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Cómo mejorar tus competencias con el Coaching empresarial

Durante el pasado siglo, las empresas se basaban en la productividad. La economía del siglo XXI sin embargo, está basada en los seres humanos que conforman la empresa, ya que entiende que son quienes generan esa productividad a través de sus competencias, y lo hacen en función de su grado de satisfacción con el puesto y con la empresa.

Tanto si hablamos de ti como empresaria/o, o como directiva/o, debes tenerlo en cuenta. Es aquí donde puede ayudarte una/un coach, para que, a través de tus competencias personales incluido tu liderazgo, así como las de tu equipo, podáis alcanzar la tan ansiada productividad.

Qué son las competencias en el ámbito de la Empresa

“Competencia es una actuación integral para identificar, interpretar, argumentar y resolver problemas del contexto con idoneidad y compromiso ético, articulando el saber ser, el saber hacer, y el saber conocer.” (García Fraile, 2009; Tobón, 2010).

Las competencias son la interacción armoniosa de las habilidades, conocimientos, valores, motivaciones, rasgos de personalidad y aptitudes propias de cada persona, que determinan y predicen el comportamiento que conduce a la consecución de los resultados u objetivos a alcanzar en la empresa.

Mejora de competencias con el Coaching para Directivas/os

Siendo las competencias el conjunto de habilidades, valores, motivaciones, rasgos de personalidad, etc. de la persona, es tu responsabilidad que las tuyas sean las óptimas para desarrollar tu desempeño en la empresa, y para el liderazgo de tu equipo.

Es ahí donde una/un coach tiene mucho que aportar, ya que una/un coach ejecutivo te ayudará a crecer profesionalmente, desarrollando aquellas competencias que favorezcan tu labor, beneficiándoos a ti y a la empresa a través de tu transformación.

Mejora de competencias con el Coaching para Empresarias/os

Además de todo lo mencionado respecto al Coaching para directivas/os, en el caso de las empresarias/os esto se magnifica, ya que hay que sumar una mayor implicación, y la presión que sentimos al tener la responsabilidad final de la empresa, incluso si estás tú sola/o, y del liderazgo de todo el personal del equipo.

Ten en cuenta que las competencias deben estar siempre en proceso de cambio, adaptándose continuamente a las nuevas exigencias del negocio, y que debes implantar la gestión por competencias en tu empresa, involucrando al personal.
(Puedes leer más sobre Coaching empresarial y ejecutivo pinchando aquí.)

Tu productividad y la de tu equipo dependen fundamentalmente de las competencias profesionales de todos en el ámbito de la empresa. Con la ayuda de una/un coach lograrás adquirir aquellas competencias necesarias para el desarrollo óptimo de tus funciones
en la empresa, y de tu liderazgo. Recurre al Coaching para crecer.

“Para depositar su confianza en sus líderes, las personas necesitan pruebas de su competencia. Tienen que sentir que sus líderes merecen su confianza en virtud de su carácter y competencias profesionales”. Warren Bennis

Marta Morón – www.mujerlider.es

Coach y Mentora de mujeres Directivas, Managers, Emprendedoras, Freelancers y con responsabilidades profesionales.

¿Te sientes culpable cuando no estás trabajando? Prueba esto

Seguro que conoces esa sensación de intranquilidad o culpabilidad cuando tienes algo pendiente y estás descansando, o cuando deberías estar trabajando pero no logras concentrarte, o simplemente en tu tiempo libre. Esa sensación de: “Debería estar haciendo…” De estar perdiendo el tiempo. Muy común cuando estás muy estresada y a veces aunque no lo estés… Problema: ni haces lo que se supone que tienes que hacer, ni descansas.

Yo he tenido esa sensación muchas veces, sobre todo en mi época científica. Me sentía mal si no estaba leyendo artículos científicos en mi tiempo libre (hay que decir que influía el que mi marido lo hiciera). No era capaz de desconectar, y el ver a mi marido trabajando hacía que me sintiera aún peor.

Hoy en día sabemos de sobra que descansar es imprescindible para ser productiva y eficiente, y no sólo al acabar el trabajo, sino también mientras trabajas. Hacer pequeñas interrupciones es bueno para reponer fuerzas. Sin embargo, que lo sepamos no quiere decir que nos sintamos bien haciendolo, ¿verdad? Yo al final, lo he logrado, al menos la mayoría de las veces, que ya es suficiente. Al principio intenté convencer a mi marido de que dejara de trabajar porque me hacía sentir culpable. No funcionó. Luego acepté el hecho de que yo no puedo convencer a nadie, es su decisión y, por tanto, tenía que lograrlo yo misma de otra manera. Con el tiempo lo he logrado y lo que me funciona es:

1. Ser productiva durante mi jornada de trabajo.
Si procuro tener claros los objetivos del día, sacar trabajo adelante y no distraerme en exceso (porque distraerte te distraeras, es inevitable, así que dejemoslo en que no sea en exceso), luego no me siento culpable cuando descanso el resto del día. Sentirte productiva es importantísimo en muchos aspectos, así que párate a pensar qué necesitas hacer para sentirte productiva.
En mi etapa científica yo me sentía productiva cuando hacía experimentos y no tanto cuando escribía, aunque adelantara mucho. Así que siempre procuraba programarme algún experimento. Cuando cambié al coaching, al principio me costó sentirme productiva porque me paso mucho tiempo delante del ordenador escribiendo o hablando con clientes, y cuando acababa el día no sentía que lo hubiera aprovechado bien. En ese momento, para mi “productivo” era algo manual, así que tuve que replantearme mi concepto de productividad.
¿Qué me dices de ti, cuál es tu concepto de “ser productiva”? Escribir un determinado número de páginas, atender a un determinado número de clientes, acabar con la lista que escribes al comenzar el día,… Piénsalo y así podrás estructurar tus días con actividades que te hagan sentir productiva y eso hará que te sientas menos culpable al descansar.

2. Acallar mi monólogo mental.
Como siempre, tendrás la vocecilla (o vozarrón) recordándote que deberías estar haciendo X en vez de sentarte a descansar o irte a dar un paseo. Acallar esa voz no es fácil, pero hay distintas técnicas: imaginar que le bajas el volumen, transformarla en la voz de Mickey Mouse hasta que parezca ridícula, trasladarla a otro sitio de tu cabeza. Ve probando a ver qué te funciona mejor, pero ten en cuenta que hay que practicar. Eso sí, te aseguro que al final lograrás controlar la vocecilla.

3. Obligarme a hacerlo y recordarme que me lo merezco y que así estaré más descansada y con más ganas de hacerlo bien después.
A veces lo que pasa es que deberías estar trabajando pero, por lo que sea, no te concentras y acabas perdiendo el tiempo igual, mirando a las musarañas o entrando en webs no relacionadas con tu trabajo  (te lo dice una apasionada de los blogs de cocina) y sintiéndote fatal por ello. En esos momentos, yo he aprendido a ser paciente conmigo misma, a aceptar que soy humana y que no siempre estoy igual de concentrada y que entonces es mejor dejar de trabajar y hacer algo que me relaje para volver recargada. Al principio, literalmente, me obligaba a descansar, hasta que me fui acostumbrando a hacerlo sin sentirme tan mal.
Me siento mejor también si me pongo un tiempo límite para ese descanso improvisado. Mi conversación interna o justificación sería: “como ahora no voy a hacer nada, quiera o no, porque estoy totalmente desconcentrada, me voy a dar 10 minutos para… (leer, escuchar musica, mirar un blog, ir a por el pan) y vuelvo.” No es perder el tiempo porque no iba a hacer nada igual, es recargar las pilas para no perder más después. Pruébalo a ver cómo te va.

Como siempre digo, no es fácil, requiere práctica y repetición, no se te va la culpabilidad de la noche a la mañana, pero cada vez te sentirás mejor.

¿Hay algo que te funcione a ti?

Aida Baida Gil, coach de la profesional y experta en toma de decisiones trabaja con mujeres profesionales que quieren darle un giro a su trayectoria y que buscan claridad, motivación, acción y resultados. Visita www.aidabaida.com para para recibir su boletín semanal con artículos y estrategias para tu éxito personal y profesional.

Autor Aida Baida Gil

5 preguntas que deberías hacerte si quieres ser productiva y tener resultados

Hace poco leí un post de una de mis mentoras Karyn Greenstreet y me pareció muy útil e interesante. Según comenta ella hay dos tipos de personas: las que se ponen en marcha rápidamente, casi sin planificar, y las que prefieren planificar y crear una estrategia antes de empezar. ¿Con cuál te identificas más?

El ser una persona de acción es algo excelente, sobre todo porque es la acción la que genera resultados. De nada sirve tener muchísimos conocimientos y formación si luego no pasas a la acción. De hecho, ir acumulando cursos y cursos indefinidamente antes de ponerte en marcha porque “necesitas estar más preparada” es una forma de autosabotaje por miedo a fracasar, al rechazo, etc.

Sin embargo, como oí una vez, la acción sin dirección no es muy efectiva. O lo que es lo mismo, hacer no equivale a conseguir, a tener resultados (o al menos los resultados que tú quieres). Seguro que lo has podido comprobar por ti misma más de una vez, trabajar como una loca para nada. Y es especialmente importante si tienes o piensas tener un negocio. Algunos ejemplos: meterte en un montón de redes sociales sin saber para qué, gastarte una millonada en tu web sin tener clara tu idea de negocio, etc

Y aquí es donde entra en acción la planificación, la estrategia. Hay personas que antes de entrar en acción prefieren tenerlo todo bien planificado y tener clara su estrategia. Muy sabio, porque eso te permite analizar distintas opciones antes de emplear tiempo y energía en algo. No sea que después de emplearlo no funcione y creas que ha sido mala suerte o que tu no vales para eso, cuando la verdad es que lo único no válido eran tus técnicas o tu estrategia.  Por supuesto la planificación también tiene su contrapunto, cuando la utilizas como excusa para posponer el momento de acción, algo también bastante frecuente.

En todo caso en la mayoría de los casos es muy útil tener una estrategia y estas son las 5 preguntas que deberías planearte si tienes algo en mente o estás en medio de un proceso::

¿Por qué estoy haciendo esto?
¿Por qué estoy haciendolo ahora?
¿Qué resultado espero?
¿Cómo voy a saber que he conseguido ese resultado, que metodos de analisis voy a utilizar?

Y las más interesante…

¿En qué otra cosa podría emplear mi tiempo, dinero y recursos que me diera mejores resultados?

Es muy fácil ir acumulando información y cursos y sentirte atraída por las “novedades” con la idea de que todo te puede ser útil, pero la consecuencia, muchas veces, es el parálisis por analisis. Hay tanto que no sabes por dónde empezar y no haces nada. O bien todo lo contario, te metes de lleno en cada movedad y puerta que ves abierta sin pararte a pensar demasiado. En cualquiera de estas situaciones estas 5 preguntas pueden ahorrarte quebraderos de cabeza.

¿Qué te parece?

Aida Baida Gil, coach de la profesional y experta en toma de decisiones trabaja con mujeres profesionales que quieren darle un giro a su trayectoria y que buscan claridad, motivación, acción y resultados. Visita www.aidabaida.com para para recibir su boletín semanal con artículos y estrategias para tu éxito personal y profesional.

Cómo fomentar una cultura de emprendimiento en una comunidad

El espíritu emprendedor es el motor del progreso dentro de cualquier sociedad. Es sabido que las Pymes contribuyen con un alto porcentaje de la fuerza laboral de un país y así mismo, también aportan en forma significativa al Producto Interno Bruto (PIB).

Es por eso que el fomento a la cultura del emprendimiento en un país es fundamental para aumentar la productividad y el crecimiento económico de un país.

Como una madre que siempre buscó una educación para sus hijos que fomentara sus habilidades emprendedoras y de liderazgo, me he cuestionado muchas veces:

¿Cómo se podrá fomentar el espíritu emprendedor a mayor escala: en una comunidad, en una ciudad o en un país?

Si bien es importante entregar herramientas de apoyo a los empresarios e implementar condiciones que facilitan el emprendimiento en las instituciones financieras, pienso que un enfoque en lo meramente externo no es suficiente.

 

El espíritu emprendedor nace dentro de las personas. Cuando un ser humano entiende que posee talentos y habilidades únicas con las cuales podrá prosperar y además impactar positivamente a su comunidad, se enciende una pequeña chispa en su interior.

De repente dejará de verse como un mero espectador, víctima de las circunstancias, y comenzará a reconocer ese tremendo potencial humano que yace en su interior. De una mentalidad de «No se puede», pasará a una actitud mental de «¡Sí, yo puedo!»

Es un cambio importante que todos quisiéramos implementar, pero ¿cómo se puede lograr?

¿Cómo logramos sacar a las personas de su pasividad hacia la vida y la motivamos a emprender en proyectos propios?

En mi experiencia personal de educar a nuestros hijos en casa, he visto que una educación que fomenta el espíritu emprendedor y las habilidades de liderazgo, tiene 3 ingredientes fundamentales:

1. Una educación individualizada

2. El estudio independiente

3. Buenos mentores

Si bien los primeros dos factores son más difíciles de implementar, debido a la estructura y la metodología que se usa en la gran mayoría de los establecimientos educacionales, el contacto con buenos mentores es una opción muy factible de lograr.

 

La solución está en fomentar la interacción con otros emprendedores

Pienso que el contacto con otros emprendedores que ya han logrado el éxito en sus vidas podría tener un impacto significativo sobre todas las personas de una comunidad.

Hay que pensar que, en promedio, la gran mayoría de las personas viven desconectadas del mundo emprendedor. Estudian para insertarse en el mercado laboral, ya que es la opción que se les ofrece durante el transcurso de su educación.

Si pudieran establecer contacto con emprendedores exitosos que ya dieron el salto hacia un negocio propio, comprenderían que un empleo no es la única opción que tienen.

Mi propuesta es la siguiente:

Crear instancias para que los empresarios de una comunidad puedan interactuar con su comunidad mediante:

– Charlas de motivación para adultos

– Exposiciones de su experiencia en colegios y universidades

– Visitas a talleres y fábricas de PYMES en las cuales se explica cómo se gestó el negocio, cómo funciona y la posibilidad de repetir el modelo exitosamente.

¿Quiere fomentar la mentalidad emprendedora en usted y en su familia? Visite http://EducaciónParaElExito.com donde recibirá un libro virtual gratuito que le enseñará 10 datos que una mama le enseñó a sus hijos acerca de cómo prepararse bien para el futuro y a raíz de los cuales ¡él llegó a ser un millonario a los 21 años!

De Bettina Langerfeldt, cuya pasión es enseñar a personas de todas las edades como adquirir una visión para su vida, como ponerse metas y después perseguir la educación específica para que puedan lograrlas.

Por Bettina Langerfeldt

<a href=»http://EducacionParaElExito.com»>Educacion Para El Exito</a>

educacionparaelexito@gmail.com

Cómo gestionar tu tiempo para sentirte productiva y eficaz

¿Te pasas el día corriendo de un lado a otro, ocupada con mil y una cosas y sintiendo que no has hecho nada productivo, que tendrías que haber acabado más cosas, que el día no tiene suficientes horas? Si este es tu caso y quieres gestionar mejor tu tiempo y ser más productiva, en este artículo te explico cómo conseguirlo. Tienes que tener en cuenta dos cosas: ser más eficiente, y ser más efectiva.

CÓMO SER MÁS EFICIENTE

Para ser más eficiente es importante determinar cuándo eres más productiva y qué te hace perder el tiempo. Para averiguar estas dos cosas es muy útil apuntar durante una semana (al menos 3 o 4 días) todo lo que haces y el tiempo que empleas en cada cosa.

Durante un día normal todos tenemos picos de productividad. Por ejemplo, en mi caso he identificado tres horarios diferentes: por las mañanas de 11 a 2 son muy productiva, el tiempo vuela y acabo cosas más rápido que en cualquier otro momento del día. Después hay momentos de productividad normal-buena, y ratos en los que me cuesta mucho concentrarme y pierdo el tiempo con cualquier cosa.

Sabiendo esto, escribir artículos en los momentos de baja concentración sería una enorme pérdida de tiempo, ya que tardaría mucho más que si lo hago en los ratos donde soy más productiva. Tú puedes hacer algo parecido, utiliza tu tiempo con inteligencia. Haz el trabajo importante y que requiera más concentración y atención en tus momentos productivos, y deja el resto de tareas para momentos de menor concentración. Eso hará que tu productividad aumente y que te sientas más satisfecha al ver que haces y acabas más cosas (el truco está en acabar no en empezar y dejar a medias).

También tienes que conocer cómo pierdes el tiempo, las actividades o tareas que supuestamente te van a llevar cinco minutos y sin darte cuenta has perdido media mañana. Eso incluye normalmente redes sociales (Facebook, Twitter), irte “cinco minutos” a tomar un café, mirar un momentito el correo. Averigua cuanto tiempo empleas al día en esas actividades, los resultados te sorprenderán.

Ahora ya sabes cuándo eres más productiva  y que “ladrones” de tu tiempo debes eliminar o limitar, aquí tienes otras dos sugerencias para aprovechar mejor el tiempo:

  • Agrupa tareas: En vez de mirar tu correo cada 15 minutos, proponte hacerlo 3 veces al día. Si tienes que salir varios días para algo, dedica un solo día a hacerlo todo. 
  • Programa periodos de tiempo ininterrumpidos (sin teléfono, internet,…). Esto funciona muy bien, te recomiendo que lo pruebes. Si te parece difícil, comienza con periodos cortos de 10-15 minutos y los vas aumentado. Lograrás acabar muchas más cosas. Es una de las técnicas que yo uso más porque funciona muy bien.

CÓMO SER MÁS EFECTIVO

La segunda parte consiste en ser más efectivo, en centrarte en las cosas importantes, las que te van dar mejores resultados. En resumen, en saber priorizar. Aquí te dejo tres métodos que me gustan mucho:

1. Los cuatro cuadrantes (técnica descrita en el libro “Los 7 hábitos de las personas altamente efectivas” de Stephen Covey), consiste en agrupar tus tareas en uno de estos cuadrantes:

  • importante y urgente
  • importante y no urgente
  • no importante y urgente
  • no importante y no urgente.

Por supuesto, primero te centras en el primer cuadrante, las tareas importantes y urgentes. Pero lo más efectivo es encargarse del segundo cuadrante cuanto antes, para que las tareas importantes no lleguen a ser urgentes.

2. Ley de Pareto. El 80% de tus resultados provienen de un 20% de tu trabajo. Identifica ese 20% y hazlo primero. Una forma de hacerlo es dividir el número de tareas que tengas entre cinco y del número resultante seleccionar las más importantes. Por ejemplo, si tienes una lista de 20 tareas, utilizando este sistema, sólo 4 serían las realmente importantes, decide cuales son y encárgate de ellas primero.

3. Responde a estas preguntas. Cuando estás agobiada y tienes muchas cosas que hacer, responde a estas dos preguntas: ¿qué es lo más importante que tengo que hacer hoy? y ¿si sólo tuviera que hacer una cosa, qué sería? (yo esta la uso mucho).

LO MÁS IMPORTANTE

Ahora ya sabes como ser más eficiente y más efectiva y se notará en tu trabajo, pero hay una tercera parte, la más importante: “querer”. Como todo en esta vida, ser más productivo depende de si quieres seguir adelante a pesar de los obstáculos e imprevistos que te surjan. Así que dime, ¿necesitas ser más eficiente, más efectiva, o las dos cosas? ¿Estás dispuesta a hacer lo que haga falta?

By: Aida Baida Gil