Es habitual encontrarse con el empleo de manera equiparable de conceptos tales como carácter o personalidad cuando no son lo mismo. Para esclarecer qué refiere cada nominación me basaré en el modelo psicobiológico de la personalidad de Eysenck que ha identificado las bases biológicas (nivel explicativo) con correlatos genéticos y neurobiológicos de las categorías descriptivas del comportamiento humano.

Eysenck definió…

Personalidad como Una organización más o menos estable y duradera del carácter, temperamento, intelecto y físico de una persona que determina su adaptación única al ambiente”.

· Mientras que el Carácter denota el sistema más o menos estable y duradero de la conducta conativa (voluntad) de una persona;

· El Temperamento, su sistema más o menos estable y duradero de la conducta afectiva (emoción);

· El Intelecto, su sistema más o menos estable y duradero de la conducta cognitiva (inteligencia);

· El Físico, su sistema más o menos estable y duradero de la configuración corporal y de la dotación neuroendócrina”.

(Eysenck y Eysenck, 1985, p. 9).

Se considera el modelo psicobiológico de Eysenck una teoría disposicional porqué describe unos rasgos como tendencia de conducta que da estabilidad y consistencia a las acciones, las reacciones emocionales y los estilos cognitivos de los sujetos en muchos tipos de situaciones diferentes.

Propone la existencia de factores de personalidad como dimensiones continuas sobre las que pueden disponerse cuantitativamente las diferencias individuales, es decir, que la persona puede describirse en función del grado en las diferentes dimensiones siendo éstas categorías no excluyentes.

 

 

N: tristeza – depresión – timidez – ansiedad – tensión – miedo – culpa – irracionalidad – vergüenza – mal humor – emotividad – preocupación

E: sociabilidad – actividad – asertividad – despreocupación – dominancia – búsqueda de sensaciones (socializada) – osadía – espontaneidad – rapidez

P: impulsividad – agresividad – hostilidad – frialdad – egocentrismo – falta de empatía – crueldad – creatividad – falta de conformismo dureza mental

La personalidad encabe pues la complejidad interactiva de las distintas dimensiones del modelo psicobiológico. ¿Crees que puede considerarse que hay una personalidad TDA-H?

No, hay tantas personalidades como individuos, y sin embargo si podríamos matizar que las relaciones existentes entre la capacidad de atención y niveles de consciencia tienen una importante repercusión para TDA-H. Cuando falla el punto de partida, que es el estado de atención automática, asociado al estado general de vigilia, es muy difícil acceder al resto de niveles: focalizada, fluidez, inspiración.

Los niños TDA-H viven aquí o ahora, con una sensación de perdidos en un mundo que no entienden y que no les entiende, muchas veces en hipervigilancia, hiperalerta, defensividad, sueño poco reparador…que produce un elevado consumo energético pero con escasa repercusión constructiva. La consecuencia es la protesta, la reivindicación, la descarga constante el bloqueo y el aislamiento.

Si las personas del entorno no los valoramos y no somos suficientemente sensibles a su dificultad por causa del TDA-H. Si no les escuchamos como merecen porque a menudo son incapaces de demostrar regularidad en sus comportamientos, ritmo de aprendizaje

¿No parece razonable que puedan padecer en el desarrollo de su personalidad, por una pobre autoestima? ¿Y el compromiso de su autoestima no agrabará su trastorno por TDA-H?

Según J. Ferré en algunos casos el miedo es el gran distorsionador desde el inicio, en otros consecuencia del desconcierto y la progresiva desadaptación, convirtiéndose en el motor de la conducta, organizándose en forma de fobias, transformándose en una búsqueda constante de protección, en rechazo, en descargas impulsivas , en agresión. Este comportamiento lleva a sentirse más solo, aislado, agredido y rechazado por los demás.

El miedo acaba caracterizando la conducta de todos los niños con TDA-H aunque los mecanismos de defensa y descarga encubran este fondo de temor que deja de ser aparente para el observador y se convierte en conductas de valentonería y reto.

El propio afectado se siente incómodo con su posición pero no sabe cómo resolverla, no sabe cómo se encuentra siempre en medio de problemas y esto añade sensación de culpabilidad no beneficiosa.

Conforme avanza el proceso, encontramos cuadros graves de depresión encubiertas, tendencia a la renuncia y al abandono por la alteración de todos los esquemas de referencia personal.

El niño queda referenciado negativamente con parámetros negativos y con una etiqueta TDA-H que si no conseguimos modificar, se convierte en una situación de difícil reversibilidad.

Con todo, compartir unas condicionantes neurobiológicas y un repertorio de consecuencias más probables a su comportamiento adaptativo… éste es único, la personalidad es única.

Anna M. Sells

Psicologa y Coach