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Cómo gestionar el tiempo en tu vida personal

Ya sabemos que el tiempo es irrecuperable y escaso. También sabemos que necesitamos una buena conciliación entre la vida personal y laboral, y para ello es necesaria una buena gestión del tiempo. Si lo consigues, evitarás el estrés.

En mi artículo “Cómo mejorar tu gestión del tiempo” te hablaba de para qué quieres realmente tu tiempo, determinados principios sobre el tiempo, y cómo acercarte a tu meta un poco cada día. Hoy hablaremos sobre la importancia de no desperdiciar el tiempo, cómo así conseguirás una buena conciliación, y sobre los principales ladrones del tiempo, todo ello para favorecer tu vida personal.

Dale a tu tiempo la importancia que se merece

Te voy a contar una fantástica metáfora de la peruana Victoria Flórez:
“¿Que es un día? Imagínese que todas las mañanas un banco deposita en su cuenta US$ 86.400. No lleva el saldo de un día para otro. Cada noche, el banco hace desaparecer todo lo que pudiera quedar en la cuenta y que no se utilizó durante el día. ¿Qué haría usted? ¡Retirar hasta el último centavo, por supuesto! Cada uno de nosotros tiene un banco así. Se llama Tiempo.

Todas las mañanas le deposita 86.400 segundos. Y todas las noches hace desaparecer, como pérdida, todo lo que dejó de invertir para un buen fin. No lleva el saldo de un día para otro. No permite sobregiros (transferencias). Cada día abre una cuenta nueva para uno. Cada noche hace desaparecer lo que pudiera quedar del día. Si no cumple con utilizar el depósito del día, uno es quien pierde. No hay manera de retroceder. Tampoco puede hacer retiros del mañana. Tiene que vivir en el presente, con los depósitos del día. ¡Inviértalos para obtener el máximo rendimiento en salud, felicidad y éxito! El reloj sigue avanzando. Aproveche el día al máximo.”

Organiza la gestión de tu tiempo para tener una buena conciliación

Cuando interiorices esta metáfora y comprendas lo que desperdicias, empezarás a dar a tu tiempo la importancia que se merece. Entenderás que con una buena gestión de tu tiempo, alcanzarás mejores resultados con menor esfuerzo, y conseguirás una buena conciliación, mejorando tu vida personal y evitando el estrés.

Detecta cuales son tus prioridades y empieza por ellas. Así te aseguras de que lo más importante no se quedará sin hacer. Esta es una regla de oro que sirve igual en tu vida personal y laboral. Si le das a tu tiempo la importancia que se merece y has sido realista, podrás hacer también el resto de cosas de tu lista.

Cuidado con los ladrones del tiempo en tu vida personal

En nuestra vida personal, estos son algunos de ellos:
 Esperas
 Mal entendidos
 Interrupciones
 Llamadas telefónicas
 Familiares y amigos “por sorpresa”
 Desplazamientos, especialmente al trabajo
 TV y Redes Sociales, sin reflexión

Y estos son algunos de los que dependen de nosotras/os mismas/os:
 Falta de organización personal
 Poca puntualidad y control del horario
 Confusión de las prioridades
 Dilación de las decisiones importantes
 Procrastinación (postergación)
 Precipitación en la toma de decisiones
 Abarcar un campo de actividad demasiado amplio
 Exceso de optimismo al apreciar las propias habilidades
(La autoestima debe ser “realista”)

Nunca olvides dar a tu tiempo la importancia que se merece, ya que con una buena gestión de tu tiempo conseguirás una buena conciliación, liberando tiempo para tu vida personal. Recuerda la regla de oro: Detecta tus prioridades y empieza por ellas para asegurarte que quedarán hechas. Y ten mucho cuidado con tus ladrones del tiempo, ya que si consigues evitarlos, evitarás el estrés mejorando tu vida personal.

“Los que emplean mal su tiempo son los primeros en quejarse de su brevedad”. Jean de la Bruyére

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Sobre la autora:

Marta Morón es Coach y Mentora de mujeres Directivas, Managers, Emprendedoras, Freelancers y con responsabilidades profesionales. Hace más de diez años decidió dar un giro a su carrera de empresariales, basada en experiencias de Manager y Financial Controller en multinacionales como McKinsey y Linklaters, para ayudar a otras mujeres a organizar su Plan de Carrera o Emprender, y a transformar sus vidas.

Ataques de pánico. Definición, causas y tratamiento.

El ajetreado ritmo de vida que llevamos puede hacer que la ansiedad crezca dentro de nosotros sin que apenas nos demos cuenta de ello. Por eso, es cada vez más frecuente encontrar en las consultas de urgencias a personas que han sufrido un ataque de pánico o ataque de ansiedad sin ningún motivo aparente.
Los ataques de pánico conllevan unos síntomas físicos que pueden hacernos pensar que estamos sufriendo un ataque cardíaco, dado que entre ellos están las palpitaciones, sacudidas cardiacas o la elevación de la frecuencia cardíaca.

Pero, ¿qué es un ataque de pánico?

El ataque de pánico o crisis de ansiedad se define como una experiencia de intenso miedo, que aparece de forma súbita, y va acompañada de síntomas físicos, 4 de los cuales deben corresponderse con alguno de los siguientes:
• Palpitaciones o elevación de la frecuencia cardiaca.

• Sudoración.
• Temblores o sacudidas.
• Sensación de ahogo o falta de aliento.
• Sensación de asfixia.
• Opresión o malestar torácico.
• Náuseas o molestias abdominales.
• Inestabilidad, mareo o sensación de pérdida de conciencia.
• Sensación de irrealidad o de estar separado de uno mismo.
• Miedo a perder el control o volverse loco.
• Miedo a morir.
• Sensación de adormecimiento y hormigueo.
• Escalofríos o sofocos.

Las personas que sufren ataques de pánico muy frecuentemente desarrollan ansiedad anticipatoria ante la posibilidad de tener nuevos ataques de pánico. Esto es, tienden a desarrollar “miedo al miedo”, lo que convierte a esta experiencia en la “pescadilla que se muerde la cola”.

El temor de volver a tener otro ataque, acompañado de los pensamientos negativos que este acarrea, como son el miedo intenso a sufrir un infarto, morir, perder el control, o volverse loco, hacen que se asocie estas sensaciones y sentimientos a situaciones concretas en las que ya se han experimentado estos intensos miedos, llevándolo a conductas de rechazo o evitación de estas situaciones, lo que poco a poco va interfiriendo en la rutina diaria, modificando hábitos y conductas.

Es frecuente además, comenzar a temer aquellas situaciones en las que el escape sería difícil o embarazoso, como pueden ser estar solo (fuera o dentro de casa), acudir a sitios concurridos, subir en ascensor, conducir… De este modo, poco a poco se van ampliando las conductas de evitación a un gran abanico de situaciones, pudiendo iniciarse lo que se denomina agorafobia
Pero ¿cuáles son las causas de un ataque de pánico?

Aunque no se conocen con certeza las causas de los trastornos de pánico, existen diversas teorías al respecto.

En un principio, los modelos biológicos atribuyen el pánico a un problema bioquímico del sistema nervioso, para el que existiría una predisposición genética, si bien no han desarrollado el suficiente apoyo empírico, por lo que se han desarrollado modelos alternativos.

Más adelante, los modelos psicofisiológicos han señalado que estos ataques de ansiedad se deben a la interacción entre estímulos desencadenantes que provocan cambios fisiológicos o cognitivos (estrés, esfuerzo físico, respuestas emocionales intensas…) y, los procesos perceptivos y de asociación de cada sujeto. La combinación de estos factores sería, por tanto, la causa de la reacción de ansiedad.

¿Qué hacer ante un ataque de pánico?, ¿hay tratamiento?

A día de hoy se considera la terapia cognitivo-conductual como el tratamiento de elección en trastornos de pánicos, dado que se observan mejorías hasta en el 80% de los casos.

El tratamiento de los ataques de pánico agrupa distintas técnicas psicológicas como el entrenamiento en relajación, la restructuración cognitiva o la exposición a las situaciones temidas. Si bien, existen unas pautas sencillas que pueden ayudarte a controlar un ataque de pánico puntual:

• Acepta las sensaciones fisiológicas como algo natural y pasajero. Por lo general tienden a remitir pasados 20 minutos.
• Durante ese tiempo practica ejercicios de relajación y respiración abdominal, eso te ayudará a disminuir pulsaciones y palpitaciones, entre otros síntomas.
• Intenta distraer tu mente con algo ajeno a tus reacciones físicas o pensamientos negativistas. Por ejemplo, cuenta de 7 en 7 o recita alguna canción o poema.
• Distrae tu cuerpo con alguna tarea como recoger y ordenar el cuarto, clasificar y archivar documentos, planchar la ropa…

Los ataques de ansiedad son más habituales de los que nos pensamos a priori. No obstante, si notas que la frecuencia de tus crisis de ansiedad aumenta, consulta con un especialista dado que puede degenerar en un trastorno de ansiedad.

Si deseas recibir mi ayuda profesional, puedes contactar conmigo a través de este enlace, estaré encantada de ayudarte.

Ana M. Hidalgo
www.terapiaconAna.com

Sobre la autora:
Ana M. Hidalgo, psicóloga magister en intervención en la ansiedad y el estrés, te ayuda a superar situaciones difíciles y salir fortalecido de ellas. Si crees que necesitas mejorar algunos aspectos de tu vida y aprender a disfrutar más de aquello que te sucede, visita ahora www.terapiaconana.com para recibir más consejos gratis.

¿Angustiada ante un cambio profesional? Esto es lo que nadie te dice

Ya he comentado alguna vez que, a veces, parece que las circunstancias conspiran para que escriba un artículo; y este es otro ejemplo. Llevo un tiempo hablando con clientas y lectoras sobre las etapas emocionales que todas pasamos y que unas manejan mejor que otras. Es algo que no se menciona mucho pero es de suma importancia (y lo sé por experiencia) y, justo esta semana, en el boletín de una de mis mentoras, Diana Fontanez, ella comenta: “El problema no es sentir. Es el no estar preparado para esas etapas emocionales que todos tenemos que pasar.” Esta frase ha acabado de inspirarme para escribir este artículo.

Cuando estás pasando un momento de angustia y estrés profesional, ya sea porque estás en una encrucijada y no sabes qué camino tomar, porque acabas de hacer un cambio importante de carrera, o porque te has animado a establecerte por tu cuenta, vas a tener muchos altibajos emocionales. Es un hecho, te espera una montaña rusa emocional y es probable que hagas lo que la mayoría de la gente hace: averiguar cómo puedes eliminar tus miedos e inseguridades y frustrarte y enfadarte contigo misma cuando tu motivación disminuye, si pospones las cosas y no te pones en marcha, o si tienes un día “malo” en el que te planteas si de verdad hiciste bien. ¿Te suena?

Conozco bien esas etapas porque he debido de pasarlas todas   Cuando me planteaba si seguir en la ciencia o dedicarme al coaching, cuando dejé la ciencia, cuando empecé el negocio, durante distintas fases del negocio (cuando no hay movimiento, cuando no es estable, etc.) Como ves un montón de circunstancias en las que los miedos, la inseguridad y las dudas atacan.

Entonces es cuando te entra la impaciencia y piensas que no vales para eso porque si no no tendrías miedo, o que deberías estar motivada, o que a ver si es que todo el mundo tenía razón y has metido la pata, y te preguntas, como me preguntan muchas clientas y lectoras: ¿Qué puedo hacer para no sentirme así? Para estar siempre contenta, motivada y con energía.

Nada, porque eso es imposible.

Como dice Diana, sentirse así no es el problema (es normal, eres un ser humano no un muñeco), el problema es no estar preparada para esas etapas y no aceptarlas. Asume y acepta que habrá momentos de emociones intensas, es normal, estás haciendo cambios y saliendo de tu zona de comodidad. Como he mencionado alguna vez puede que incluso necesites una especie de periodo de duelo si cambias de carrera radicalmente (como me pasó a mi con la ciencia). Durante esos momentos lo importante es:

  • Aceptar que son situaciones y emociones temporales y normales.
  • Cuidarte y mimarte todo lo posible.
  • Ser paciente contigo misma y reforzar tu convicción de que, como decía Scarlett O’Hara en “Lo que el viento se llevó”, “Mañana será otro día”.

Al menos es lo que a mi me ha funcionado. No tiene sentido que luches contra tus sentimientos y, aunque parece obvio, no lo es. Hasta que alguien no te dice que es normal pasar por eso, tú crees que no eres todo lo valiente que deberías, o que hay algo que no estás haciendo bien. Pero nada de eso.

Por supuesto, me refiero exclusivamente a esos periodos de altibajos que vas a pasar sí o sí, períodos de dudas ante estos grandes cambios o  días “malos” en los que no haces nada y te sientes fatal. Si estas etapas se alargan demasiado y te sientes hundida y sin motivación alguna, podría ser algo más serio y, en ese caso, necesitas la ayuda profesional de un terapeuta. En caso contrario, no te sientas culpable y acepta que es un día malo, que no vas a hacer mucho y que te apetece más ir al cine o lo que sea y al día siguiente, a ponerte las pilas de nuevo. Y siempre ten en mente esa razón poderosa que ha impulsado el cambio, tu porqué, que no se te olvide.

¿Qué te parece?

Aida Baida Gil, coach de la profesional y experta en toma de decisiones trabaja con mujeres profesionales que quieren darle un giro a su trayectoria y que buscan claridad, motivación, acción y resultados. Visita www.aidabaida.com para para recibir su boletín semanal con artículos y estrategias para tu éxito personal y profesional.

Cómo lidiar con la falta de desafios

Siempre se habla de técnicas para combatir el estrés, para evitar estar agobiada y saturada y ser más productiva; pero no se habla tanto del caso opuesto, cuando no tienes suficiente estrés.

El estrés es algo que en su justa medida es beneficioso, te da energía, te mantiene motivada y entusiasta. Por supuesto, en exceso, el estrés puede afectar a distintas áreas de tu vida e incluso ser perjudicial para la salud. Pero también tiene consecuencias el caso opuesto, la falta de estrés; que puede generar frustración, desánimo, desmotivación, aburrimiento, apatía, falta de energía…

Son los casos en los que no tienes suficiente volumen de trabajo y te aburres, o cuando el trabajo es muy repetitivo y lo podrías hacer hasta con los ojos cerrados. Cuando no hay desafíos en tu vida y el tiempo se te hace eterno. En muchos casos es algo temporal, pero el problema surge cuando la situación se alarga; es entonces es cuando aparecen la apatía, la falta de motivación y la desgana. ¿Qué puedes hacer en estos casos? (y antes de seguir recordarte que si tienes síntomas de depresión o problemas serios de autoestima a quien tienes que dirigirte es a un terapeuta profesional no a un coach). Apunta:
 

  • Determina la fuente de tu insatisfacción. ¿Es el trabajo, tu vida en general, algunas personas con las que tratas…? Piensa también qué es lo que te falta: diversión, salir de la rutina, más cantidad de trabajo, creatividad, poner en uso tus talentos, más desafíos… Si no sabes cuál es el problema no podrás solucionarlo.

  • Encuentra actividades que te llenen de energía. Durante un tiempo observa que actividades o personas te hace sentir bien y te llenan de energía y motivación. Proponte dedicarles más tiempo.

  • No sobrecargues un área de tu vida con responsabilidad. Es fácil caer en la trampa de que tu trabajo (o cualquier otra área de tu vida) tiene que llenarte completamente y suplir todas tus necesidades y ambiciones. Aunque sería ideal, no es realista esperar eso. Si hay algo que tu trabajo no cubre, búscalo en otras áreas de tu vida. Quizá una afición pueda aportarte esa dosis de riesgo o diversión que necesitas. La cuestión es que tus necesidades, ambiciones y valores queden cubiertos entre todas las áreas de tu vida.

  • Huye de lo cómodo. Como ya he mencionado antes, este tipo de situación puede generar una apatía que te haga difícil tomar acción para cambiar las cosas y así entras en un círculo vicioso. Plantéate cada cierto tiempo si tienes lo que necesitas para sentirte activa y con energía o si, por el contrario, estás aburrida o estancada; y piensa formas de salir de esa situación. ¿Qué podrías hacer para recuperar la energía? A veces no es que el problema sea difícil sino que no te has parado a hacerte las preguntas adecuadas. ¿Qué puedes cambiar para mejorar tu situación?

  • Cambia. Si tu situación no te llena, si sientes que estás desperdiciando los días, ¡cambia algo! Párate a pensar qué necesitas para cambiar esa situación y prueba distintas cosas. No esperes milagros, si sigues haciendo lo mismo las cosas no van a cambiar. No tienes que empezar con un gran cambio, empieza con pequeñas cosas si es necesario; pero acostúmbrate al cambio, a cuestionarte siempre si lo que haces te llena o no y a probar cosas nuevas. Nadie dice que sea fácil, pero si quieres un cambio tienes que hacer el esfuerzo.


Aunque hay muchas cosas que están fuera de nuestro control, sí que somos responsables de mucho más de lo que admitimos y esta es una de esas cosas. Si tu trabajo o cualquier otra área de tu vida no te llena y te sientes falta de desafíos, ¡cambia algo! Seguir así depende de ti. Como le decía a una cliente el otro día, el tiempo va a pasar hagas lo que hagas y está en tu mano estar donde quieres de aquí a un tiempo o seguir exactamente como ahora. ¿Dónde vas a estar tú?

Aida Baida Gil, coach de la profesional, trabaja con mujeres profesionales que quieren ganar seguridad en si mismas, decidir el siguiente paso a dar y conseguir el éxito profesional sin sacrificar la satisfacción personal. Visita www.coachdelaprofesional.com para mas información.

 

Autor Aida Baida Gil

¿Desbordada? 4 razones que te mantienen así y las soluciones

¿Te sientes desbordada? ¿Saturada de obligaciones y compromisos, sin tiempo y a punto de estallar? Si te sientes exactamente así y no sabes cómo evitarlo, o peor, piensas que hoy en día es lo normal y hay que aguantarse, es muy importante que conozcas las cuatro razones por las que estás así y las seis soluciones que te ofrezco.

Lo primero que tienes que saber es que no tienes por qué seguir así, que puedes cambiar las cosas y, para ello, el primer paso es averiguar qué es lo que te ha llevado a esa situación. En general, se debe a una o varias de estas cuatro razones:

  1. No sabes decir no ni poner límites ni a personas ni a proyectos.
  2. Subestimas el tiempo (y energía) que te va a llevar un proyecto o compromiso.
  3. Estás haciendo demasiadas cosas diferentes a la vez.
  4. Te exiges demasiado, quieres hacerlo todo tú.


¿Te suenan? ¿Cual es la más problemática para ti? Eso es lo primero que tienes que saber, cuál es la causa de que estés agobiada y a punto de estallar. Puede ser que tengas un poquito de cada una pero, ¿hay alguna que te afecte especialmente? A mi por ejemplo el estar involucrada o tener que preocuparme de muchas cosas distintas a la vez me supone bastante estrés, y lo tengo muy en cuenta a la hora de aceptar nuevas propuestas, por ejemplo.

El segundo punto importante es que te des cuenta de que todo esto ha sido y es elección tuya. Tú eliges cuales son tus prioridades, lo que haces o no haces, a quién le dices que sí y a quien le dices que no. No pienses que es algo que te ha pasado, tú misma te has llevado a este estado. Esto te lo digo con sinceridad porque es importante que lo tengas en cuenta. ¿Lo bueno? Que si tú te has metido en este berenjenal, también podrás salir de él. Estas son algunas cosas que puedes hacer:

  • Aprende a decir no y a poner límites. Ya he escrito varias veces sobre la importancia de decir no, fundamental para tener una vida más relajada y sentirte satisfecha con lo que haces. Yo tengo la suerte de saber decir que no con facilidad (demasiada a veces), pero sé que para muchos es muy difícil. Así que te daré un ejemplo práctico. A una de mis clientas le recomendé que empezara a decir no en situaciones sin importancia, para ir acostumbrándose. Por ejemplo, cuando sus compañeros le proponían ir a un restaurante que a ella no le gustaba nada. Le recomendé que en lugar de ceder dejara claras sus preferencias diciendo algo como “prefiero este otro, ese no me gusta mucho” y que viera qué pasaba… ¿Qué crees que pasó? Absolutamente nada, no solo evitó comer en un restaurante que odiaba, sino que se sintió tan bien consigo misma y tan  motivada y segura que se animó a hacerlo en cosas más importantes (de hecho, le dijo que no a su jefe, así que mira si funciona o no).

  • Planifica las cosas con más tiempo. Siempre considera más tiempo del que crees que necesitarás, así no llegarás agobiada. Esto se aplica tanto a objetivos que te plantees como a fechas límite para proyectos o trabajos, o a citas que tengas programadas. Añade más tiempo del que crees que te va a llevar y notarás una gran diferencia en tus niveles de estrés.

  • Determina el número de actividades o proyectos distintos que puedes hacer sin agobiarte. Todos tenemos un límite, analiza lo que haces y piensa si sigues siendo productiva y eficaz cuando estás involucrada en diez proyectos, o en cinco o en dos. Todos somos diferentes, tú puedes preferir trabajar solamente en una cosa y cuando acabes empezar otra, o llevar dos o tres a la vez. Lo que funcione para ti, pero que funcione.

  • Delega. Dejemoslo claro de una vez, no puedes ni tienes por qué hacerlo tú todo. Es hora de definir qué es lo importante para ti y qué es lo que realmente sólo tú puedes hacer, y lo demás delégalo.

  • Establece prioridades. Es hora también de determinar qué es lo verdaderamente importante para ti, para que saques tiempo para eso. No hay tiempo para todo, al menos no para todo a la vez, así que tienes que conocer muy bien tus prioridades. ¿A qué personas quieres de verdad dedicarles tu tiempo? ¿Qué proyectos son los que tienes que acabar primero? ¿Qué puedes posponer? Y no me digas que no puedes posponer nada, porque si sigues así lo único que harás será empeorar la situación. Así que vuelve a pensar, si no te quedara más remedio, ¿qué podrías posponer? Ahora, acepta que no te queda más remedio si de verdad quieres cambiar ese estado de estar al límite.

  • Agrupa tareas similares. Programa tu agenda de forma que si tienes que hacer llamadas sean todas el mismo día, o si tienes que salir para algo que sea todo a la vez. Así estarás más centrada, ya que hacer cosas muy diferente puede hacer que pierdas energía y te desconcentres con facilidad.


Salir de ese estado de agobio y saturación depende única y exclusivamente de ti. Recuerda que es tu vida y tú decides a qué y a quién quieres dedicarle tu tiempo.

Aida Baida Gil, coach de la profesional, trabaja con mujeres profesionales que quieren ganar seguridad en si mismas, decidir el siguiente paso a dar y conseguir el éxito profesional sin sacrificar la satisfacción personal. Visita www.aidabaida.com para para recibir su boletín semanal con artículos y estrategias para tu éxito personal y profesional.

 

¿Estás donde quieres estar? 6 recomendaciones para asegurarte de que vas por buen camino

Muchas veces, con el ajetreo diario, se pasan los días, meses y hasta años en un abrir y cerrar de ojos, hasta que llega un momento en que te das cuenta de que algo falla, que te falta algo y ni siquiera sabes qué. O que te has pasado media vida ocupada con cosas que no te han aportado mucho y te das cuenta ahora.

Para evitar estas situaciones es importante pararte a pensar si estás donde quieres estar, para que haya una conexión entre lo que quieres y lo que haces en tu día a día; y para asegurarte de que te estás moviendo en la dirección correcta, la que tú quieres.  Por eso te recomiendo que tengas esto en cuenta:
 

  • Define dónde quieres estar, crea tu mapa y tu trayectoria. Si no sabes lo que quieres no sabrás cuando lo has conseguido ni si vas por buen camino. Si sientes que no estás donde tú quieres estar párate a pensar qué quieres, qué cambio o cambios en tu vida harían que te sintieses satisfecha y plena.

    • Asegúrate de que eres tú la que elige el camino y el destino, no sea que acabes donde otros quieren estar o donde otros quieren que tú estés. Y si ese es tu caso recuerda que siempre estás a tiempo de modificar la trayectoria.

      • Recuerda que estar donde tú quieres no significa necesariamente haber llegado al destino, sino estar en camino. Porque saber que vas por el camino que te hace feliz y que tú has elegido es más que suficiente para sentirte bien. No te obsesiones con el destino y disfruta del trayecto.

        • Tu trayectoria y, por supuesto, tu destino pueden cambiar y es normal. Con la edad y las experiencias de vida las cosas que quieres cambian, porque cambian tus prioridades. Es normal y es importante que cada cierto tiempo te pares a evaluar de nuevo cuáles son tus valores, prioridades y necesidades, especialmente si sientes que te falta algo.

          • Sé flexible. Aunque ahora tengas el destino y trayectoria clarísimos, la vida da muchas vueltas, a veces las cosas van muy bien y a veces no tan bien. Hay que aceptar que hay cosas que no podemos controlar y que no todo saldrá como tú quieres y a lo mejor tienes que cambiar cosas que no tenías pensado, pero eso no quiere decir que no vayas por buen camino. Sé perseverante y resiliente, adáptate a las circunstancias, persigue lo que quieres y cámbialo si es necesario.

              • En los momentos de estrés o confusión, párate y piensa adonde vas y qué puedes hacer hoy para acercarte más a tu meta, qué es lo importante de este día. Para que no vayas como gallina sin cabeza, ocupadísima y estresada con cosas que no te acercan a tu destino.

            Por muy ocupada que estés es importante que te tomes tiempo para replantearte dónde estás y hacia donde vas, si es lo que tú quieres y, en caso contrario, qué puedes hacer para retomar tu camino. Recuerda que tú tienes el poder de decisión y no, a veces no es fácil, se necesita valor para diseñar la vida a tu manera y seguir tu camino y para superar los obstáculos que te encontrarás en el camino, pero valor tienes… ¿Qué camino quieres seguir?

            Aida Baida Gil, Coach de la Profesional, trabaja con mujeres profesionales que quieren ganar seguridad en sí mismas, decidir el siguiente paso a dar y sentirse plenamente satisfechas con sus elecciones personales y profesionales. Visita ahora http://www.coachdelaprofesional.com para recibir su boletín semanal con artículos y estrategias para tu éxito personal y profesional.

             

            Cuando las emociones no ayudan

            ¿En cuántas ocasiones has sentido que tus emociones interfieren en tus pensamientos y en tus acciones, no permitiéndote avanzar en el camino? Gestionar nuestras emociones adecuadamente nos hará más libres de nuestras propias limitaciones.

            La emoción es un proceso psicológico que nos prepara para adaptarnos y responder al entorno, siendo su función principal la adaptación, que es un factor clave para conseguir lo que cualquier ser vivo necesita: la supervivencia.

            Gracias a las emociones podemos analizar cualquier situación significativa para la persona, permitiéndonos interpretarla subjetivamente, en función de nuestra historia personal.

            Nos permiten la expresión emocional o comunicación de todo el proceso, así como la preparación para la acción o movilización de comportamiento que produce nuestra respuesta, debido a los cambios que se producen en la actividad fisiológica de la persona.

            Algunas de las emociones primarias en el ser humano han resultado ser imprescindibles para llegar hasta donde estamos. Este es el caso del miedo, que nos previene y distancia del peligro; la alegría, que regula nuestro organismo y nuestra conducta social; la tristeza, que economiza recursos y favorece la introspección; la ira, que produce conductas de defensa y ataque, o el asco, que nos protege ante sustancias o ambientes dañinos y potencia hábitos saludables en las personas.

            Pero, ¿qué ocurre cuando alguna de las emociones negativas destaca especialmente en nuestro horizonte? Pues que es posible que interfieran en nuestro camino y produzcan un sufrimiento que en muchas ocasiones, no sabemos cómo aliviar.

            Existen otros procesos internos que también pueden verse afectados por ellas:la memoria, la atención, la percepción, el aprendizaje, la toma de decisiones, la resolución de problemas…

            Por todo ello es necesario que podamos gestionar adecuadamente nuestras emociones, para que sigan siendo buenos referentes y nos ayuden a vivir con toda plenitud. Una vez que se toma consciencia del punto en el que se está, es importante no seguir atrapado en ellas y poner manos a la obra.

            Un excelente apoyo podemos encontrarlo en las Flores de Bach, que nos harán el camino de tránsito más llevadero. Un remedio inocuo que aliviará el dolor emocional y te ayudará a crecer como persona. En bachonline.tiemponatural.com encontrarás información sobre la terapia floral y de qué forma podemos hacer algo por ti.

            Piensa que la perfecta sabiduría reside en tu corazón y que te mereces sentirte bien. A por ello!

            Autora: Marina Latorre Ros Naturópata, terapeuta floral, reflexóloga        bachonline.tiemponatural.com