Has sentido en más de una ocasión la necesidad de estar en constante movimiento, de no poder esperar algo o a alguien, de desear adelantarte en el tiempo para poder terminar algo y saber de antemano como será el final?

Sos de los que leen la ultima pagina del libro antes de empezarlo, de los que quieren saber cómo termina la historia o de los que no se bancan ni cinco minutos de cola en el supermercado sin estar, mientras tanto, haciendo otra cosa?

Si sonreíste al menos levemente cuando leíste estas líneas y te sentiste identificado con alguna o todas estas situaciones, estas en el lugar indicado porque voy hablarte de la paciencia, o mejor dicho de la falta de ella y la posibilidad de entrenarla.

La paciencia, la capacidad de esperar, es una habilidad, una capacidad que se aprende, se ejercita, para poder aplicarla en diferentes situaciones. En un mundo donde todo lo que deseamos o pedimos, queremos que sea hecho para ayer, poder ser pacientes y no morir en el intento, es todo un logro en sí mismo.

Ante tanto estimulo y vertiginosidad, nos encontramos haciendo cinco cosas al mismo tiempo porque solemos sentir que si no lo hacemos estamos perdiendo el tiempo. Y yo te pregunto a vos: que es en definitiva perder el tiempo? No hay nada mas relativo que el tiempo! Vos sos el dueño de tus tiempos y de vos depende que te apoderes del mismo y puedas hacer lo que deseas hacer y de la manera en que deseas hacerlo.

Ahora bien, si sentís que estas carente de la capacidad de espera y que la intolerancia y la irritabilidad se apoderaron de vos toma nota de estas claves para entrenar la paciencia que te permitirán lograr alcanzar tus metas con éxito:

  • En primer lugar: pará (qué difícil es pedirte esto justo a vos que no paras nunca, no?) bien, aquí está entonces el primer desafío: imponete, oblígate , ordénate parar. Y recién luego de frenar tus impulsos frenéticos de salir a la cancha a hacer no sabes qué, arma tu lista de pendientes y ordena por prioridades todo lo que tenes y queres hacer, desde lo urgente hasta lo importante. Mas allá de mi fanatismo por la listas, he comprobado en varias personas que el hecho de tener escrito en orden y hasta inclusive por fechas todo lo que tienen que hacer, les quita ansiedad y les permite sentir que no tienen que estar necesariamente todo el tiempo haciendo algo. Por lo tanto capitalizan la energía y en consecuencia son más productivos.
  • Apropiate del recorrido. Sitúate en el aquí y ahora, pensate en el presente, hace el ejercicio de tomar conciencia de lo que ahora te está pasando, mas allá de lo que queres lograr o de donde deseas estar mañana. Porque el punto más importante para lograr llegar a la meta es atravesar el camino y si perdes conciencia y registro de este recorrido, estás perdiendo lo más interesante del logro de una meta. Si bien lo cuantificable es importante (cuánto se lo logró, qué se obtuvo, cuanto se hizo), lo cualitativo es a mi criterio, lo más importante de todo el proceso y es lo que te habilita a disfrutar y sentir placer por lo que estás haciendo.
  • Aceptá los obstáculos. La perfección no existe ni en los cuentos de Disney (y si tenes alguna duda te invito a que te veas toooodas las películas de Disney en las cuales comprobaras que para llegar al final de “Y comieron perdices y fueron felices para siempre” todos y cada uno de sus personajes tuvieron que pasar por un montón de obstáculos y adversidades hasta llegar a cumplir sus sueños). Entonces, es hora de aceptar esto de que “al que quiere celeste que le cueste” y aprender a disfrutar lo que hay (aunque no se deje de soñar y no se pierda la ambición). El mientras tanto es fundamental y en ese mientras tanto la aceptación de lo imperfecto cumple un papel prioritario.
  • Atravesá y tolerá lo que te frustra. En la vereda opuesta de la negación, lo que te propongo es que te hagas cargo de aquello que te enoja o irrita porque probablemente no haya salido en tiempo y forma como vos deseabas y que coloques toda la energía que te sale por los poros en un momento de furia, en algo tan productivo como hacer análisis y balances sobre que hay que modificar, lo que hay que dejar fluir,  lo que hay que soltar, para que la próxima vez, las cosas salgan mejor. Concentrate en los cambios a hacer para el próximo intento, antes que en el enojo o la frustración por lo que no fue.

En resumen: conectarte con lo que vas logrando, permitirte detenerte y deleitarte en lo que vas haciendo, capitalizar y transformar tus emociones en algo que te sume y no que te reste (del enojo a la aceptación, de la irritabilidad a la tolerancia), dejar de ser un autómata que va corriendo a todos lados sin saber muy bien para qué, son las claves que considero te facilitarán realizar el proceso para el logro de tus objetivos. Qué te parece? Estas dispuesto a intentarlo?

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Y antes de despedirme te invito a que te descargues, de manera gratuita,  el

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No te lo pierdas!!

Un fuerte abrazo!

Maria Noel