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Perfección o excelencia? De qué lado deseás estar?

  • Sos de los que busca constantemente que las cosas estén perfectas?
  • Sentís continuamente la sensación de insatisfacción, por no llegar a hacer las cosas como pensas que deberías hacerlas?
  • Estas pendiente de los resultados en función de un parámetro de exigencia con el que no siempre te sentís bien?

Hoy quiero hablarte de la perfección y sus diferencias con la excelencia. Porque no solo no son sinónimos sino que además, en función de la mirada que tengas sobre ambos conceptos, tendrás (o no) la capacidad de disfrutar y de reconocer los logros obtenidos. ¿Me seguís?

Si te sentiste identificado con alguna de las preguntas que te hice en el primer párrafo, probablemente seas una persona exigente y te resulte difícil encontrar el disfrute en el recorrido, en el “hacer”, ya que te encontrás gran parte de tu tiempo mirando lo que todavía falta, lo que no salió como esperabas, lo que no cumplió tus expectativas (que por cierto, seguramente, suelen ser más altas de lo que  es factible de lograr).

La exigencia es hermana de la  rigidez, de lo estructurado, de lo inflexible. Y la búsqueda constante de perfección tiene la mirada puesta en una sola manera de hacer las cosas, en un solo parámetro. A partir de éste, se evalúa si los resultados son correctos o incorrectos, de acuerdo solamente a esa medida. De esta forma, no se contemplan las diferentes realidades y posibilidades de concretar un proyecto. Así como tampoco  cabe la opción del disfrute, del placer, de la mirada puesta en el recorrido, en el camino que implica llegar a una meta o lograr un objetivo.

Es decir, detrás de la búsqueda de perfección lo que aparece es un nivel  de exigencia que no se ajusta a las opciones individuales o a las realidades particulares. Se nos “impone” una única forma de obtener resultados y vamos en búsqueda de eso, sin detenernos probablemente a observar lo que nos pasa ni a escuchar lo que realmente deseamos. Que agobiante suena esto, no?

En el fondo, lo que suele haber detrás de altos niveles de exigencia y búsquedas constantes de la perfección, es una gran inseguridad y poca confianza en sí mismo. Esto termina llevándonos a “creer” o sentir que cuando alcancemos la perfección anhelada nos sentiremos fuertes y seguros. Lamento desilusionarte pero tengo que aclararte que nada más lejos de esto! Aferrarse a resultados no genera seguridad, sino que por el contrario alimenta la desconfianza, la inestabilidad emocional y la dependencia. Todos estos, enemigos de una autoestima consolidada y fortalecida.

Pasemos ahora entonces, a revisar de qué se trata la excelencia.

La excelencia, por el contrario, acepta la imperfección, la incompletud, acepta el crecimiento y toma los errores y desaciertos como todo aquello que nos permite crecer, cambiar, modificar y evolucionar.

Se llega a la excelencia luego de un proceso, un recorrido que implica aprender, experimentar, equivocarse, probar, modificar y sobretodo aceptar. Registrar todo lo que no se puede modificar y todo lo que sí se puede cambiar.

La búsqueda de la excelencia admite las diferentes realidades y por ende las diferentes opciones para llegar a lograr lo que se desea. La excelencia asume un trabajo constante, fruto de una actitud distinta frente a los propios proyectos. Esta actitud implica un registro de las necesidades y deseos individuales y no se ajusta a parámetros estandarizados.

Entonces, a partir de aquí, la manera de realizar el camino que nos lleva al logro de nuestros proyectos, va a contemplar al error como algo positivo y capitalizable (nos amigamos con los errores y los transformamos en aprendizaje).Y a su vez, exprimirá la creatividad y la innovación como potenciales vías de desarrollo y crecimiento, más allá del temor a “correrse de lo conocido” o como comúnmente decimos “salir de la zona de confort”.

Como veras, hay una amplia diferencia entre el “ser exigente y buscar la perfección” y el “buscar la excelencia siendo flexible y seguro de sí mismo”. ¿Con cual de ambas posturas te sentis identificado? O sea, ¿en cual te reconoces?

Recordá que la excelencia tiene como misión  dejar huella,  trascender,  salir del propio ombligo así como de las formas o de la apariencia para generar algo en el otro. Y puedo garantizarte que es sumamente  gratificante sentir y saber que lo haces, repercute positivamente en los demás. Y que cada día se puede brindar una cuota más de excelencia mediante el crecimiento y la evolución personal.

Contame qué te ha parecido el articulo y compartí tus opiniones con nosotros.

Un fuerte abrazo!

Maria Noel

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¿Te boicoteas profesionalmente?

 

¿Estás boicoteando tu carrera profesional subconscientemente? Ya he hablado otras veces de los distintos tipos de autosabotaje y de cómo, en general, son una consecuencia de tus miedos: al éxito, al fracaso, a las críticas, a no estar a la altura, etc.

Pero hoy quiero hablarte de otra razón por la que puedes estar boicoteando tu trayectoria profesional: la INSATISFACCIÓN.

La insatisfacción es un estado peligroso que puede dar lugar a consecuencias no deseables para tu carrera. A formas de sabotaje drásticas como rechazar puestos de mayor responsabilidad o dejar tu trabajo de la noche a la mañana. En resumen, puede acabar con tu carrera profesional de forma prematura.

Puede que lleves un tiempo sintiendo que te falta algo, que no tienes desafíos ni motivación para ir a trabajar,que no recibes tanto como das, que parece que nadie cuenta contigo y que tus habilidades y talentos no salen a la luz. Puede que incluso te estés planteando hacer algo respecto, y sabes que yo siempre te animo a que cambies todo aquello que no te gusta, pero en este caso tienes que asegurarte de algo antes…

Antes de llegar a este punto de estancamiento y desesperación que te puede llevar a decisiones poco acertadas profesionalmente es muy importante que determines qué es lo que te produce la insatisfacción. En muchos casos será efectivamente que el trabajo no es lo que quieres, y entonces sí, sería hora de planificar el cambio (o de mejorar la situación si no puedes permitirte dejarlo). Pero también hay ocasiones en las que lo que falla no es el trabajo, como tú crees, y abandonarlo no solucionaría el problema, más bien al contrario.

Por eso es importante que te hagas estas preguntas:

  1. ¿Qué necesitas para sentirte satisfecha y plena?
  1. ¿Es diversión, sentirte valorada, hacer algo que tenga importancia,…? ¿Qué genera tu insatisfacción, qué te falta?
  2. ¿Estás segura de que es tu trabajo el responsable de esa carencia? A lo mejor proviene de otra área de tu vida y sería más efectivo cambiar otras cosas, enfocarte en tus aficiones, tus amigos o en tu desarrollo personal o espiritual. Recuerda que tu trabajo no tiene por qué suplir todas tus necesidades, puedes complementar lo que te falte con otra área de tu vida.
  1. ¿Qué es lo que quieres profesionalmente?
  1. No lo que deberías, no lo que te aconsejan, no lo que parece una buena oportunidad, ¿qué es lo que tú quieres? Porque si estás en un trabajo que no es lo que realmente quieres, por muy bueno que sea el sueldo o las condiciones, por mucho que los que te rodean piensen que tienes mucha suerte y que no tienes derecho a quejarte, tienes un problema. Porque cuando lo que haces no es lo que en el fondo quieres hay una división interna que hace que no te esfuerces en conseguir los objetivos que te propones porque, en realidad, no son lo que tú quieres… Así que aunque a veces es difícil separar lo que realmente quieres de la marea de opiniones externas es fundamental que lo hagas.

Responde a esas tres preguntas con sinceridad y entonces sí, estarás lista para decidir si realmente quieres dejar tu trabajo o si es otro aspecto de tu vida el que necesita el cambio.

Aida Baida Gil, coach de la profesional, trabaja con mujeres profesionales que quieren ganar seguridad en si mismas, decidir el siguiente paso a dar y conseguir el éxito profesional sin sacrificar la satisfacción personal. Visita www.coachdelaprofesional.com para mas información.

 

¿Estás donde quieres estar? 6 recomendaciones para asegurarte de que vas por buen camino

Muchas veces, con el ajetreo diario, se pasan los días, meses y hasta años en un abrir y cerrar de ojos, hasta que llega un momento en que te das cuenta de que algo falla, que te falta algo y ni siquiera sabes qué. O que te has pasado media vida ocupada con cosas que no te han aportado mucho y te das cuenta ahora.

Para evitar estas situaciones es importante pararte a pensar si estás donde quieres estar, para que haya una conexión entre lo que quieres y lo que haces en tu día a día; y para asegurarte de que te estás moviendo en la dirección correcta, la que tú quieres.  Por eso te recomiendo que tengas esto en cuenta:
 

  • Define dónde quieres estar, crea tu mapa y tu trayectoria. Si no sabes lo que quieres no sabrás cuando lo has conseguido ni si vas por buen camino. Si sientes que no estás donde tú quieres estar párate a pensar qué quieres, qué cambio o cambios en tu vida harían que te sintieses satisfecha y plena.

    • Asegúrate de que eres tú la que elige el camino y el destino, no sea que acabes donde otros quieren estar o donde otros quieren que tú estés. Y si ese es tu caso recuerda que siempre estás a tiempo de modificar la trayectoria.

      • Recuerda que estar donde tú quieres no significa necesariamente haber llegado al destino, sino estar en camino. Porque saber que vas por el camino que te hace feliz y que tú has elegido es más que suficiente para sentirte bien. No te obsesiones con el destino y disfruta del trayecto.

        • Tu trayectoria y, por supuesto, tu destino pueden cambiar y es normal. Con la edad y las experiencias de vida las cosas que quieres cambian, porque cambian tus prioridades. Es normal y es importante que cada cierto tiempo te pares a evaluar de nuevo cuáles son tus valores, prioridades y necesidades, especialmente si sientes que te falta algo.

          • Sé flexible. Aunque ahora tengas el destino y trayectoria clarísimos, la vida da muchas vueltas, a veces las cosas van muy bien y a veces no tan bien. Hay que aceptar que hay cosas que no podemos controlar y que no todo saldrá como tú quieres y a lo mejor tienes que cambiar cosas que no tenías pensado, pero eso no quiere decir que no vayas por buen camino. Sé perseverante y resiliente, adáptate a las circunstancias, persigue lo que quieres y cámbialo si es necesario.

              • En los momentos de estrés o confusión, párate y piensa adonde vas y qué puedes hacer hoy para acercarte más a tu meta, qué es lo importante de este día. Para que no vayas como gallina sin cabeza, ocupadísima y estresada con cosas que no te acercan a tu destino.

            Por muy ocupada que estés es importante que te tomes tiempo para replantearte dónde estás y hacia donde vas, si es lo que tú quieres y, en caso contrario, qué puedes hacer para retomar tu camino. Recuerda que tú tienes el poder de decisión y no, a veces no es fácil, se necesita valor para diseñar la vida a tu manera y seguir tu camino y para superar los obstáculos que te encontrarás en el camino, pero valor tienes… ¿Qué camino quieres seguir?

            Aida Baida Gil, Coach de la Profesional, trabaja con mujeres profesionales que quieren ganar seguridad en sí mismas, decidir el siguiente paso a dar y sentirse plenamente satisfechas con sus elecciones personales y profesionales. Visita ahora http://www.coachdelaprofesional.com para recibir su boletín semanal con artículos y estrategias para tu éxito personal y profesional.