Muchas de las ocasiones en las que nos sentimos estresadas, en realidad las creamos nosotras. Esa sensación de que no llegamos a todo, de que nos dejamos cosas importantes por hacer, de que nuestro día es más corto que el de los demás y de que no disponemos ni siquiera de unos minutos para nosotras es muy frustrante y más común de lo que crees. Lo peor es que se nos acumula un día tras otro, tras otro, hasta que llegas a una situación en la que te sientes impotente y frustrada. ¿te suena?

 

¿Nos exigimos demasiado? Probablemente. Aunque buscar la excelencia es algo que nos conviene, cumplir con nuestras obligaciones y compromisos está en los valores de muchas de nosotras, entonces, ¿qué podemos hacer?

 

Es cierto que muchas veces asumimos más compromisos de los que en realidad podemos abarcar, así que habrá que revisarlos y ver si realmente todos son necesarios o todos nos llenan y entusiasman enormemente. Habrá que establecer prioridades y tener en cuenta que el día solo tiene 24h. (Y unas siete deberíamos dormir, comer, estar con la familia…) Creemos que tenemos que ayudar a todo el mundo, a tus hijos, por supuesto, a tu pareja, a tu madre, a tu hermana, a tu amiga, a tu vecina, y ayudar está bien, es una de nuestras aportaciones a la comunidad, pero si no lo controlas te puede pasar factura, sintiéndote la mula de carga de todos y la sensación de que estás más por los demás que por ti misma. Y te digo por experiencia, que si tu estas bien y las cosas en tu vida están equilibradas, podrás ayudarlos mucho más que si estás agobiada, frustrada y desesperada.

 

Pero también podría deberse a otros factores, como por ejemplo que seas demasiado perfeccionista, de las que nunca están suficientemente satisfechas como para dar algo por terminado. Mucha gente lo encuentra una virtud y un punto fuerte, pero te puedo asegurar que en exceso es un punto débil y un problema, puesto que no te deja avanzar y constantemente te está frenando en tus tareas, tu vida, tus proyectos y tu negocio. Tengo que confesar que yo solía ser así y justificaba muchas veces el hecho de no ver progresos en que no estaba lo bastante bien como para pasar a otra cosa, hasta que me di cuenta de lo que me pasaba: mis miedos se disfrazaban de exigencia. Así que asumí que si estaba medianamente bien, estaba para lanzarme y pasar a otra cosa. Los miedos, que existen, pueden estar escondidos en otras emociones o aptitudes sin que nos demos cuenta, entonces nos centramos en solucionar la gestión del tiempo y la exigencia, cuando en realidad el problema es otro y hasta que no lo solucionas te sigue pasando una y otra vez.

 

Puede también que te hayan exigido mucho de pequeña, que tus padres fueran estrictos y que no te alabaran por tus logros, eso también influye a la hora de de considerar que nunca lo haces suficientemente bien. Averigua porqué te debe estar pasando y qué puedes hacer al respecto.

 

Ø  Busca el equilibrio. Tienes que intentar pensar en el tiempo que le dedicas a cada cosa o persona, prioriza y asegúrate de que podrás hacer físicamente todo lo que te has propuesto mentalmente

Ø  No tiene que estar todo perfecto, hay encanto en la imperfección. Si eres de las que les gusta que todo esté impecable, impoluto y ordenado, se que te será complicado aceptar que no tienes que llegar a la perfección, pero aun así tienes que pensar en el tiempo y los recursos de que dispones para hacerlo todo. Y eso nos lleva al siguiente punto:

Ø  Acéptate tal cuál eres. No eres ni mejor, ni peor que las demás. Eres TU, única y auténtica. No hay otra como tú, así que tú marcas el ritmo de lo que haces y lo haces como te parece. Y ahora puede que me digas, pero es que a mi me gusta ser perfeccionista, entonces tengo que aceptarme como soy. Pues si, siempre y cuando no te suponga un problema o dilema que por ese motivo no dispongas de tiempo o te frene en la consecución de tus objetivos. Valora lo que realmente te importa y es prioritario para ti.

Ø  Forma parte de nuestro aprendizaje. Con el tiempo vamos relativizando lo que un día nos pareció desastroso (eso que dicen que el tiempo lo cura todo…) Así que no dramaticemos si las cosas no salen como esperábamos. Lo importante es que no nos frene, eso es lo que ralentizará conseguir lo que queramos. Se tolerante contigo misma.

Ø  La mayoría de las cosas que haces, es porque quieres, tu adquieres los compromisos y tienes la libertad de elegir y cambiar lo que te convenga cuando lo consideres oportuno

Ø  Aprende a delegar tareas. Nos cuesta delegar porque creemos que nadie lo hará tan bien como nosotras y además nos excusamos diciendo que perdemos más tiempo en explicar cómo se hace algo que haciéndolo (eso tiene que cambiar). A mi me ha pasado alguna vez con mis hijas y en mi negocio, y créeme es más valioso el tiempo que gano y la oportunidad que ofreces a los demás de aprender y crecer que el hecho de que esté perfecto.

Ø  Tu valor no se mide por lo que tú consigues hacer al final del día o ni siquiera durante toda tu vida. Ni por lo tu éxito laboral o económico. Tú eres más que eso. Evolucionas, aprendes y vives la vida como tú has elegido vivirla, a tu manera. Los que te quieren te aceptan como eres, así que ¿a quién queremos convencer de lo que valemos? tú ya sabes lo que vales.

Ø  Gestiona tu tiempo para cada cosa que tengas que hacer. Tener un poquito más de tiempo que el suficiente te dará más seguridad en hacerlo correctamente y cuando se termine el que habías previsto oblígate a terminar. Siempre teniendo en cuenta ser un poco flexible, pero solo un poco.

Ø  Asegúrate que detrás de tu perfeccionismo no se encuentro otro obstáculo más grande porque hasta que no lo identifiques no te dejará disfrutar de lo que haces, que es uno de los pilares para sentirte bien contigo misma.

Ø  Intenta encontrar un momento cada día para relajarte. Medita, o simplemente respira profundamente en un lugar aislado a poder ser, sin ruidos, sin niños, con música suave y luz tenue porqué esos momentos con nosotras mismas nos ayudan a cargar pilar y a tener una mejor relación con nosotras y con los demás

 

 

Sé que son muchas las cosas a tener en cuenta, pero estoy segura de que si pones en marcha unas cuantas (quizás no hace falta que sean todas al principio) y te las vas haciendo tuyas en tu día a día mejorará tu calidad de vida y verás resultados donde ahora solo ves obstáculos.

Me gustaría mucho que me dejaras tu opinión, estoy segura que cuando compartes también puedes ayudar a otras que se encuentren en situaciones parecidas, a mejorar sus vidas.

 

Cristina Lopez. Es Emprendedora, Coach Empresarial y Personal y Máster experta en Coaching. Está especializada en ayudar a mujeres emprendedoras y empresarias a superar sus bloqueos y limitaciones para poder tener un negocio propio rentable viviendo de lo que les apasiona.visita www.mentemprendedora.com para mas información