El otro día me tropecé con una conocida. No recuerdo muy bien su nombre, pero eso es lo de menos. La cuestión es que me cogió por banda, me invitó a un café y me escupió de buena mañana lo mal que le iban las cosas con su novio, un tipo con el que llevaba dos meses saliendo. Todo lo que me explicó, aunque parezca un disparate, me hizo pensar en mi trabajo como redactor en eDreams.

Me confesó que se considera una mujer más bien fea, lo que –y yo soy testigo- la convierte en una mujer sincera. Pero de lo que se quejaba amargamente era de que su novio, pese a lo mucho que ella le quería y le mimaba, le había reconocido que había compartido sábanas con otra.

Pero, ¿por qué? ¿Qué tiene ella que no tenga yo?- se lamentaba ella.
No sé…Tú eres muy simpática, pero es que ella estaba muy buena- se disculpó el novio.

Me sentí totalmente identificado con ella, en serio. A mí me pasa lo mismo con mis usuarios en eDreams, lo reconozco. Me tiemblan las cejas sólo con la idea de que se puedan marchar con otro. Y pueden, y además lo hacen sin sentimiento de culpa.

Desde que trabajo en Internet, cada vez tengo más clara una cosa: si te quieres ligar a un usuario, necesitas tener textos que estén buenos, textos que tengan un buen cuerpo. Recuerdo que, al principio, muchos usuarios respondían a nuestro Newsletter diciendo que no fueramos «tan rolleros», que los textos eran muy largos y que se cansaban con tanta palabra. Fue el primer toque de atención, y no sería el último. Así que tomé una decisión drástica: poner mis textos a régimen. Si mis usuarios querían mucha curva y la carne justa, yo no se lo podía negar. Ellos son los que llevan los pantalones en nuestra relación.

Pero eso sólo era el principio y, naturalmente, no se iban a conformar con un buen físico: después vino lo de «que aburrido estás hoy» o «podrías traerme el desayuno a la cama»…y así, pedían y pedían. Para ellos, la relación estaba clara: ellos te dan y esperan que tú, a cambio, les des lo que en su legítimo derecho les corresponde: todo lo que pidan. Todo.

En Internet, la información debe ser, ante todo, seductora. Porque los usuarios no se enamoran fácilmente, que va. Les pasa como a todo el mundo: primero buscan en el lugar que les interesa, luego miran a su alrededor, y, en tercer lugar, si les gusta lo que ven, se acercan y te conocen por dentro, a fondo, y es entonces y sólo entonces cuando existe una mínima posibilidad de enamorarlos y de conseguir una relación inestable. Y eso sí, una vez que hemos logrado consumar el acto, queda lo más difícil: que sean fieles para siempre. Pero eso son palabras mayores, por no decir estúpidas, ya que siempre tendrás la sensación de que te están dando el salto. Te lo prometo.

Luis Martí es el editor de www.eDreams.com. Su dirección es luis@edreams.com.