Dejo la construcción

Un buen día, después de varios años trepidantes en los que no tenía ni un minuto de tiempo de reposo, decidí dejar el oficio que me estaba quitando la vida, la construcción. Yo soy aparejadora y llevaba años con una empresa que monté junto con mi pareja de toda la vida. Después de muchas alegrías y tristezas, la vida me deparó muchos cambios y entre ellos, tuvimos que cerrar debido a “la crisis”.

Me considero una luchadora, una superviviente y, varios años después, decidí que no volvía a la construcción. Así que en un proceso de catarsis, empecé a pensar en posibles negocios. ¿Mis prioridades? Pues que fuese un trabajo que me divirtiera. ¿Sencillo, no? Pues no.

Estuve meses pensando que podía hacer. Por supuesto, entre medias tenía que vivir, así que continue ejerciendo mi profesión de aparejadora y un día, no se cómo, me propusieron montar un negocio online. No tenía ni idea de como se hacía. Pero salió mi vena emprendedora y me puse a ello. Cursos y más cursos para informarme, muchos de ellos sin mucho contenido u obsoletos, así que tocaba separar el grano de la paja. Al cabo de unos meses, empecé con la nueva aventura y ahí sigo hasta el día de hoy.

Lo fácil es hacerte creer que montar una tienda online es sencillo. Que prácticamente no tienes que trabajar y el dinero te llega solo. No os creáis nada. Se trabaja más relajado, si, por lo menos si lo comparo con la construcción, pero se echan muchas más horas de trabajo. Y después está la incertidumbre porque en un comercio físico ves que entra la gente (o que no entra) y ahí vas decidiendo que tienes que hacer para aumentar las ventas. En un comercio online esto no es así y como no tengas las cosas muy claras…duras poco.

En fin, que sigo en la lucha, con más fuerza que nunca y después de algo más de dos años, empiezo a estar satisfecha de mi trabajo.

Aún no he dicho a qué me dedico y estaréis con la curiosidad. Podéis verlo en este enlace. Espero que os guste y no seáis tímid@s.

Lluisa Sala