Uno de los actos más crueles a los cuales las mujeres emprendedoras se someten a sí mismas es el de compararse constantemente con sus pares.
Suele suceder de forma muy natural, por eso no siempre se dan cuenta de la espiral descendente de auto-sabotaje en la cual fácilmente quedan atrapadas al contemplar los éxitos de otras mujeres.
Tú sabes que te estás comparando con otras cuando…
• Te sientes incapaz y poco preparada cuando estás en una reunión o conferencia de emprendedoras y escuchas de los logros de las demás mujeres empresarias.
• Sigues a una emprendedora y lees de sus logros en sus boletines, porque la admiras, pero no crees que podrías lograr lo mismo.
• Quieres alegrarte cuando una emprendedora amiga o conocida cuenta de sus victorias, pero luchas con sentimientos de inferioridad y sientes que no te estás esforzando suficientemente para alcanzar tus metas.
Si te identificas con cualquiera de estos puntos, ¡no te preocupes! ¡Todas hemos luchado a este nivel!
El mundo de los negocios es altamente competitivo. Si no te cuidas, te puedes imponer una enorme presión que te llevará a caer en el síndrome de sobre exigirte y/o mirarte en menos todo el tiempo.
¿Cómo puedes evitar el daño que te haces al compararte con otras emprendedoras?
Lo primero es reconocer tú valor intrínseco.
No es malo compararte con otras. ¡Incluso te puede servir de estímulo! Pero tienes que hacerlo sin menoscabarte a ti misma.
A la mayoría de las mujeres les cuesta honrar su esencia única y personal. Son rápidas en reconocer el valor en otras personas…e igual de rápidas en desdeñar el aporte propio.
Nunca olvides que eres una creación única de Dios, creada para un propósito definido, dotada de dones y talentos para alcanzarlo y con una misión que solo tú puedes cumplir.
¡Tienes tú lugar en este mundo, no temas y tómalo!
Sé auto-crítica, pero realista a la vez.
La forma más sana de reaccionar cuando ves que otras emprendedoras avanzan con su marketing, contratan a más clientes y cierran más ventas que tú, es analizar lo que tú puedes aprender de ellas.
Pregúntate:
¿Has dejado de buscar contactos nuevos para darte a conocer?
¿No estás implementando lo que estás aprendiendo en tu curso o con tu coach?
¿Has comprometido tus prioridades y estás perdiendo tiempo http://bettinalangerfeldt.com/195/como_poner_limites en otras actividades?
Sé realista cuando te haces estas preguntas. No todas las personas están al mismo nivel con sus negocios. Lo importante es que estés avanzando y creciendo  ,  independientemente del nivel en el cual te encuentres.
Compárate con ti misma.
En vez de fijarte tanto en los progresos de otras empresarias, ¡mira los tuyos! Compara lo que has logrado hoy con lo que habías logrado hace un año atrás.
¡Luego celebra tus éxitos y sé agradecida por los resultados obtenidos!
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