¿Cuántas oportunidades has dejado pasar por dejar que el miedo te dominara? ¿Cuántas personas, lugares, situaciones o circunstancias has dejado de conocer porque el miedo te ha paralizado? El miedo a emprender un negocio, a comenzar una carrera, a dejar un empleo mal remunerado, a terminar una relación con la que no te sientes satisfecho o eres maltratado, causa un estancamiento que literalmente se roba nuestra vida y nuestras aspiraciones.

El miedo es una emoción. La palabra emoción tiene su origen en la palabra movimiento. Una emoción es un movimiento del ánimo. Por ejemplo: una persona está tranquila, armónica leyendo un libro. De pronto… algo sucede que mueve su ánimo. Algo que sucede afuera o adentro de la persona. Puede ser un ruido extraño, algo que leyó o un recuerdo. Es decir, algo… afuera, adentro, real o imaginario,… algo en ese momento ha agitado nuestro ánimo.

Entre estas emociones, el miedo ocupa un lugar especial.  Así, nos encontramos a merced de nuestros estados emocionales. Cuando algo nos atemoriza, alguien nos enoja, o nos ponemos tristes… el cuerpo reacciona temblando o transpirando, y se derrama dentro nuestro un torrente de emociones incontrolables. En esos casos no hay razonamiento que valga: la emoción predomina sobre la razón.

El miedo es una emoción central. Cuando estoy en el miedo si no lo logro comprender comenzamos a estar en una actitud de demanda ante la vida.  En las organizaciones el miedo aparece por ejemplo en el miedo a delegar porque el otro no lo va a hacer como yo lo hago. El miedo a la exposición, a estar en un nivel mayor. El miedo a la toma de decisiones, todo el tiempo estamos tomando decisiones y a sus consecuencias.

¿Qué hacer?

Lo primero  es entender el miedo como una desproporción entre una amenaza hacia a mí y los recursos que tengo para afrontarla. Así que lo primero que me pregunto es que es lo que está en juego, que es aquello que me está amenazando, y en ese sentido que bueno que aparezca porque el miedo es una señal que me está diciendo que es una amenaza. Ej. El ciervo  y el tigre, si no existiera el miedo los ciervos no sobrevivirían nunca. Así, el miedo es un espacio relacional que me advierte que tengo una amenaza para lo cual no tengo recursos.

La emoción es la relación con la amenaza y a partir de ahí hay una respuesta fisiológica, o trato de enfrentarlo o trato de correr. La pregunta es ¿Cuál es la amenaza? Y la otra pregunta es ¿Cuáles son los recursos a desarrollar? Lo que pasa es que a veces queremos matar al mensaje, entonces el miedo es un mensajero y queremos matar al miedo. El miedo implica precaución, pero no parálisis.

Entonces, la pregunta clave es ¿Qué es más grande que yo? ¿Qué es lo que no puedo enfrentar?

El enojo, la tristeza y el miedo no son emociones negativas en si, y no se sienten negativas cuando se les permite su expresión natural.

Sin embargo, sucede que estamos habituados a reprimirlas, porque nos resultan desagradables. Una vez que hemos podido extraer información de esa emoción, le permitimos fluir. Es el bloqueo de la energía que tiene la emoción la que resulta negativa.

Te dejo un ejercicio práctico que te puede ayudar en tu deseo de superar tus miedos:

1. Elegí  cual es el miedo que quieres superar, se consciente de lo que has perdido o dejado de hacer por no haberlo superado en el pasado y escribilo.

2. Escribí una carta a vos mismo en donde te comprometes a hacer lo necesario y más para superar el miedo que te ha limitado.

3. Creá una imagen mental de vos mismo habiendo superado el miedo, visualizate al menos durante 10 minutos al día, a la misma hora, actuando como si ya hubieses superado tu miedo.

4. Investigá todo lo relacionado a tu temor, las características, formas, etc. buscá historias de personas que hayan logrado superarlo y sigue su ejemplo.

5. Apoyate en un profesional calificado.

 

Sandra Mateus – Coach ICL

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