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4 falsos obstáculo que detienen tu progreso

¿Te has planteado alguna vez, en serio, qué es exactamente lo que te impide lograr tus objetivos o sueños? Seguro que se te ocurren mil y una razones u obstáculos, y que incluso te sientes con las manos atadas porque crees que eres incapaz de hacer nada al respecto, pero ¿hasta qué punto es verdad?

Te aviso de antemano que este es un artículo muy directo, porque a veces hay que poner los puntos sobre las íes (por cierto, esta expresión que solía significar ser demasiado minucioso, pero hoy en día significa dejar las cosas claras).

A estas alturas ya sabes que hay ciertas cosas que puedes controlar y modificar (como tu actitud, por ejemplo), y otras que, por mucho que quieras, no está en tu mano controlar. Es absurdo quedarte atrapada en estas últimas cuando no hay nada que puedas hacer, porque lo único que consigues es frustrarte. Estas “otras cosas” son lo que yo llamo falsos obstáculos y no son más que excusas porque la realidad es que sí hay cosas que puedes hacer al respecto, pero te da miedo. Déjame darte algunos ejemplos de falsos obstáculos:

  • Otras personas. Tema interesante cuando piensas que tu jefe, tu pareja o la vecina de enfrente son tu mayor obstáculo. Siento decirte que eso no es más que una excusa. No puedes cambiar a las personas, pero sí tu actitud y comportamiento. Que no soportas a tu jefe, pues hay tres opciones así a priori: cambias de trabajo, cambias tu actitud o te conformas. No hay peros que valgan, esa es la verdad, lo peros que te surjan son miedos. Se puede hablar también del chantaje emocional que te hacen algunas personas, pero también depende de ti aceptarlo o no. Y sí, ya sé que no es fácil, pocas cosas lo son. Te dejo con un artículo de Ana Zabaleta sobre este tema: Cuando tus obstáculos son otras personas.
  • La situación actual. Hay mucha gente que lo está pasando mal en estos momentos, y también hay mucha gente a la que esta situación le sirve de perlas como excusa. “Para que voy a buscar trabajo si no hay”, “con lo mal que están las cosas no lo voy ni a intentar”. O peor, personas que no sólo no intentan nada, sino que critican o desaniman a los que sí lo hacen. Hay mucha gente haciendo cosas en estos tiempos (yo misma), quizá podrías verlo como el mejor momento, el empujón que necesitabas; ya que a veces hasta que no pasa algo de este tipo no te animas a salir de tu rinconcito. Hay un documental fantástico sobre esto, la pena es que sólo está en inglés. Se llama Lemonade (haciendo referencia al famoso dicho de “si la vida te da limones, haz limonada”) y cuenta la historia de varias personas que fueron despedidas de un día para otro y lo que hicieron después. Te la recomiendo.
  • Edad, aspecto físico y similares. Otra gran excusa, otro falso obstáculo en la mayoría de los casos (siempre hay excepciones claro, si quieres ser bailarina a los 60 años, fácil no es. Pero tampoco imposible, no voy a ser yo quién te quite la esperanza. Probablemente podrías encontrar alguna alternativa satisfactoria que te permitiera bailar de alguna forma). Hay muchas personas que con sus añitos encima empezaron a hacer cosas, ya fuera escribir, cantar o actuar, por ejemplo. Y por supuesto lo mismo con tu aspecto físico, ya seas más o menos guapa, más o menos delgada, no dejes que eso se convierta en una excusa.
  • Falta de tiempo. Una excusa muy utilizada cuando quieres hacer algo: montar tu propio negocio, hacer un curso nuevo, contratar a un coach ; ) Excusa, porque cuando realmente quieres algo sacas el tiempo de donde sea. No es cuestión de tiempo sino de prioridades, de estar centrada, de dedicación y de trabajo duro. Mucha gente ha empezado su negocio teniendo un trabajo a tiempo completo e incluso hijos. De hecho, una de mis clientas ha conseguido tener su trabajo a tiempo completo, llevar una fundación que también requiere bastante trabajo, sacar tiempo para ella misma y poner en marcha una nueva página web como proyecto lateral. ¿Cómo lo consiguen? Levantándose más temprano, acostándose más tarde, dejando de ver la tele, organizándose mejor… Analiza bien cómo usas tu tiempo y verás que puedes sacar horas muertas para sacar adelante tu proyecto o lo que sea que tengas en mente. Como siempre, no digo que sea fácil, será duro, pero es tu elección. ¿Qué es lo que realmente quieres hacer?

Una cosa está clara, quien algo quiere algo le cuesta. Las cosas no se regalan, ni se van a abrir los cielos para que tu vida cambie de la noche a la mañana. Si quieres que algo cambie, empieza a cambiar tú. Todas las personas que tú ves con éxito han empezado trabajando, luchando, haciendo sacrificios. Así que no te engañes mirando su situación actual y pensando que es porque han tenido suerte o porque son más guapos, tienen más contactos o cualquier otra cosa. Todo eso puede influir, pero no te engañes, han trabajado mucho para estar ahí. Así que si quieres cambios, empieza a hacerlos y si te resulta difícil busca ayuda, pero no te quedes con los brazos cruzados mirando la vida pasar. Como dice un antiguo refrán inglés:

“Where there is a will, there is a way” (o dicho de otro modo: querer es poder)

Aida Baida Gil, coach de la profesional, trabaja con mujeres profesionales que quieren ganar seguridad en si mismas, decidir el siguiente paso a dar y conseguir el éxito profesional sin sacrificar la satisfacción personal. Visita www.aidabaida.com para para recibir su boletín semanal con artículos y estrategias para tu éxito personal y profesional.

Estrategias para superar el miedo al fracaso

El ser humano está lleno de miedos, y el miedo al fracaso es uno de los que más afectan a la autoestima y el liderazgo. Pero si cuando las cosas no salen como esperábamos entendemos que hemos aprendido una nueva forma de cómo no hacerlo, no habrá fracaso, únicamente habremos hecho “nuevos aprendizajes”.

Una de las cosas que suelo preguntar a mis clientes de Coaching es “qué entiendes tú por éxito”. En este caso te pregunto, “qué entiendes tú por fracaso”. Si te tomas un tiempo para contestar esta pregunta, te darás cuenta de que no podemos llamar fracaso a todo aquello que no sale a la primera como esperábamos, sería una exageración

En el artículo de hoy vamos a ver estrategias para que puedas vencer ese miedo al fracaso que a veces te acecha encogiéndote el estómago.

Cuestiona tu miedo

¿Realmente a qué le tienes miedo? Hasta que no sepas cual es el verdadero motivo de ese miedo al fracaso, no podrás vencerlo. Pregúntate qué es lo peor que podría pasar si fracasas, ya que en la mayoría de las ocasiones lo máximo que podría ocurrir no justifica tanto miedo al fracaso.

Ten en cuenta que como te comentaba en mi artículo Qué hacer cuando los demás se empeñan en querer llevar razón, el ser humano es relacional y necesita sentirse aceptado y querido. Cuestiónate de qué está hecho tu miedo, porque nadie va a rechazarte si intentas algo y no te sale a la primera, el mundo no se hundirá bajo tus pies. Si tú tienes claro que prefieres arriesgar para llegar, no importa lo que piensen los demás.

El miedo se vence poniéndote en acción

El miedo tiene un efecto paralizante que nos impide actuar. Y como dice el proverbio chino, “el fracaso más grande es nunca haberlo intentado”. En lugar de permitir que el miedo te paralice, actúa de inmediato, atrévete. Será la única manera en que tendrás opción de conseguir el éxito (sea lo que sea el éxito para ti).

A veces te ayudará apoyarte en alguien, otras veces te ayudará la relajación, pero siempre tienes que pensar que tú puedes, que el miedo es sólo una mala pasada que te juega tu mente, y que tienes que tomar tus decisiones basándote en tu intuición. Bloquea tus pensamientos negativos para que no te limiten.

Aprende de quienes ya han alcanzado el éxito

¿Sabes qué dicen los gurús del dinero? Que nadie ha llegado a ser rico sin haberse arruinado antes. ¿Y sabes qué recomiendan? Que si vas a montar un negocio o vas a invertir tu dinero, es mejor que te estrelles lo antes posible y habiendo invertido una cantidad no demasiado alta. Así de asumido tienen que no se llega al éxito financiero sin haber conocido el supuesto “fracaso” primero.

Y esto no sirve sólo para temas financieros; aprende de los que ya alcanzaron anteriormente lo que tú persigues ahora, sea de la índole que sea. Y ten muy claro que si ellos se hubieran paralizado por el miedo al fracaso, nunca habrían llegado a alcanzar el éxito (sea lo que sea aquello que cada uno/a entienda por éxito).

Uno de los mayores problemas que tenemos los occidentales es la nula capacidad de frustración. Si quieres llegar al éxito:
– aprende a vivir con que las cosas no te salgan a la primera

– no permitas que la opinión de los demás te desmoralice

– ten siempre presente tu “porqué”, tu motivación para querer llegar

Así harás desaparecer tu miedo al fracaso.

“Sólo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar”. 
Paulo Coelho

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 Sobre la autora:

Marta Morón, directora de “MujerLider – Coaching para Mujeres con Responsabilidades Profesionales” y http://www.mujerlider.es, te ayuda para que te conviertas en una Mujer (u hombre) Líder de tu vida. Si quieres emprender; llevar tu negocio al siguiente nivel; redefinir tu plan de carrera; fortalecer tu liderazgo y tu gestión de personal; mejorar tu gestión del tiempo y tu conciliación; incrementar tu productividad y tus resultados; buscar salidas a tu situación de tránsito profesional; reforzar tu toma de decisiones; y mejorar tu comunicación; suscríbete a su Boletín valorado en 97€ anuales.

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3 formas de autosabotaje de las que no se habla mucho (y se debería)

¿Eres consciente de la importancia y el efecto que tienen lo que piensas y las normas mentales que te impones en tus resultados? Hace tiempo hablé de los cuatro tipos de autosabotaje más frecuentes y ahora quiero añadir tres tipos más que no se mencionan mucho pero por mi experiencia y la de mis clientes tienen también mucha importancia. Ya sabes que para cambiar y mejorar lo primero es ser consciente de lo que pasa, así que sigue leyendo a ver si te identificas con alguno.

1. Pensar que dejar las cosas a medias es fracasar

Esto es algo muy frecuente, especialmente si eres perfeccionista. Dejar las cosas a medias te hace sentir fatal, culpable, desorganizada, inmadura… Aunque estemos hablando de simplemente dejar un libro a medias. Por desgracia, eso hace que inviertas tiempo y dinero en cosas que, en realidad, no quieres hacer y en el fondo te perjudica. Si hablamos de un libro o una película la cosa no tiene tanta repercusión, pero si hablamos de tus estudios, tu negocio o de algún proyecto importante, sí.

Es importante que valores tu tiempo y tus gustos, no tienes por qué obligarte a acabar algo que sabes que no te gusta nada. Eso sí, no hay que confundir esto con la falta de persistencia, claro. Una cosa es dejar algo a medias porque requiere un esfuerzo y otra muy diferente saber que no es lo quieres, que no vas a cambiar de opinión y seguir ciegamente malgastando tiempo, energía y dinero cuando podrías estar haciendo algo que sí quieres hacer.

¿Qué puedes hacer entonces si te identificas con esto? Para evitar la sensación de haber fracasado y el sentimiento de culpa puedes hacer dos cosas:

  • Crearte unas normas o un sistema para decidir de antemano hasta donde aguantas. Por ejemplo, si eres de las que sufre al dejar un libro a medias aunque no te esté gustando nada, puedes proponerte como límite un número de hojas o de capítulos, “le doy cien hojas y si veo que no, a por otro, que hay muchos libros y poco tiempo”. Lo mismo con alguna película, aquí la trampa es el dinero, “es que como he pagado la entrada pues ya me quedo.” O sea que no solo has pagado sino que además estás perdiendo el tiempo, ¡aprovéchalo para hacer otra cosa! Un gran ejemplo me lo dió mi hermana: se apuntó a un curso de ingles y después de la primera clase decidió dejar de ir. Lo 1º que le dijeron fue “pero qué haces, si ya lo has pagado, ve y ya está.” Pero como decía ella, he ido y he visto que no es lo que quiero, que el nivel es demasiado básico y no lo voy a aprovechar, entonces para qué voy a perder ademas del dinero ya invertido, mi tiempo? Eso lo dice todo.

  • Deshacerte de lo que te hace sentir culpable. Te daré un ejemplo de una cliente, empezó a estudiar derecho, le gustaba pero se dio cuenta de que en el fondo no era lo que quería, así que lo dejó. Cada vez que ve los libros se siente fatal, aunque nunca se ha arrepentido y es consciente de que si hubiera seguido ese tiempo no lo tendría ahora libre. Solución que ella misma se dio, regalar los libros y no tenerlos a la vista. Ojos que no ven, corazón que no siente.

Opción alternativa: si ves que estos métodos no te ayudan decide acabar lo que empezaste, pero sin quejarte y como una decisión consciente y quítatelo ya de la cabeza.

2. Rechazar o negar algo que es importante para ti (pero que en cierta manera te da vergüenza).

Es fundamental que te seas fiel a ti misma y te aceptes como eres, incluyendo esas pequeñas cosas que te dan algo de vergüenza. Esto es especialmente importante cuando hablamos de las cosas que te motivan a hacer algo o de tus principales valores. Muchas veces tenemos la creencia de que tus valores o motivos para hacer algo tienen que ser completamente altruistas y si no es así, es que eres una egoísta o una mala persona. Y acabas haciendo elecciones que no te hacen sentir realizada porque en el fondo no es lo quieres.

Un ejemplo puede ser el no reconocer que  uno de tus motivadores o valores es el dinero, porque temes quedar mal y preferirías que fuera el servicio a los demás, por ejemplo. O bien, como lo hablaba hace poco con una cliente, negar la importancia que tiene para ti el estatus, el ser reconocida profesionalmente. Negar algo que para ti es importante solo te perjudica, es importante aceptar las cosas y darles el valor y la importancia que se merecen solo porque para ti son importantes. Te daré un ejemplo personal, una de las cosas que más me costó al cambiar de profesión fue el cambio de estatus, no es igual hoy en día decir que eres científica y especializada en genética (admiración y aprecio) que decir que eres coach (eh?? Ah, sí, ahora hay muchos). Me costó mucho y no he sido consciente de la importancia que tiene para mi el reconocimiento profesional hasta que realicé el cambio. Al principio me sentía culpable por importarme algo tan “superficial”, ya no, para mi es importante, sí, ¿y qué? (es bueno saberlo por si vuelvo a cambiar de profesión, ja,ja).

No hay nada malo en querer ganar un buen sueldo, en querer tener una vida con lujos, en querer que tu profesión sea reconocida socialmente. Acepta lo que quieres, lo que te motiva y tomarás decisiones más acertadas y te sentirás mucho más satisfecha con tus logros.

3. Asociar el dinero con maldad.

Sobre este tema se puede escribir hasta la saciedad y no acabar nunca. El dinero es un tema espinoso para muchas personas porque desde pequeña puede que lo asocies con cosas negativas o con escasez. “El dinero no crece en los árboles”, “Nadie se hace rico trabajando honradamente”, “El dinero se te sube a la cabeza”, “La gente con dinero no tiene principios” y un largo etcétera.

El problema de este tipo de creencias, como pasa siempre, es que te mantienen estancada en actitudes que sabotean tu éxito de forma inconsciente. Tu puede que te digas que quieres ganar dinero, pero si en el fondo piensas que el dinero te hace mala persona, te aseguro que te quedarás como estás.

Es un tema en el que merece mucho la pena trabajar para cambiar creencias y liberarte de envidias, sentimientos de culpa o gastos compulsivos. Hay que tener una cosa clara el dinero es un número, es un papel, es neutro. El dinero no es bueno ni malo, las personas sí lo somos. Hace tiempo aprendí algo que me llegó hondo, el dinero amplifica lo que eres. Si ya eres una mala persona (y te aseguro que hay muchas malas personas con poco dinero, ya tienes una creencia desmitificada) con más dinero serás peor. Pero, si eres una buena persona, honesta, generosa, imagínate lo que podrías hacer con más dinero, a toda la gente a la que podrías ayudar.

No te dejes vencer por ese tipo de creencias y cámbialas por otras que te beneficien más. El dinero te permite ayudar a más gente, eso es un hecho. Y sí, hay personas con mucho dinero generosas, honradas y trabajadoras. Se me viene a la mente mi propia mentora, para que tengas un ejemplo real. Mujer honesta, muy trabajadora que ahora vive como una reina pero hasta hace poco no, y ha conseguido lo que quería trabajando y arriesgándose.

Uno encuentra lo que busca, eso ya lo sabes, te desafío a que encuentres pruebas de que con el dinero se pueden hacer cosas buenas y seguir siendo una buena persona y que se puede ser honrado también.

¿Qué me dices? ¿Cuál de estos tres te impacta más a ti?
 

La Dra. Aida Baida Gil, coach certificada y fundadora de www.coachdelaprofesional.com se dedica a ayudar a las mujeres profesionales que se sienten estancadas o insatisfechas y que están listas para avanzar profesionalmente, establecerse por su cuenta o redirigir su carrera. Si buscas claridad, motivación, acción y resultados, recibe su boletín gratis en www.aidabaida.com.

¿Cómo se origina el temor al fracaso en usted y en sus hijos?

¿Alguna vez se ha sentido preso del temor? Sabía que tenía la oportunidad de actuar, pero no lo hizo, porque, justo en ese momento de querer dar el paso, sus rodillas comenzaron a temblar y se detuvo.

Y la oportunidad pasó y nunca más la volvió a ver.

Sucede todos los días. El temor nos mantiene recluidos en nuestra zona de confort y no nos permite actuar cuando sabemos que debemos hacerlo.

Hay muchos temores:

  • Temor a la muerte

  • Temor de perder un ser querido

  • Temor a la soledad

  • Temor para hablar en público

  • Temor al rechazo

  • Temor al sufrimiento

  • Temor a la incertidumbre

  • Temor a la escasez.

Sin embargo, el temor más grande a la hora de emprender, es el temor al fracaso.

Muchas personas parecen estar condicionadas para tener miedo. Les resulta difícil dar un paso de fe para desarrollar y lanzar un producto nuevo, ofrecer un servicio a un precio mayor o iniciar un negocio nuevo.

¿Quién nos infunde el temor al fracaso?

Para que usted y sus hijos puedan vencer el temor al fracaso, es importante entender como se gesta a lo largo de sus vidas.

Sin saberlo, la sociedad que nos rodea, la mayoría de los padres y muchos establecimientos educacionales nutren el temor al fracaso en sus hijos en vez de aminorarlo.

¿Cuál es el origen del temor al fracaso?

Nuestra sociedad comúnmente sanciona el fracaso. Los métodos de educación tradicionales generalmente se basan en algún sistema de evaluación que mide los logros de sus alumnos con una escala de puntajes o notas.

Como no todos los alumnos pueden ser sobresalientes en todas las disciplinas, tarde o temprano se tendrán que enfrentar con la triste realidad que su rendimiento en algún área es promedio o insuficiente.

Es triste porque los resultados son interpretados de esa forma. El mensaje subliminal de una mala nota es que el alumno no cumplió con las expectativas del profesor. Se empeora aún más cuando si, en respuesta al rendimiento insuficiente, se le exige al alumno estudiar el ramo con mayor profundidad para que se nivele con su curso.

(Lo que es utópico, ya que todos poseemos fortalezas y debilidades diferentes.)

El problema con éste enfoque es la frustración que provoca en el alumno. Dependiendo de la situación particular de cada niño, la experiencia de no rendir en forma satisfactoria generalmente es interpretada como un fracaso que pudo haberse evitado, tanto por los padres como por los profesores.

La respuesta natural del niño es el miedo al fracaso y, después de un tiempo, la desmotivación y la pasividad hacia su aprendizaje.

No tiene por qué ser así.

¿Cómo vencer el temor al fracaso en nuestra vida y en la de nuestros hijos?

Es simple. No hay que ver un fracaso como algo negativo.

Winston Churchill dijo: «El éxito es ir de un fracaso en otro sin perder el entusiasmo.»

En el caso del niño que descubre su debilidad en algún área de su educación, la actitud correcta debería ser que los padres le ayuden al niño a identificarse con sus fortalezas. Es bueno descubrir nuestras debilidades, ya que eso nos permite no perder más tiempo en un área en el cual nunca vamos a sobresalir.

Como dice el refrán: «No trates de ser pera si eres manzana.»

Dios nos dio a todos talentos y habilidades que debemos desarrollar y pulir, como si fueran diamantes en bruto. Y es nuestra responsabilidad como padres la de descubrir y nutrir estos talentos en nuestros hijos, ya que esa habilidad será su aporte a la sociedad. El niño debe identificarse con lo que es, no con lo que no es.

Así tendrá experiencias de éxito en vez de vivir un intento fracasado tras otro y no tendrá miedo al enfrentar una decisión importante en su vida en el día de mañana.

Los adultos temerosos también pueden anular el poder del temor en sus vidas al cambiar la percepción de si mismos.

Enfóquese en sus fortalezas. No mire a la izquierda ni a la derecha, tratando de copiar lo que los demás hacen. Enfóquese en lo que esta delante de sus ojos. Es el plan de Dios, exclusivo y único, para SU vida.

Desarrolle los talentos y las habilidades que su Creador le ha dado para dejar su granito de arena en éste mundo y deje de enfocarse en lo que no puede hacer, lo que no puede tener y en lo que no es.

Cuando usted comprende quien es y lo aprende a valorar, no tendrá temor al fracaso a la hora de emprender. Sabrá perfectamente cual es su lugar y tendrá la osadía de reclamarlo como suyo bajo cualquier circunstancia adversa.

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Por Bettina Langerfeldt

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Claves para creer en ti

¿Qué piensas cuando ves a otras mujeres que se dedican a lo que les gusta y además ganan dinero?, ¿crees que tú no puedes?, ¿piensas que es difícil de conseguir?

En este artículo te doy cuatro razones para que dejes de pensar así y empieces a verte como una de ellas.

Tú eres única e irrepetible

No te compares con nadie, tus talentos y habilidades son especiales en ti.

Hay una canción que dice “Cómo tú no hay dos”, pues eso. No eres ni mejor ni peor que otras mujeres, ERES DIFERENTE Y ESPECIAL. Créetelo aunque nadie te lo haya dicho y yo no te conozca, te aseguro que no me equivoco.

Todo empieza en la mente

Las que han llegado es porque empezaron pensando que podían. Si crees que no puedes, eso es lo que ocurrirá.

Todo lo que hay en este mundo empezó en la mente de alguien. Me encanta la frase “Cuidado con lo que piensas porque puede pasar.”

Nuestra mente es como un laboratorio, se encarga de crear las fórmulas mágicas que después aplicamos y vamos aprendiendo con el método “prueba-error”. Vamos quitando, poniendo y cambiando los componentes de nuestra fórmula magistral hasta que conseguimos los resultados que queremos. Si seguimos pensando en mejorarla, los resultados también mejorarán.

Paso a paso se hace el camino

Para llegar hay que ir dando pasos, a veces hacia delante y a veces hacia atrás. Todo vale porque todo es experiencia.

Aprovéchate de tus “errores o fracasos”, todos tienen regalo. Sólo tienes que buscarlo. Si naciéramos con los éxitos debajo del brazo tendríamos una vida sin alicientes. El propósito de la vida es precisamente tener propósitos.

Piensa en lo que te apasiona no en lo que te puede dar dinero

Si haces lo que te gusta y se te da bien, el dinero vendrá.

Cuando te enfocas en hacer lo que te gusta, disfrutar e incluso divertirte, ocurre que inviertes más tiempo, tienes más ilusión y más energía. El resultado es que vas consiguiendo lo que quieres disfrutando de ello y sin importarte el esfuerzo. Además si lo que quieres es poder vivir de ello, ¡¡¡puedes hacerlo!!!

Recuerda siempre estas razones para empezar a creer en ti y tu mundo cambiará.

Mª Victoria Martínez Lojendio, la coach para tu “Éxito a los 40”, te ayuda a alcanzar tus objetivos profesionales y personales “ahora”. Porque el momento perfecto es éste en el que tú decides vivir plenamente haciendo lo que te gusta.

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Éxito en los negocios en Internet- ¡No se detenga!

Al emprender en un negocio en Internet, la gran esperanza es que los esfuerzos sean retribuidos inmediatamente. Lo vemos de acuerdo a la ley de causa y efecto. Ciertos esfuerzos deberían llevar a ciertos resultados.

Grande es la desilusión cuando esto no sucede. El producto no tuvo las ventas esperadas, muy pocas personas asistieron a la videoconferencia y nadie se parece interesar por los servicios ofrecidos.

El problema es nuestra suposición de como las cosas «deberían» suceder. Es todo un asunto de perspectiva. El clásico problema de ver el vaso medio lleno o medio vació. Antes de desechar sus esfuerzos como un fracaso rotundo, pregúntese por qué se imaginó que todo iba a resultar perfectamente de buenas a primeras.

¿Adónde está el genio en la botella?

Muchas personas no enfrentan nuevos desafíos, porque les costará esfuerzo, tiempo y dinero y no tienen la garantía de que va a resultar. Les gustaría ver cual va a ser la rentabilidad sobre la inversión antes de tirarse a la piscina. Quieren tener una garantía de que va a funcionar.

El problema es que no hay garantías en el mundo de los negocios. No existe un genio que va a salir de una botella para prometernos que nuestros esfuerzos se pagarán en forma inmediata.

Entonces las personas se detienen. No siguen adelante si la conferencia no fue tan espectacular como debió haber sido. Se detienen al ver que el lanzamiento del producto no tuvo la acogida esperada.

Obtendrá resultados si no se detiene

Al no obtener los resultados esperados, es mejor dar gracias por lo poco que se pudo vender que lamentarse por todo lo que no ocurrió. Y esta actitud es una decisión interna que cada emprendedor debe tomar por su cuenta. Nadie más lo hará por él. Si logra ver el vaso medio lleno, obtendrá la resiliencia necesaria para no rendirse.

Esta actitud es una decisión interna que cada emprendedor debe tomar por su cuenta. Nadie más lo hará por él.

La ley de causa y efecto sigue en vigencia y sigue garantizando que obtendrá resultados… si no se detiene. A lo mejor va a ser diferente a lo que planificó, pero va a tener resultados.

Muchas veces no se cosechan los frutos de un trabajo en forma inmediata. A veces toma tiempo. Sus esfuerzos, aplicados en forma consistente, van a dar frutos.

La liebre, la tortuga y la rueda volante

Lo que mejor explica éste principio es el concepto de la rueda volante o «Flywheel,» descrita por Collins en su libro «Good to Great.» (Collins, Jim: “Good to Great”. Harper Collins Publishers, USA, 2001. p.164-185.)

La rueda volante es una parte de un motor que transfiere energía mecánica. Collins aplica el mismo principio al mundo de los negocios al usarlo como metáfora para un ciclo de acciones, entre las cuales cada una da poder y velocidad a las siguientes.

La idea central es no buscar un producto o un servicio que marcará el éxito de su negocio, si no aplicar estrategias en forma continua con la certeza de que paulatinamente el conjunto de acciones llevarán al éxito.

Tal como cuenta la fábula de la carrera entre la liebre y la tortuga, el emprendedor «liebre» estará muy ajetreado e inquieto. Constantemente estará buscando nuevas estrategias para encontrar el producto estrella, que por fin le abrirá las puertas al éxito, y cambiará su rumbo después de cada intento fallido.

Es sabido que la liebre perdió la carrera, ya que se cansó de correr tanto para acá y para allá. La tortuga, en cambio, avanzó lentamente, pero en forma segura, siempre en la misma dirección. Y ganó.

El emprendedor «tortuga» elabora un conjunto de estrategias que se aplican en forma constante y que, en conjunto, aceleran el progreso hasta llegar a un punto de quiebre en el cual se comienzan a obtener resultados. No se rinde cuando no obtiene los resultados esperados.

Así se obtiene el mismo efecto que tiene una rueda volante en el motor de un auto. Al principio se empuja la rueda y apenas se mueve. A medida que se siguen aplicando las mismas acciones, la rueda cobra velocidad y cada vez gira de manera más acelerada, hasta llegar al punto en el cual su inercia la hace moverse casi por sí sola

Visto desde éste punto de vista, un evento poco asistido o un producto de menor éxito, no son fracasos en sí. Pasan a ser piedras de milla de un camino largo al final del cual el emprendedor tiene la certeza de que obtendrá el éxito.

Dicho de otra forma: ¡Un fracaso es solo un fracaso cuando se detiene y deja de empujar!

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De Bettina Langerfeldt, cuya pasión es enseñar a personas de todas las edades como adquirir una visión para su vida, como ponerse metas y después perseguir la educación específica para que puedan lograrlas.

Por Bettina Langerfeldt

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El espíritu emprendedor – ¿Está a punto de rendirse?

El éxito en un negocio o en la vida de una persona es un tema que atrae las miradas de todos. Nos encanta escuchar historias de éxito y estudiar la vida de personas que lo han logrado para poder emular sus vidas con la esperanza de obtener resultados similares.

En cambio, las historias de fracaso son menos atractivas.

Aquellos que nunca alcanzaron sus objetivos y que nunca cruzaron la línea de la meta habitualmente no figuran en la primera plana de las noticias. Simplemente pasan al olvido y nadie se acuerda de sus esfuerzos infructuosos.

Sin embargo, podemos aprender mucho de ellos. Vale la pena tomarse el tiempo para estudiar los pasos que toman antes de fracasar en su empresa, para que no le pase lo mismo.

La principal razón por la cual los emprendimientos fracasan es porque sus gestores deciden abandonarlo. Son personas que, en algún momento, pierden la esperanza de alcanzar el éxito con su proyecto.

Se sabe poco de ellos. Por eso quiero escribir acerca de los que NO ganan. Quiero exponer el ciclo de acción de aquellas personas que se rinden y deciden no seguir con un proyecto de negocio que han comenzado, ya que demuestran un patrón de conducta del cual podemos aprender muchísimo.

Hay que diferenciar las dos maneras de abandonar un emprendimiento

1) Rendirse.

2) Retirarse de algo que no tiene frutos y que puede incluso producir daños y pérdidas.

Éste artículo expondrá los pensamientos y los patrones de conducta del primer grupo: aquellos que abandonan un proyecto potencialmente bueno, porque se rinden y deciden no seguir luchando.

Sucede todo el tiempo. El mundo de los negocios es duro e hiriente. Las cosas simplemente no siempre resultan como uno se las imagina. Alguien en quien se confió se va, el producto maravilloso que se acaba de lanzar no tiene venta, el servicio que se entregó con esmero no es valorado y solo produce quejas, etc. La lista de desilusiones es interminable. Francamente, puede ser bastante abrumador.

Hay que hacer un esfuerzo diariamente de tomar un respiro, de no tomar las cosas tan personalmente y de seguir andando. Uno no puede darse el lujo de ser demasiado sensible frente a las constantes desilusiones de un proyecto de negocio.

Es lo que hacen los ganadores. Ellos emprenden, fracasan, lloran y patalean, aprenden y luego siguen emprendiendo. Cualquier persona exitosa ha seguido ésta misma fórmula.

Los perdedores y cómo fracasan

El modus operandi de los que se rinden, en cambio, es mucho más interesante. Se puede aprender mucho de ellos, ya que son bastante creativos en su acto de rendirse. Lo más interesante es que siempre siguen un mismo patrón:

  1. Duda

  2. Temor al fracaso

  3. Culpa

  4. Imaginarse lo que va a pasar

  5. Estar abrumado

  6. Acción: rendirse

  7. Alivio

Es muy útil estudiar ésta secuencia para poder reconocerla cuando el agobio se acerca sigilosamente en la vida de un emprendedor. Así podrá reconocer los síntomas y tomar acción antes de que se produzca el fatal desenlace de tirar la toalla para liberarse de las presiones temporales que un negocio puede ocasionar.

Algunos datos claves para no rendirse jamás

1) Tenga una visión clara de lo que desea alcanzar. Es menos probable que usted abandone su visión y sus sueños si usted tiene su visión a mano, en forma escrita. Aprenda cómo adquirir una visión para su negocio y léala constantemente para tenerla presente en los momentos difíciles.

2) Ponga los pies en la tierra. Tener un negocio es simple, pero no es fácil. Como bien dijo Thomas Edison: «El éxito es 1% inspiración y 99% transpiración.» Nadie se ganó el Oscar, una medalla olímpica o el premio Nobel por hacer las cosas a medias. No se engañe en éste punto, el éxito no se alcanza sin trabajar duramente.

3) Busque buenos consejeros. Es importante rodearse de personas que no le permitirán rendirse. Escucha a aquellos «veteranos de la guerra» que ya han luchado sus batallas y que alcanzaron el éxito a pesar de las dificultades. Le animarán a seguir andando cuando las cosas se ven mal.

4) Preocupación por los demás y amor por lo que hace. Su emprendimiento no se trata solo de usted. Tiene un propósito mucho más grande. Dios le entregó sus talentos y sus habilidades para que pueda impactar a muchas vidas con ellos. No deje de preocuparse de los demás y valore lo que usted puede entregarles.

5) Tenga fe. La fe en Dios ve lo invisible, cree lo increíble y logra lo imposible. Cuando no hay nada más, Dios todavía está en Su trono y Su plan perfecto para su vida sigue vigente.

Rendirse no es una opción. ¡Nos vemos en la meta!

 

 

 

 

 Bettina Langerfeldt

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