En investigaciones realizadas a varios grandes maestros de la humanidad, se evidenció que éstos siempre cultivaron durante su vida, tres aspectos o hábitos que, como consecuencia de su aplicación, dieron como resultado las grandes empresas que llevaron a efecto. Estos hábitos o mejor dijéramos, práctica, les proporcionó entre otras cosas, la iluminación, la sabiduría que proviene del Ser y éste a su vez les guió al éxito en sus emprendimientos. Estos 3 hábitos son:

1) Servicio a otros sin esperar nada a cambio
Los grandes maestros del mundo siempre ayudaron desinteresadamente a otros seres, hombres como Jesús, Mahoma, Lao Tse, Buda, Confucio, Moises, Ghandi, Madre Teresa de Calcuta y una larga lista de grandes triunfadores de la humanidad así lo evidencian. Ellos se basaron en la idea de que ayudar a otros significa ayudarse así mismo a trascender.

2) Descubrir sus sombras interiores, estudiarlas y erradicarlas (desintegración defectos)
Estos grandes entrenadores e instructores del mundo, diariamente se negaban a cumplir los dictámentes de su mente, sus deseos, sus hábitos caducos, en fin sus sombras y en vez de eso se empeñaron en estudiarlos constantemente a través de la meditación, la reflexión, la autoobservación y posteriormente erradicarlos definitivamente de su vida hasta el punto, de liberarse de esa pesada carga en el camino de su autorrealización. Justamente, éstas sombras interiores son lo que hoy en día los entendidos llaman ego otros le llaman simplemente las mentes (en plural porque no es una sino múltiple).

3) Cultivar las virtudes que nacen producto de la eliminación de alguna sombra interior.
Estos grandes Coach de la humanidad, producto de la desintegración de sus defectos y en conjunción con la transformación por la que pasaron durante su vida, lograron «nacer» nuevamente, es decir, transmutaron sus sombras en luz, sus defectos en virtudes. Todo es energía y bien se dice «la energía no se crea ni se destruye sólo se transforma», nuestras sombras son energía suscestible de ser transformada en energía más sútil, la cual los físicos cuánticos llaman fotones de luz interior o mejor dijéramos virtudes del alma. Un gran maestro una vez dijo: «Para autorrealizarte tienes que nacer otra vez».

Con éstos tres hábitos, éstos maestros lograron lo que muchos apetecían y no consiguieron por equivocar el sendero: El triunfo sobre sí mismos.

Por Carmen García Medina, MSc
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Educadora, Motivadora, Conferencista, Coach motivacional, facilitadora de coaching Ontológico aprendiz de psicología positiva, danzarina