¿En Qué Inviertes Tu Tiempo y Tu Energía?

Si para ti son valiosas tus metas y los resultados que puedes obtener para cumplir dichas metas, debes responderte esta pregunta y analizar si aquello sobre lo que estás centrando tu atención te conduce en la dirección deseada o solo te desvía cada día un poco y consume tu energía sin que te des cuenta. La preocupación es una distracción de la mente subconsciente que te da la sensación de impotencia frente al problema que te la genera y te hace dar vueltas en un círculo sin salida mientras corres y corres esperando escuchar que ya por fin apareció una solución. La influencia por su parte es toda acción positiva que puedes realizar sobre aquello que está en tus manos.

En la medida en que puedas invertir tu tiempo trabajando sobre las cosas en las que tienes influencia podrás alejarte de la preocupación y ser más efectivo en tus resultados.

Por ejemplo: Te preocupan las nuevas amistades de tu hijo mayor y eso te genera estrés, no sabes como decírselo, ya crees que tu criatura que ahora creció se está saliendo del camino y ni siquiera puedes dormir pensando en el tema que te aleja de la meta que te habías trazado para él: La universidad. Por otra parte está la influencia, aquello que está en tus manos y que puedes hacer para salirte de la preocupación y ser efectivo en tu administración de la situación: Hablar con tu hijo, aclarar dudas, compartir con él y con sus amigos, conocer a los papás de ellos, abrazar a tu hijo y recordarle cuanto lo amas… etc.

Otro ejemplo: Una jefe de sección debe presentar su reporte mensual al gerente general el día 3 del mes de Agosto. Está corriendo el día 10 del mes de Julio y la jefe de sección está sumamente preocupada pues uno de los miembros de su equipo no está cumpliendo con las cuotas parciales como se ha repetido en meses anteriores. Durante los almuerzos con sus colegas y en casa, la jefe de sección gasta una gran cantidad de energía hablando de su preocupación y durante la jornada laboral mantiene una alta indisposición con su colaborador lo que ha deteriorado el ambiente laboral. En un momento de iluminación, la jefe de sección decidió hablar con su colaborador y descubrió un error de conceptualización lo que dejó al desnudo un problema de capacitación permitiéndole de forma rápida aclarar y reforzar los conceptos, cambiar su paradigma de la situación y cambiar su paradigma del empleado a la vez que le permitió llegar al fin de mes con sus metas alcanzadas.

¿Lo puedes ver? Sólo actuando con proactividad sobre aquello en lo que puedes producir un efecto positivo logras transformar un problema en una oportunidad para conseguir los resultados deseados.

Cuando centramos nuestra energía en la preocupación estamos perdiendo el tiempo y cuando dedicamos tiempo a la preocupación estamos mal gastando nuestra energía. Dediquemos entonces nuestro tiempo y nuestra energía para trabajar sobre el centro mismo de nuestro ser evaluando nuestros paradigmas, procurando conciencia sobre los aspectos en los cuales podemos lograr influencia y dedicando nuestra mejor energía a la solución de problemas reales.

Identifica el tipo de problema y cambia la preocupación por una solución:

  1. Si el problema es de control directo porque involucra tu conducta; es decir, la manera como te comportas y como actuas, entonces la solución la encontrarás trabajando sobre tus hábitos que se encuentran en el centro de tu ser. Ejemplo: Problemas de salud detectados a tiempo, algunos casos de deterioro en la relación de pareja… etc.
  2. Si el problema es de control indirecto porque involucra la conducta de terceras personas, entonces la solución la encontrarás trabajando sobre tus métodos de influencia, tales como la empatía, el razonamiento, el ejemplo o la persuación entre otros.
  3. Si el problema está fuera de tu control sólo te queda la actitud que puedas asumir frente a él: relajarte, convivir con él, restarle importancia para que no te controle sin dejar de estar alerta en caso de que así sea necesario.

No te olvides del poder de la voluntad independiente ya que te da la capacidad para tomar decisiones y elegir actuar en lugar de ser actuado. Si puedes influir sobre ti mismo, puedes entonces eliminar la preocupación. Vive en libertad, sácale provecho a cada momento de tu vida… Disfruta!

Éxitos!

Martin E. Orozco, CPC
Coach Profesional Certificado por FWI y miembro de la International Association of Coaching (IAC). Conmigo aprendes a conquistar tus emociones y a elevar tu vida a un nivel superior de paz y felicidad.
http://www.martin-orozco.com

Autor Martin Orozco