A la mayoría de las personas les da miedo ser grandes.

 

Sueñan con desenlaces felices y son movidas hasta las lágrimas cuando escuchan historias de héroes que dieron su vida por una causa. O ven una película de un don nadie que salió del anonimato para convertirse en el personaje clave que salva la situación.

 

Quieren ser como ellos, pero hay algo que los detiene.

 

Creo que una de las razones por las cuales algunas personas nunca alcanzan su verdadero potencial es por la manera en que se ven a ellas mismas.

 

Algunos lo llaman baja autoestima o falta de confianza en uno mismo.

 

Yo creo que simplemente no se atreven a creer en la grandeza que Dios ha puesto en cada uno de nosotros.

 

En su discurso inaugural como presidente de Sudáfrica, Nelson Mandela dijo:

 

«Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados.
Nuestro miedo más profundo es que somos inconmensurablemente poderosos.
Lo que nos asusta es nuestra luz, no nuestra oscuridad.
Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante, encantador, talentoso y fabuloso?
En realidad, ¿quién eres para no serlo?
Eres una criatura de Dios.
Jugar a ser insignificante no le sirve al mundo. No hay nada inspirador en encogerse para que los demás no se sientan inseguros a tu alrededor.
Hemos nacido para dejar de manifiesto la gloria de Dios que hay dentro de nosotros.
Que no está sólo en algunos, sino en cada uno de nosotros.
Y, al dejar que nuestra propia luz brille, inconscientemente les damos permiso a otros para que hagan lo mismo.
Al liberarnos de nuestro propio miedo, nuestra presencia, automáticamente, libera a otros.»

(Nelson Mandela. Discurso inaugural, 1994.)

 

A la mayoría de las personas les cuesta pensar que son capaces de lograr más. Sin embargo, no les es tan difícil sentirse ineptos e insuficientemente preparados para enfrentar nuevos desafíos.

¿Por qué?

 

¿Humildad o baja autoestima?

 

Muchas veces éste sentimiento se confunde con humildad, un rasgo de carácter que se nombra como virtud en la Biblia.

 

Pero, en realidad, es una pobre percepción de uno mismo, una baja autoestima.

 

¿Sabía usted que la palabra «auotestima» o «confianza en uno mismo» no se encuentra en la Biblia?

¿Será porque esta buscando su estima en el lugar equivocado?

 

Cuando no se puede imaginar que usted posee la capacidad de perseguir aquellos sueños que Dios puso en su corazón, es porque se esta enfocando en sus limitaciones. Se esta juzgando de acuerdo a la percepción de usted mismo y la de otros.

 

Cuando la percepción de usted mismo es muy baja, lo llamamos falta de autoestima.

 

En cambio, la humildad está basada en obediencia a Dios y confía plenamente en Él, Su poder y Su provisión.

 

No tiene que ver con no creerse capaz de alcanzar grandes logros. Tiene mucho que ver con creer en un gran Dios que sí es capaz de transformar nuestras vidas.

 

Libere su verdadero potencial

 

David fue muy humilde cuando mató a Goliat, a pesar de que su acto heroico se podría interpretar como un intento de auto exaltación. Sin embargo, su verdadera motivación fue la de glorificar a Dios.

 

De la misma manera, cuando dejamos de enfocarnos en nuestras debilidades y comenzamos a ver nuestros talentos y habilidades únicos como una herramienta que Dios nos ha dado para cumplir con un propósito que es más grande que nosotros, las cosas cambian.

 

No tendremos miedo de enfrentar a los gigantes, porque ya no se trata de nosotros. Es entonces que nuestro verdadero potencial va a comenzar a florecer y podremos alcanzar aquellas cosas que aparentemente son imposibles de lograr.

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Por Bettina Langerfeldt

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