Para gestionar una imagen corporativa positiva es imprescindible definir, en primer lugar, cuál es exactamente el proyecto profesional que presentamos, analizar con detalle la identidad que ofrece la cultura corporativa de la propia empresa, así como las acciones externas que practica para dar a conocer su realidad. A partir de este análisis se pueden diseñar diferentes acciones de comunicación interna y externa.

Inicialmente es aconsejable verificar cómo es la comunicación interna de la empresa y si funciona como es de desear. No es aconsejable bao ningún concepto que los miembros que integran el equipo empresarial o institución se enteren de las noticias propias, externamente, a través de los medios de comunicación. Es imprescindible «horizontalizar» la información o sea, procurar que todos los miembros de la empresa, desde el primer nivel hasta el último, tengan amplia información de su empresa. Se trata de evitar las estructuras jerarquizadas, piramidales, algo así como «el jefe lo sabe todo y los demás ni se enteran». En la era digital ese tipo de estructura de funcionamiento, no es eficiente.

Elaborar un boletín interno, tener un cuadro de anuncios y comunicados, realizar reuniones periódicas para facilitar la máxima información, es el primer consejo en este tema. Las personas que integran la empresa deben conocer la información que posteriormente se va a trasmitir al exterior, en caso contrario, el intento de mantener una buena comunicación e imagen, será fallido.

Comunicación dentro y fuera

En este apartado se pueden desarrollar diversas iniciativas. Las revistas de empresa, la relación con los medios de comunicación, las notas de prensa, la comunicación electrónica, son algunas de éstas.

Sea cual sea la actividad empresarial, mantener una comunicación – sea en soporte papel o digital – puede ser una de las fórmulas para mantener un contacto informativo enriquecedor. La posibilidad de realizar esta comunicación de forma electrónica resulta, en la actualidad, más operativa, rápida y efectiva. Este servicio se puede encargar internamente a una persona que dedique una parte de su tiempo a ello o bien externamente, a profesionales especializados que pueden realizar la tarea de forma más rápida y adecuada.

Otro tema de vital importancia es el de ofrecer una información de interés periodístico a los medios de comunicación de nuestro entorno. Los periodistas agradecen que se facilite su acceso a la información empresarial con la metodología adecuada, sin agobios ni impaciencias por su publicación inmediata, sino con el propósito de mayor transparencia informativa, y ajustándose siempre al posible interés del público en general.

No se pueden confundir conceptos como publicidad y comunicación ya que ambos son muy diferentes y tienen objetivos diferenciados. Mientras la publicidad (en muchos casos necesaria) se ocupa de ensalzar el producto que desea ofrecer, la comunicación trata simplemente de informar – sin calificativos- sobre la actividad que realiza la empresa. Quien confunda estos elementos, fracasará rotundamente en su trato con los medios de comunicación.

El rigor, y la seriedad con los periodistas es clave para facilitar el acercamiento de éstos a la empresa, institución o gabinete profesional,cuando desea ofrecer información sobre su actividad cotidiana.

En definitiva, cuidar la comunicación interna y externa de las empresas no es un tema menor, sino una estrategia, y al igual que las demás acciones, requiere un estudio detallado y una acción profesional y constante.

Carmen S. Larraburu – Directora Larraburu Comunicació

www.larraburu.com