Resultados, cómo conseguir que sean buenos estando orientadas/os

Tratar de conseguir los resultados deseados es muy positivo, es lo que nos mueve y nos ayuda para lograr los objetivos que nos hemos propuesto. A la vez, si estás permanentemente obsesionada/o por los resultados, no serás capaz de disfrutar del camino, y probablemente tendrás dificultades para tener un buen enfoque en las tareas del día a día.

En el artículo de hoy vamos a hablar de conseguir buenos resultados estando orientada/o hacia ellos, y de lo que podemos hacer para lograr nuestros objetivos, tanto para ti como para tu equipo. Claro está que serán necesarios también el esfuerzo y la constancia…

Consigue mejores resultados marcando mejores objetivos

Tanto en la empresa como en la vida personal, la forma de triunfar, de conseguir nuestros objetivos, es estar orientada/o a los resultados. Es decir que “cada decisión” que tomemos, no puede perder de vista los resultados finales que perseguimos. Es más fácil empezando por el final: ten primero claros los resultados que quieres lograr cuando planifiques tus objetivos.

Por otra parte, los objetivos deben ser SMART (en inglés):
• Specific – Específico
• Measurable – Medible
• Achievable – Realizable
• Realistic – Realista
• Time bound – Limitado en el tiempo

Centra tu mente mediante un buen enfoque

Es habitual que nuestra mente divague mientras trabajamos, y esto constituye uno de nuestros mayores enemigos a la hora de conseguir los resultados deseados. Son nuestras emociones las que nos impiden el enfoque requerido para la consecución de nuestros objetivos, por lo que debemos frenarlas mientras estamos trabajando.

Necesitamos estar atentas/os a lo que pasa por nuestra mente, y esto será mucho más fácil si existe un buen equilibrio en todas las facetas de nuestra vida. Además, si tu mente está orientada al momento presente, conseguirás el enfoque necesario para la óptima gestión del tiempo, lo que es imprescindible para obtener los mejores resultados.

Consigue los mejores resultados para tu equipo

Forma parte de un buen liderazgo el conseguir que todo tu equipo obtenga los mejores resultados que sea posible. Para ello serán necesarias una serie de medidas que favorezcan el óptimo rendimiento de cada miembro del equipo. Estas son algunas de las medidas a tener en cuenta:

• Debes dotar a cada miembro del equipo de la formación e información necesaria para el logro de los resultados requeridos, teniendo en cuenta sus necesidades particulares y de grupo.
• Son necesarias revisiones periódicas de su cumplimiento, dando feed-back para que cada miembro del equipo pueda mejorar su enfoque y conseguir sus objetivos.
• También necesitamos favorecer el trabajo en equipo y la comunicación efectiva y continua con cada uno y entre todos ellos, buscando la mejora continua de los resultados.
• Como ya vimos en mi artículo “Cómo motivar a tu personal”, debes dejar muy claro lo que se espera de cada miembro del equipo, comunicando de forma clara sus objetivos y motivándoles en todo momento.
• Es una de tus funciones crear un plan de desarrollo junto con tus superiores/Consejo de Administración, en el que tu equipo pueda fijar su enfoque, y debes rehacerlo o adecuarlo según las circunstancias.

Para conseguir los objetivos marcados, es necesario estar orientada/o a los resultados deseados, sin perder de vista el enfoque que favorezca la óptima gestión del tiempo. Además, con respecto a tu equipo, necesitas dotarles del plan, la información y las herramientas necesarias para que obtengan los resultados óptimos mediante un buen liderazgo.

“No es necesario hacer cosas extraordinarias para conseguir resultados extraordinarios”. Warren Buffett

Marta Morón, directora de ‘MujerLider – Coaching para Mujeres con Responsabilidades Profesionales’ y http://www.mujerlider.es, te ayuda para que te conviertas en una Mujer (u hombre) Líder de tu vida.

Cómo dejar de controlar los detalles y hacer seguimiento a tu equipo

Hoy te traigo un estupendo artículo de Elizabeth Saunders  publicado en la Harward Business Review (www.harvardbusinessreview.com) sobre querer controlarlo todo en el trabajo titulado ‘How Office Control Freaks Can Learn to Let Go’, en el que Elizabeth nos habla de cómo dejar de controlar los detalles cuando tienes nuevas responsabilidades, aprendiendo a delegar y distribuir tareas, y a crear sistemas de seguimiento a tu equipo. Como en otras ocasiones, ruego disculpes los posibles errores en la traducción.

Muchos profesionales altamente cualificados sufren una batalla interna que hace estragos cuando ascienden desde puestos en los que prosperaron como contribuyentes individuales, a puestos que les obligan a que el trabajo realizado dependa de otros. Por un lado, se enorgullecen de saber más que nadie sobre su área y tienen mucha confianza en sus capacidades para hacer un trabajo excepcional. Por otro, el alcance de sus nuevas responsabilidades hace que ya no sea posible mantenerse al tanto de todos los detalles – y lo hace incluso lo hace preferible -.

Si estás tomando a tu cargo un creciente número de proyectos o de personas, la única manera de recuperar la sensación de control es, paradójicamente, dejar de lado el control: deja que otras personas te ayuden. Esto requiere que te enfrentes a temores como: «Tal vez no se hará de la manera que yo lo hubiera hecho». O «Tal vez voy a tener que aplazar la respuesta a otra persona en lugar de conocer inmediatamente la respuesta por mí mismo». También es necesario redefinir el control, pasar de «tener cada detalle en tu cabeza» a «tener el nivel correcto de perspectiva general para tomar decisiones con suficiente información y los sistemas adecuados en su sitio, para saber cuándo es momento de hablar con alguien o cuando necesitas realizar la siguiente acción.” Y es necesario redefinir tus competencias para «ayudar a los demás a hacer un buen trabajo,» en vez de «trabajar bien tú solita/o».

He aquí cuatro pasos para poner este cambio de mentalidad en acción, para lograr un mayor sentido de paz y control, y la autonomía de los que te rodean:

1. Evaluar cuidadosamente lo que sólo tú puedes hacer
Si sigues teniendo responsabilidades añadidas a tu cargo – como más personas para gestionar o más proyectos para supervisar – te llegará la sobrecarga, a menos que estuvieras trabajando previamente por debajo de tu capacidad.
Para contrarrestar estas inversiones de tiempo añadido, tendrás que examinar cuidadosamente lo que sólo tú puedes hacer haciéndote estas preguntas:
• ¿Podría alguien completar esta labor a un nivel aceptable?
• ¿Podría alguien hacer parte de este proyecto?
• ¿Podría alguien hacer el proyecto inicial, por lo que yo sólo tendría que revisar y «ajustar»?
• ¿Este trabajo me impide hacer mis actividades de mayor valor?

2. Diferir pronto y con frecuencia

Diferir es diferente a delegar. Delegar es dar el trabajo a alguien, quedando fuera de tu responsabilidad personal; diferir incorpora delegar, y también implica pasar las actividades a la persona o personas apropiadas, antes de que la tarea llegue a tu lista de tareas pendientes. Para ello es necesario desviar las tareas aleatorias que realmente deben ir a parar a otra persona – incluso cuando te dicen ¿podrías ayudarme? Por ejemplo, si alguien te hace una pregunta de IT cuando hay un departamento IT a tiempo completo, dirígeles amablemente al departamento de informática. O si alguien te pregunta acerca de un proyecto del que ya no formas parte, dirígele a alguien que esté actualmente en el equipo. O si estás invitada/o a asistir a una reunión en la puedes ofrecer una idea, pero otros asistentes podrían probablemente ofrecer algo similar, considera no ir.
No te ofrezcas voluntaria para actividades adicionales si ya no puedes lograr hacer las cosas de tu propia lista de tareas. Si estás acostumbrada/o a hacerlo todo tú misma/o y sientes orgullo de ser capaz de resolverlo todo, esto te hará sentir incómoda/o. Incluso podrías sentir que no estás trabajando en equipo. Pero al final, diferir las tareas que otros pueden hacer es una muestra de respeto hacia la competencia de los demás, y permite a los otros disponer de la capacidad para hacer lo que antes sólo tú podías hacer – que es lo que realmente necesita tu equipo.

3. Crear sistemas de seguimiento simples – y confiar en ellos

Cuando has delegado o diferido temas de los que tú tienes la responsabilidad de los resultados, contar con sistemas de seguimiento juega un papel fundamental en tu capacidad para estar segura/o de que el trabajo se haga bien.
Para asegurarte de que esto sucede, tienes que tener dos elementos en cuenta:
1) un seguimiento consistente para saber cuáles son las actividades pendientes de tus proyectos actuales.
2) una rutina consistente para su verificación.
Un seguimiento consistente podría ser tan simple como un documento de Word o Excel en Google Drive, o una lista de tareas en Outlook para cada miembro de tu equipo. Para un mayor nivel de sofisticación, puedes usar un sistema de gestión de tareas como Asana. En cuanto al momento de comprobar estas tareas, puedes hacerlo durante el tiempo de planificación semanal en el que revises el estado de todos los proyectos; en una reunión periódica con la persona responsable; o en el momento adecuado antes de la fecha de entrega. Para que puedas confiar en el sistema, asegúrate de que todas las tareas delegadas están en el documento de Word o Excel dentro de Google Drive, o en la lista de tareas de Outlook que estés utilizando para su seguimiento, y que las fechas para hacer el seguimiento están en tu agenda.

4. Resistir tomando de nuevo el control

Una vez que empiezas a dejar de lado el control, inevitablemente, habrá un momento en el que algo no se hará de la manera que tú prefieres. Tu reacción instintiva te llevará a culparte por soltar – «¿Por qué tuve que dejar que nadie más haga esto?» – que normalmente se manifiesta en la superficie como ira o frustración con los demás. Pero en vez de poner inmediatamente la tarea de nuevo en tu agenda, transforma esta situación en una oportunidad para el aprendizaje. En primer lugar, evalúa si se puede hacer algo diferente en el futuro. En segundo lugar, ayuda a quien hizo el trabajo a entender lo que necesita saber para completar el trabajo con éxito la próxima vez. A menudo, no sabrás lo que salió mal hasta que realmente profundices. Por último, recuerda que debes concentrarte en tu propio trabajo de mayor valor, en lugar de dejar que el miedo a soltar evite que hagas la mayor contribución a tu organización.

Para dejar de hacer y controlar todo personalmente en el trabajo, debes evaluar cuales son las tareas que sólo puedes hacer tú; diferir y delegar el resto de tareas a tu equipo, crear sistemas de seguimiento simples y tomar de nuevo el control.

“Cuando las peticiones son razonables, justas, sencillas, claras y consecuentes, existe una satisfacción recíproca entre el líder y el equipo” Sun Tzu
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Marta Morón – www.mujerlider.es

Cómo mejorar tus competencias con el Coaching empresarial

Durante el pasado siglo, las empresas se basaban en la productividad. La economía del siglo XXI sin embargo, está basada en los seres humanos que conforman la empresa, ya que entiende que son quienes generan esa productividad a través de sus competencias, y lo hacen en función de su grado de satisfacción con el puesto y con la empresa.

Tanto si hablamos de ti como empresaria/o, o como directiva/o, debes tenerlo en cuenta. Es aquí donde puede ayudarte una/un coach, para que, a través de tus competencias personales incluido tu liderazgo, así como las de tu equipo, podáis alcanzar la tan ansiada productividad.

Qué son las competencias en el ámbito de la Empresa

“Competencia es una actuación integral para identificar, interpretar, argumentar y resolver problemas del contexto con idoneidad y compromiso ético, articulando el saber ser, el saber hacer, y el saber conocer.” (García Fraile, 2009; Tobón, 2010).

Las competencias son la interacción armoniosa de las habilidades, conocimientos, valores, motivaciones, rasgos de personalidad y aptitudes propias de cada persona, que determinan y predicen el comportamiento que conduce a la consecución de los resultados u objetivos a alcanzar en la empresa.

Mejora de competencias con el Coaching para Directivas/os

Siendo las competencias el conjunto de habilidades, valores, motivaciones, rasgos de personalidad, etc. de la persona, es tu responsabilidad que las tuyas sean las óptimas para desarrollar tu desempeño en la empresa, y para el liderazgo de tu equipo.

Es ahí donde una/un coach tiene mucho que aportar, ya que una/un coach ejecutivo te ayudará a crecer profesionalmente, desarrollando aquellas competencias que favorezcan tu labor, beneficiándoos a ti y a la empresa a través de tu transformación.

Mejora de competencias con el Coaching para Empresarias/os

Además de todo lo mencionado respecto al Coaching para directivas/os, en el caso de las empresarias/os esto se magnifica, ya que hay que sumar una mayor implicación, y la presión que sentimos al tener la responsabilidad final de la empresa, incluso si estás tú sola/o, y del liderazgo de todo el personal del equipo.

Ten en cuenta que las competencias deben estar siempre en proceso de cambio, adaptándose continuamente a las nuevas exigencias del negocio, y que debes implantar la gestión por competencias en tu empresa, involucrando al personal.
(Puedes leer más sobre Coaching empresarial y ejecutivo pinchando aquí.)

Tu productividad y la de tu equipo dependen fundamentalmente de las competencias profesionales de todos en el ámbito de la empresa. Con la ayuda de una/un coach lograrás adquirir aquellas competencias necesarias para el desarrollo óptimo de tus funciones
en la empresa, y de tu liderazgo. Recurre al Coaching para crecer.

“Para depositar su confianza en sus líderes, las personas necesitan pruebas de su competencia. Tienen que sentir que sus líderes merecen su confianza en virtud de su carácter y competencias profesionales”. Warren Bennis

Marta Morón – www.mujerlider.es

Coach y Mentora de mujeres Directivas, Managers, Emprendedoras, Freelancers y con responsabilidades profesionales.

Resultados, cómo conseguir que sean buenos estando orientadas/os

Para conseguir buenos resultados es necesario estar orientadas/os a ellos, marcar mejores objetivos y centrar tu mente con un buen enfoque.Te contamos cómo.

Tratar de conseguir los resultados deseados es muy positivo, es lo que nos mueve y nos ayuda para lograr los objetivos que nos hemos propuesto. A la vez, si estás permanentemente obsesionada/o por los resultados, no serás capaz de disfrutar del camino, y probablemente tendrás dificultades para tener un buen enfoque en las tareas del día a día.

En el artículo de hoy vamos a hablar de  conseguir buenos resultados estando orientada/o hacia ellos, y de lo que podemos hacer para lograr nuestros objetivos, tanto para ti como para tu equipo. Claro está que serán necesarios también el esfuerzo y la constancia…

Consigue mejores resultados marcando mejores objetivos

Tanto en la empresa como en la vida personal, la forma de triunfar, de conseguir nuestros objetivos, es estar orientada/o a los resultados. Es decir que “cada decisión” que tomemos, no puede perder de vista los resultados finales que perseguimos. Es más fácil empezando por el final: ten primero claros los resultados que quieres lograr cuando planifiques tus objetivos.

Por otra parte, los objetivos deben ser SMART (en inglés):

Specific – Específico

Measurable – Medible

Achievable – Realizable

Realistic – Realista

Time bound – Limitado en el tiempo

Centra tu mente mediante un buen enfoque

Es habitual que nuestra mente divague mientras trabajamos, y esto constituye uno de nuestros mayores enemigos a la hora de conseguir los resultados deseados. Son nuestras emociones las que nos impiden el enfoque requerido para la consecución de nuestros objetivos, por lo que debemos frenarlas mientras estamos trabajando.

Necesitamos estar atentas/os a lo que pasa por nuestra mente, y esto será mucho más fácil si existe un buen equilibrio en todas las facetas de nuestra vida. Además, si tu mente está orientada al momento presente, conseguirás el enfoque necesario para la óptima gestión del tiempo, lo que es imprescindible para obtener los mejores resultados.

Consigue los mejores resultados para tu equipo

Forma parte de un buen liderazgo el conseguir que todo tu equipo obtenga los mejores resultados que sea posible. Para ello serán necesarias una serie de medidas que favorezcan el óptimo rendimiento de cada miembro del equipo. Estas son algunas de las medidas a tener en cuenta:

• Debes dotar a cada miembro del equipo de la formación e información necesaria para el logro de los resultados requeridos, teniendo en cuenta sus necesidades particulares y de grupo.

• Son necesarias revisiones periódicas de su cumplimiento, dando feed-back para que cada miembro del equipo pueda mejorar su enfoque y conseguir sus objetivos.

• También necesitamos favorecer el trabajo en equipo y la comunicación efectiva y continua con cada uno y entre todos ellos, buscando la mejora continua de los resultados.

• Como ya vimos en mi artículo “Cómo motivar a tu personal”, debes dejar muy claro lo que se espera de cada miembro del equipo, comunicando de forma clara sus objetivos y motivándoles en todo momento

Es una de tus funciones crear un plan de desarrollo junto con tus superiores/Consejo de Administración, en el que tu equipo pueda fijar su enfoque, y debes rehacerlo o adecuarlo según las circunstancias.

Para conseguir los objetivos marcados, es necesario estar orientada/o a los resultados deseados, sin perder de vista el enfoque que favorezca la óptima gestión del tiempo. Además, con respecto a tu equipo necesitas dotarles del plan, la información y las herramientas necesarias para que obtengan los resultados óptimos mediante un buen liderazgo.

“No es necesario hacer cosas extraordinarias para conseguir resultados extraordinarios”. Warren Buffett

Sobre la autora: Marta Morón, directora de “MujerLider – Coaching para Mujeres con Responsabilidades Profesionales” y http://www.mujerlider.es, te ayuda para que te conviertas en una Mujer (u hombre) Líder de tu vida.