¿Te preocupa que seas demasiado ambiciosa?

Si eres una mujer emprendedora de corazón, es muy probable que:
• Te estés poniendo metas elevadas que te obliguen a crecer continuamente.
• Quieras generar cada vez más ingresos.
• Quieras ser la mejor dentro de tu rubro.
Todas estas son cualidades que se catalogan bajo el término “ambición”. Y es muy probable que hayas recibido críticas y desdén de tu entorno por ser así.
Porque la ambición es un atributo que no siempre es bien visto por nuestra sociedad, especialmente cuando proviene de una mujer.
Y no es de sorprender, ya que, históricamente, la ambición tiene una connotación negativa. La Real Academia Española la define como un “deseo ardiente de conseguir poder, riquezas, dignidades o fama”.
¡Uy! No creo que alguna mujer quisiera ser identificada de esa manera. Solo al leerlo me surgen imágenes de la clásica villana de las películas que es capaz de vender a su propia madre con tal de satisfacer su insaciable apetito por el poder y las riquezas.
Las mujeres somos naturalmente compasivas, serviciales y solidarias. Por eso este concepto de ambición nos causa tantos conflictos. Lo malo es que esta imagen de villana ha detenido, y sigue deteniendo, a miles de mujeres emprendedoras a tomar su lugar valientemente, para que puedan desplegar sus dones de empresaria y de liderazgo sin tener sentimientos de culpa al respecto.
Por eso la ambición es un tema complejo que trae mucha confusión, ya que parece ser buena a veces y, otras veces, no tanto.
Como mentora de mujeres emprendedoras, he visto que esta confusión se manifiesta de diferentes maneras:
• Honorarios muy bajos, porque se asume que la ayuda debería ser casi gratis.
• Una mala relación con el dinero, porque es malo querer enriquecerse.
• Agotamiento, por entregar demasiado tiempo y contenido de valor.
• Estancamiento, por vivir con este conflicto interno.
• Falta de enfoque y dispersión con otras actividades, por no darse el permiso de abrazar su misión plenamente.
Si esto te describe a ti, entonces es tiempo de confrontar el tema de esta ambición que está dentro de ti y que, incluso inconscientemente, no quieres aceptar y, mucho menos, darle rienda suelta.
La verdad es que la ambición en si no es buena ni mala. Lo que te puede perjudicar es la motivación que hay detrás de ella.
Para que me entiendas bien: nuestras motivaciones nacen en nuestros corazones. Son el motor de nuestras acciones, pero no siempre son evidentes, ni siquiera para nosotras mismas. Por ejemplo, a veces una mujer puede creer que quiere algo, pero es un deseo adquirido –o copiado- de otros. Incluso puede vivir de acuerdo a las expectativas de otras personas, no las propias.
Eso hace que nuestro accionar, que podría catalogarse como “ambicioso”, pueda nacer de una motivación buena o mala. Por fuera se ve igual, pero, por dentro, es muy diferente. Y da frutos diametralmente opuestos.
¿Cómo puedes medir si tu ambición es buena o mala?
Egocentrismo versus espíritu de servicio:
La ambición puede consumir a una persona si viene de un lugar de egocentrismo.
Me encanta el concepto de prosperidad con propósito, ya que enfoca tu negocio como una misión que ya no trata de ti, sino de algo mucho más grande. Nace de un deseo de ayudar a los demás y de tener la certeza de que tú serás generosamente recompensada por ello.
En cambio, si todo lo que haces gira alrededor de ti, es muy probable que tú te estés midiendo con tus logros. Eso te va a causar mucha frustración, porque tendrás poca tolerancia al fracaso, serás impaciente y vivirás descontenta.
Dios no te mide por tus logros. Te ama como eres, independientemente de que logres destacarte en algo o no. Quizás otras personas tengan ciertas expectativas sobre ti y tasen tu valor de acuerdo a lo que has logrado, pero Dios no lo hace y tú tampoco tienes por qué hacerlo.
Querida mujer emprendedora, pon tus ojos en aquellas personas que necesitan de tu ayuda. Cuando tus servicios vienen de un lugar de compasión y de amor por tus clientes, dentro de un marco de negocio que te permitirá crecer y alcanzar a cada vez más personas con tu mensaje, prosperarás y te sentirás plena y satisfecha.

Cómo evitar sentirse culpable por ser ambiciosa y querer mas de tu carrera

¿Te sientes culpable por querer más de tu profesión o negocio? ¿Piensas que, en cierta forma, estarías “abandonando” a tu familia?

Un obstáculo frecuente en las mujeres trabajadoras y emprendedoras es, muchas veces, el sentimiento de culpabilidad por no poder llegar a todo; especialmente cuando tienes un puesto de responsabilidad o un negocio que requiere que estés muy involucrada.  

EN general, las mujeres tenemos una necesidad innata de cuidar de los demás. Eso tiene su lado bueno pero también una parte negativa, cuando te centras más en los demás que en ti misma, algo muy frecuente. No serías la primera en poner siempre por delante a los demás y acabar tu agotada y sin energías para nada, o siendo incapaz de decir que no a los demás exactamente por la misma razón.

Por eso, si eres una persona ambiciosa con altas expectativas profesionales o si tienes un negocio y quieres dar un paso más, puede que te sientas culpables por no poder llegar a todo o por sentir que abandonas a tu familia. Eso puede hacer que renuncies a tu carrera profesional y te sientas resentida o insatisfecha, o que decidas seguir adelante y también te sientas insatisfecha debido a la culpabilidad. Entonces, ¿qué puedes hacer para salir más o menos airosa de esta situación?

1. Ten claras tus prioridades y sé sincera contigo misma.

El tema de las prioridades es el que más menciono en mis artículos porque es fundamental y es algo con lo que trabajo con mis clientes nada más empezar. De hecho, recuerdo que una de mis clientes después de haberme comentado directa e indirectamente que su mayor prioridad en ese momento era su carrera, cuando hizo el ejercicio de prioridades marcó como primera su familia. Ahí me di cuenta de que lo que sentía era culpabilidad por considerar prioritario su trabajo, así que le dije lo mismo que te digo a ti si estás en esa situación. El hecho de que en un momento determinado tu carrera sea tu prioridad no significa que no te importen tus hijos (pincha aquí para tuitear esto). Tus hijos son y serán siempre lo más importante para ti, pero en este momento tu prioridad es avanzar en tu carrera y está bien, estás en tu derecho. Así que no lo olvides tienes todo el derecho del mundo a volcarte en tu carrera o negocio y eso no significa que no te importen tus hijos o tu pareja o quién sea que tengas en mente.

2. Establece qué es imprescindible para ti.

Esto es algo que comenté con otra clienta que estaba embarazada y no sabía cómo iba a compaginar su trabajo con su bebé y con prestarle la debida atención a su pareja. Una de las cosas que le sugerí fue hacer una lista de las actividades o momentos que no quería perderse cuando naciera su hijo y de lo que era importante para ella. Entre ellas pasar tiempo a solas con su marido, llegar a casa a tiempo para bañar al niño, etc. Tener muy claro qué actividades son importantes para ti (porque suponen una gran satisfacción, te hacen sentir realizada y mejoran tu calidad de vida), te ayudará a distinguir qué mantener y a qué dedicarle tu tiempo cuando cambie tu situación profesional o cuando estés menos disponible.

¿Qué es importante para ti respecto a tu vida actual, tu pareja y tu familia? Tenlo claro y así podrás hacerlo prioritario respecto a otras tareas o actividades aunque durante un tiempo te vuelques especialmente en tu carrera o negocio.

3. Busca ejemplos motivadores.

Esto a mi me ayudó mucho, el tener ejemplos de mujeres que tienen lo que tu quieres o que se comportan como a ti te gustaría. En este caso mujeres profesionales con hijos que hayan llegado lejos en su carrera. Recuerdo que cuando estaba embarazada tenía miedo que de mi vida cambiara por completo y ya sólo quisiera quedarme en casa a cuidar a mi hijo y dejara de viajar o de salir (porque había visto muchos casos, todo hay que decirlo). Cuando me entraba esa angustia sólo tenía que pensar en las amigas con niños pequeños que seguían viajando, haciendo fiestas en su casa y saliendo fuera, para volver a recuperar la ilusión de que era posible.

Busca ejemplos que te demuestren que sí se puede y guíate por esas personas.

Tenerlo todo es posible, tenerlo todo a la vez complicado, siempre habrá que hacer algún tipo de sacrificio. Yo siempre digo que la principal razón de que me lanzara a tener mi propio negocio fue el deseo de libertad y flexibilidad de horario para poder atender a mi hijo cuando lo necesitara y para cogerme vacaciones cuando quisiera. Para mi está claro y eso hizo que los sacrificios económicos iniciales valieran la pena y que pueda negarme a ciertos compromisos si suponen estar mucho tiempo alejada de mi hijo. Esa es mi elección, ¿cuál es la tuya? ¿Qué quieres conseguir profesionalmente, qué estás dispuesta a sacrificar y qué no? Hasta que no tengas eso claro no podrás sentirte tranquila.

Aparte de eso, culpable es probable que te sientas en algún momento, acéptalo, sigue adelante y ten en mente siempre lo que dicen en los aviones: antes de ponerle la máscara de oxígeno a tu acompañante, póntela tu primero o no podrás atenderle bien. No lo olvides.

Así que cuéntame, ¿qué es imprescindible para ti y no vas a tocar por muy ocupada que estés?

La Dra. Aida Baida Gil, coach certificada y fundadora de www.coachdelaprofesional.com se dedica a ayudar a las mujeres profesionales y emprendedoras que se sienten estancadas o insatisfechas y que están listas para avanzar profesionalmente, establecerse por su cuenta o redirigir su carrera. Si buscas claridad, motivación, acción y resultados, recibe su boletín gratis en www.aidabaida.com.