algo también bastante frecuente.

En todo caso en la mayoría de los casos es muy útil tener una estrategia y estas son las 5 preguntas que deberías planearte si tienes algo en mente o estás en medio de un proceso::

¿Por qué estoy haciendo esto?
¿Por qué estoy haciendolo ahora?
¿Qué resultado espero?
¿Cómo voy a saber que he conseguido ese resultado, que metodos de analisis voy a utilizar?

Y las más interesante…

¿En qué otra cosa podría emplear mi tiempo, dinero y recursos que me diera mejores resultados?

Es muy fácil ir acumulando información y cursos y sentirte atraída por las “novedades” con la idea de que todo te puede ser útil, pero la consecuencia, muchas veces, es el parálisis por analisis. Hay tanto que no sabes por dónde empezar y no haces nada. O bien todo lo contario, te metes de lleno en cada movedad y puerta que ves abierta sin pararte a pensar demasiado. En cualquiera de estas situaciones estas 5 preguntas pueden ahorrarte quebraderos de cabeza.

¿Qué te parece?

Aida Baida Gil, coach de la profesional y experta en toma de decisiones trabaja con mujeres profesionales que quieren darle un giro a su trayectoria y que buscan claridad, motivación, acción y resultados. Visita www.aidabaida.com para para recibir su boletín semanal con artículos y estrategias para tu éxito personal y profesional.

Como saber que cambio profesional te conviene

¿Te sientes insatisfecha, estancada o agobiada y te planteas hacer algún cambio? Quizá tengas dudas sobre qué es exactamente lo que necesitas. ¿Bastaría con cambiar de trabajo, o más bien te vendría bien cambiar completamente de profesión? Y ¿cómo lo haces?

Si estás en esta situación hay algo fundamental que tienes que tener en cuenta antes de lanzarte a hacer cambios. Asegurarte de que la insatisfacción proviene realmente de tu trabajo y no de otros factores u otras áreas de tu vida. No sea que te equivoques de objetivo  y pierdas el tiempo, ya escribí sobre eso en este artículo.

Una vez tengas eso claro, el siguiente paso sería determinar concretamente qué es lo que no te gusta, qué falla en tu situación actual, qué te falta. Pueden ser causas externas, como el ambiente de trabajo, tu jefe, el sueldo, tus compañeros, la política de la empresa, los horarios. O bien causas intrínsecas, cuando ya no encuentras motivación, te aburres, no hay desafíos, no te apetece hacer tu trabajo ni un solo día más. O quizá una combinación de ambas. Por ejemplo, puede que te encante lo que haces día a día en tu trabajo, pero que estés harta de  las condiciones de trabajo o de tu jefe. Que ya no soportes trabajar en una oficina minúscula sin luz natural o tener que verle la cara a un compañero en particular o tener que pasar medio día en el coche para llegar al trabajo. O puede que, aunque estés bien en tu lugar de trabajo, lo que antes te parecía interesante e incluso apasionante ya no te diga nada, le has perdido el gusto.

Son cosas muy distintas y tienes que tener muy claro qué es exactamente lo que te afecta. ¿Por qué? Porque la solución es diferente según el caso. Ambas situaciones son normales, como nuestras circunstancias y prioridades van cambiando, lo que antes te parecía aceptable o incluso estupendo, a lo mejor ahora mismo ya no te satisface en absoluto. Esto es frecuente, por ejemplo, cuando llevas mucho tiempo dedicándote a lo mismo o cuando hay algún cambio importante en tu vida, como tener un hijo.

Entonces, ¿ cuál sería la solución? Como siempre digo, cada persona es un mundo y lo que le sirve a una no tiene por qué serle útil a la de al lado, aunque sus casos parezcan similares. Además hay una gran variedad de situaciones pero, en general, si el problema reside en causas externas (el lugar de trabajo, tus compañeros, jefe, etc), un cambio de trabajo podría ser la solución. Irte a otro sitio donde hagas lo que te gusta, lo mismo que hacías hasta ahora pero con distintas condiciones. Otra opción en este caso, es mejorar esas condiciones que no te gustan. Lo que te podría  ahorrar todo el proceso de cambio de trabajo. ¿Qué tendría que cambiar para que te sintieras otra vez a gusto? ¿Qué puedes hacer tú para cambiarlo? Muchas veces está en tu mano cambiar las cosas o, al menos, mejorarlas.

Si, por el contrario, es tu trabajo en sí lo que ya no te aporta nada, si ya no tienes desafíos y te aburres hay dos opciones: buscar un puesto de mayor responsabilidad en tu mismo campo que incluya nuevos desafíos y retos, o directamente cambiar de carrera o establecerte por tu cuenta. Esta última opción requiere más tiempo (muchas veces tienes que volver a formarte) y da más miedo, pero quizá sea lo que necesitas. ¿Tú que crees?

A veces te dejas llevar por una situación que no te gusta y te resignas pensando que no hay alternativas, pero siempre las hay, aunque algunas supongan un gran riesgo o cambio. No tienes por qué estar insatisfecha en tu trabajo, piensa en las alternativas (mejorar tu situación, cambiar de trabajo  o de carrera) y toma una decisión, la que tú consideres conveniente. Quizá para ti sea imposible hacer cambios ahora mismo debido a alguna situación particular, en ese caso no te dejes atrapar por la inercia y que vayan pasando meses y meses sin hacer nada. Hay momentos y situaciones temporales en las que a lo mejor no puedes hacer cambios drásticos, pero hay otros momentos en los que sí, todo es cuestión de prioridades. Si decides quedarte que sea por decisión propia y bien meditada y, en se caso, se acabaron las quejas. Si no, empieza a pensar qué puedes cambiar y cómo vas a hacerlo. Por ejemplo, como ya he mencionado otras veces que puedes ir aprovechando tus circunstancias actuales para prepararte para un cambio futuro o puedes compaginar varias cosas aunque eso suponga un sacrificio económico y de tiempo. Pero si estás insatisfecha y no haces nada, sinceramente eres la única culpable.

Y no, no es nada fácil, claro que no. Ni para ti ni para nadie, todos hemos tenido que pasar momentos duros, miedo e inseguridad para estar donde estamos. Todos. Es ley de vida y si quieres hacer un cambio importante tienes que aceptarlo y seguir adelante.

¿Qué te parece?

 

Aida Baida Gil, coach de la profesional, trabaja con mujeres profesionales que quieren rediseñar su carrera y que buscan claridad, motivación, acción y resultados. Visita www.aidabaida.com para para recibir su boletín semanal con artículos y estrategias para tu éxito personal y profesional.

Cómo especificar tu nicho de mercado

Hay diferentes ángulos de tu nicho que debes considerar antes de elegirlo:

  1. El más importante: Tu. Debes definir tus áreas de interés y tus fortalezas.

  2. Luego debes asegurarte que tu nicho tiene un mercado con poder adquisitivo. Además debes estudiar la competencia y determinar cómo te vas a diferenciar de ella.

  3. Finalmente, debes perfilar a tu cliente ideal. Esto te ayudará a especificar tu nicho desde el punto de vista de tu cliente, sus necesidades específicas y de qué forma particular tú las suplirás.

En este artículo te ayudaré a definir tus áreas de interés y tus fortalezas.

Puntos importantes que debes considerar:

  1. Tus conocimientos, experiencias, talentos y habilidades únicas serán lo que vas a poder aportar a la vida de otros y ellos entonces van a estar dispuestos a pagar por ese beneficio.

  2. También te diferenciarán de otros.

  3. Tiene que ser algo que te gusta. Va a ser muy difícil que te dediques seriamente a un tema a largo plazo si no te interesa ni te apasiona.

  4. Te debe dar un sentido de propósito. Cuando descubres este propósito, tu vida va a empezar a cobrar sentido, ya que te permitirá adquirir una visión para tu vida.

Vas a poder enfocarte en tu pasión, tu ocupación diaria para generar ingresos y tu visión de vida como un todo. Una combinación perfecta y poderosa que te dará ese sentimiento de plenitud que todo ser humano añora.

La clave es descubrir tus fortalezas para así poder explotarlas.

Cómo descubrir tus fortalezas?

Preguntas que te ayudarán:

  • ¿En que te destacas?

  • ¿Qué es lo que hace que te hace único o única?

  • ¿Cuál es tu área de experiencia en la cual tienes conocimientos y has desarrollado habilidades?

  • ¿Cuáles son tus logros?

  • ¿Qué es lo que quieres lograr?

  • ¿Cuál necesidad despierta sentimientos de pena o de rabia en ti?

  • ¿Qué característica tienes que te diferencia de los demás?

  • ¿Cuál ha sido tu educación formal?

  • ¿Tu educación informal? (A través de canales de educación no tradicionales como cursos en Internet, por ejemplo)

  • ¿Tu educación adquirida como experiencia de trabajo?

  • ¿Momentos difíciles que has superado, como un divorcio, o una enfermedad grave?

  • ¿En qué área te gustaría aportar hacia la comunidad?

  • ¿Has recibido un llamado o una Palabra de Dios al respecto?

Otra forma de encontrar tus fortalezas:

Si te cuesta pensar en algo, hazlo por descarte:

1. Cosas en las cuales eres incompetente: Nunca lo has hecho bien y te carga hacerlo.

2. Cosas en las cuales eres competente: Lo puedes hacer, pero te cansa, prefieres delegar.

3. Cosas en las cuales eres excelente: Lo haces muy bien, pero te cansa, no te llena, no te trae alegría.

4. Cosas en las cuales eres brillante: Lo puedes hacer todo el día, no te cansa, te carga con energías, siempre mejoras, lo harías aunque no te paguen, si solo hicieras esto, tu vida sería un sueño.

Tómate el tiempo necesario para contestar estas preguntas. También puedes pedirles ayuda a personas que te conocen muy bien.

Una vez que has definido tus dones, habilidades y fortalezas, puedes pasar a la segunda etapa de la especificación de tu nicho de mercado: el estudio del mercado y de tu competencia.

Si deseas saber más sobre el modelo de membresía, te invito a inscribirte en mi video curso gratuito en http://TuSitioDeMembresia.com «Gana más dinero, ayuda a miles de personas y vive tu estilo de vida con tu propio sitio de membresía.»

Autor Bettina Langerfeldt