“La energía de la mente es la esencia de la vida”, Aristóteles
Tal vez los vampiros no existan, pero sí es cierto que a nuestro alredor habitan personas que nos “succionan” la energía, la alegría y el entusiasmo. No en vano suele llamárseles “vampiros energéticos”.
Ya no se encuentran únicamente en el reino de las tinieblas, están en todas partes y tal vez convivas con alguno de ellos en tus círculos más próximos. Respóndete a esta pregunta ¿Hay alguien a quien evitas, personalmente o por teléfono? ¿Existe alguna persona con quien sola idea de hablar con ella ya te cansa? O después de una conversación, con determinada persona, por agradable que haya sido ¿Te sientes inevitablemente cansada?
La consecuencia más destacable cuando nos relacionamos con estos ladrones de energía es la sensación de cansancio. Suele tratarse de personas cuyo discurso gira entorno a si mismas, llegando a ser repetitivas, otra característica es que con frecuencia caen en el victimismo. A menudo ignoran a sus interlocutores porque su mundo gira en torno a su ombligo, no ejercen ningún tipo de empatía hacia las circunstancias de su interlocutor. Son monotemáticos (“yo”) y repetitivos.
En este momento tan complejo desde el punto de vista económico se empieza a hablar de toxicidad social. Estamos sometidos a un bombardeo constante de informaciones y estímulos negativos que afectan nuestros estados emocionales, esto termina alterando nuestra bioquímica corporal ya que hace que se genere más adrenalina y cortisol debido a la respuesta fisiológica del estrés, es decir, el miedo y la ansiedad generan una reacción bioquímica anómala que nos intoxica a nivel físico y emocional.
El psicólogo Bernardo Stamateas, en su libro Gente tóxica, plantea una relación con las diferentes tipologías que suelen adoptar estas personas. Es importante poder identificarlas con el fin de neutralizarlas. Estas son algunas de sus formas:

– El cotilla: Dicen por ahí que “no todos repiten los chismes que oyen, algunos los mejoran”, sin duda, ese aforismo tiene que ver con este tipo de personas, que difunden rumores constantemente. Buscan la notoriedad y hacer aliados mientras menoscaban la imagen de los demás.
– Culpabilizador: Las culpa nos frustra y paraliza. Este tipo de persona nos envía el mensaje “has sido tú”, “no lo haces bien”, “has hecho que me sintiera…”.
– Envidioso: Trata de boicotear tus proyectos buscando aliados para envenenarlos llegando incluso a la calumnia. Es la parte mas turbia de la admiración.
– Descalificador: Su objetivo es minar nuestra autoestima, hacernos sentir muy pequeños ante los demás para que él o ella puedan ser el centro de la atención y destacar.
– Agresivo verbal: Intenta hacer que te sientas débil con sus contestaciones agresivas y fuera de lugar, no tiene reparos en llegar al grito. En el fondo, intenta ser respetado generando miedo a su alrededor.
– Utilizadores: Muestran su cara mas amables mientras te utilizan como un fin para conseguir sus metas. Una vez alcanzadas, pierdes valor para ellos y te ignoran. Sienten un 0% de empatía hacia los demás.
– La víctima: Está anclado en el pasado y no deja de quejarse por todo. Da la impresión de que el universo ha diseñado un plan solo para fastidiarlo a él. Su mente es impermeable, es desconfiado y no tiene metas. Además de ser un ser tóxico para los demás, también lo es para si mismo.
¿El antídoto contra los vampiros energéticos?
Ahora que los hemos identificado, debemos reflexionar sobre cómo neutralizar y dejar de ser vulnerables frente a estas personas tóxicas. Lo haremos un el próximo artículo.
Recuerda que eres dueñ@ de tu vida, convierte tu libertad en valor.
Sobre la autora:

Isabel Gómez, es Consultora y Coach Profesional en Éxito en Femenino www.exitoenfemenino.com .
Licenciada en Ciencias del Trabajo, Master en Marketing, MBA y Emprendedora vocacional.

Si quieres recibir claves prácticas para ganar autoconfianza y avanzar hacia tus objetivos, descárgate totalmente GRATIS el ebook PONTE EN VALOR a través de este enlace: http://www.exitoenfemenino.com/ponte-en-valor/