Hay un problema cuando nos volvemos emprendedoras: nos esclavizamos.
Y si creés que no hay algo peor que trabajar para un jefe explotador, es porque todavía no te conociste a vos misma auto empleándote.

En uno de mis últimos artículos toqué de costadito un tema que luego aclaré que profundizaría: que los emprendedores crean SISTEMAS no EMPLEOS.

Estamos todos de acuerdo con qué, si bien son varios los motivos por los que nacen y crecen los emprendedores, el mayor motivo es la búsqueda de libertad. El problema, es que en el enredado trayecto de emprender, esto se nos olvida, y cuando miramos al rededor, somos víctimas de nuestras 20 horas de trabajo diarias, de un equipo conformado por una misma (sola, muy sola), de pocas horas de sueño, infinitas preocupaciones, ni un día libre, y toda esa libertad que añorábamos, por la que peleamos para independizarnos, parece una broma.

Y allí empiezan las deserciones:

– «Trabajando para otro trabajo menos horas y gano más»
– «Trabajando como empleada de otro al menos tengo licencia programada para descansar»
– «Si vuelvo a ser empleada de otra empresa trabajo las horas que me corresponden y no traigo tantas preocupaciones a casa»

Y la lista de reflexiones de retirada es infinita. Y en cierta manera, tienen razón. Porque todo eso es casi cierto…

El asunto es comprender que como emprendedora, si bien vas a tener un período inicial de multi tareas, es en pos de crear un sistema que funcione a largo plazo sin necesitarte como persona física para alcanzar su máximo rendimiento.

Un sistema funciona solo. Estamos años para construirlo, para encastrar las piezas adecuadas, para que el equipo sepa como es y lo conozca, que lo lleve en la piel, para que sea al mismo tiempo aplicable y comprensible a cualquier equipo nuevo que venga, para que sea modelo a seguir de otros emprendimientos similares.

Un SISTEMA se vale por si mismo. Y si está bien diseñado, NADIE SERÁ IMPRESCINDIBLE. Ni siquiera su propio creador/a.

Los que me conocen saben que soy una fanática de mi trabajo, al punto de que no descanso y rozo en el límite con lo maniática. Pero ¿qué pasa si mañana se me da por volar a las Islas Fiji y no volver? O como pregunto a mis clientes de mentoría en criollo: «¿Qué pasa si mañana reviento como una chinche?» La respuesta es: NADA.

Absolutamente nada sucede. Algunos llorarán, otros se alegrarán, pero mis negocios van a seguir funcionando porque les di años de mi vida a crear un sistema que no me necesite. Trabajo porque quiero, no porque debo estar ahí. NADIE me necesita.

Desde el momento de la aparición de una nueva idea, hasta su puesta en marcha, pasando por su plan de promoción hasta que sube a un escenario, se pone en movimiento un sistema que funciona siempre de la misma manera y quien lo haya aprendido no me necesita para nada.

Un sistema que pasó por miles de pruebas de supervivencia, por ensayos y errores, hasta que quedó prontito, bañadito y limpito para salir a pasear.

Si me preguntás cuál es la clave de crear un sistema: DELEGAR.

Comprender que una sola no es nada más que una pieza de algo más grande, y que hay tantos mejores que vos que sería una estupidez creer que podés crecer sola. Porque tus horas del día tienen un límite. Tu cuerpo tiene un límite. Tu psiquis lo tendría también si aún pensaras en ser la «todóloga» de tus emprendimientos.

Para los todólogos, los genios del «hágalo usted mismo» existe el método que nunca falla: la auto esclavitud.

Al final, terminan creando un trabajo más, un cargo más para ocupar, y que solo lo pueden ocupar ellos mismos. Están limitados por tiempo y dinero. No pueden crecer porque tienen un techo, no pueden expandirse porque el cuerpo es uno solo. No hay sistema. Si el creador desaparece, desaparece el emprendimiento.

El SISTEMA es independiente, no te necesita. Genera puestos de trabajo, hace rodar la economía, no tiene limites de ningún tipo porque es intangible, crece hasta donde le permitas crecer, no tiene límites de dinero porque es una máquina para generarlo. No hay esclavitud, hay LIBERTAD. Si el creador desaparece, el sistema continúa.

¿Qué estás esperando? No caigas en la tentación y empezá a cranear TU SISTEMA.