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¿Es este el diálogo interno que te está saboteando?

Muchas coaches, consultoras y profesionales independientes tienen problemas a la hora de subir sus honorarios.
¿Crees que tienes que lograr mucho más antes de poder llegar al mismo nivel de ingresos que ves en tus pares?
¿Crees que tienes que cambiar externamente: ser más, prepararte mejor, aprender más y tener mucha más experiencia, etc.
Quiero que sepas que el verdadero problema no está fuera, ¡está en tu mente!
Estás escuchando diálogos internos que te trasmiten mensajes que simplemente no son ciertos.
Si quieres generar más ingresos con lo que haces, pero se te hace difícil subir tus honorarios, probablemente te esté asaltando alguno de los siguientes pensamientos:
• “Me preocupa que, si subo mis precios, varios de mis clientes ya no me podrán contratar.”
• “No debe ser tan valioso lo que me apasiona hacer, porque es innato y me nace naturalmente.”
• “¡No conozco a mujeres en mis círculos que cobren tanto!”
• “Voy a tener más clientes si mantengo mis honorarios bajos.”
• “Si cobro más, voy a tener que entregar más, y no tengo el tiempo y/o los conocimientos para poder hacerlo.”
Te hago una pregunta: ¿Qué pasaría si ninguno de estos diálogos internos fueran verdad?
Porque NO lo son. Son suposiciones que vienen de un lugar de miedo, dudas e inseguridades que no tienes por qué tolerar.
Lo sé, porque yo también los tuve, hasta que un día decidí ya no aceptarlos, porque estaban boicoteando mi éxito como empresaria.
¿Cómo lo hice? ¡Es fácil, tú también lo puedes hacer, hoy mismo!
Me paré y rayé una línea imaginaria al frente mío. Me imaginé que, a un lado estaba mi diálogo interno del pasado, que me había llevado al nivel de ingresos que tenía en ese momento (que no me gustaba).
Al otro lado vislumbraba otro diálogo. Era Dios hablándome y revelándome su perfecto plan para mí. Veía Sus deseos de darme el poder de crear riquezas (Deuteronomio 8:18) y lo mucho que se deleitaba en mi prosperidad (Salmos 35:27).
Tomé un paso y crucé esa línea, con la firme determinación de no volver jamás a ese lugar de diálogos internos mentirosos.
¡Tú también lo puedes hacer!
No esperes más. La perfección no existe, solo te detiene. Tú estás lista para ser generosamente recompensada por lo que amas hacer.
Eres brillante en lo que haces y hay muchas personas esperando poder recibir lo que solo tú les podrás entregar.
Para comenzar, aquí tienes un diálogo interno que sí es verdad: mientras más dinero ganes, ¡a más personas podrás ayudar!
¡Cruza la línea, querida mujer emprendedora!
¿Quieres aprender cómo puedes descubrir tu esencia específica para alcanzar un nuevo nivel de ingresos con estrategias de negocio y de marketing que te permitan alcanzar a mucho más personas, en menos tiempo? Aplica a una sesión estratégica gratuita conmigo y veremos cómo te puedo ayudar a tener más clientes y generar más ingresos con lo que amas hacer!

Bettina Langerfeldt – www.bettinalangerfeldt.com

Cinco simples pasos para subir tus honorarios hoy

¿Tienes ganas de subir tus honorarios, pero no te atreves por temor a perder a tus clientes?

Es una preocupación muy común para las mujeres que se dedican a ser coaches, consultoras, terapeutas o que son profesionales independientes.

Aparte del temor de perder clientes, muchas de ellas sienten que no están entregando lo suficiente y que deberían estar mucho mejor preparadas antes de poder cobrar más.

Este sentimiento de “no ser suficientemente buena” las lleva a entregar demasiado de su tiempo a cambio de muy poco dinero, lo que nos lleva de vuelta al tema de los honorarios bajos.

Pareciera ser un círculo vicioso del cual es difícil salir, pero no es así. ¡Hay solución!
A continuación te enseño 5 simples pasos para subir tus honorarios y cobrarlos con confianza y seguridad:

1. Anota los resultados que tus clientes obtienen contigo:

Elabora una lista de 30 beneficios que tus clientes reciben al trabajar contigo. Te sugiero pensar en solo uno de tus clientes y de anotar cómo su vida cambió después de trabajar contigo. Anota beneficios tangibles e intangibles que recibió en todas las áreas de su vida.

2. Determina el costo de no trabajar contigo:

Imagínate al mismo cliente del punto anterior y anota cómo sería su vida si no hubiera trabajado contigo. Recuerda cómo era su vida cuando te contrató y cuáles eran las áreas que más le afligían. Luego trata de imaginarte cómo estaría sin haber recibido tu ayuda.

3. Trata de colocar un precio:

Ahora, con esta nueva mirada, pregúntate: ¿qué precio le pondrías a esa transformación?
Te vas a dar cuenta que muchos de los beneficios que anotaste no tienen precio.
¿Te das cuenta del valor que les estás entregando a tus clientes?

4. Anota tus precios actuales.

Ahora elabora una lista con todos tus productos y servicios actuales, con el precio que estás cobrando por ellos. Pregúntate, de corazón, si aún quieres seguir cobrando esos precios.

5. Fija tus precios nuevos para cada uno de tus servicios.

Expande tu mente y sube tus precios a un nivel que te desafía un poco, pero que no es irreal para ti.

En este punto tienes que ser muy honesta contigo misma. No trates de cobrar precios muy altos que te incomoden, pero tampoco permitas que el temor a perder clientes te detenga de subir tus honorarios.

¡Ahora las cosas cambiaron! Tú tienes muy claro cuál es el valor que entregas y se lo vas a poder trasmitir con confianza a tus potenciales clientes. Ellos captarán tu mensaje y claramente verán que tú podrás solucionar sus problemas y que les entregarás la transformación que ellos están buscando.

En este punto estarán más que dispuestos a pagarte por lo que tus servicios realmente valen.

¡Es hora de subir tus honorarios, querida mujer emprendedora!

¿Quieres aprender cómo cobrar por lo que vales con confianza, para que dejes de entregar demasiado tiempo a cambio de muy poco dinero? Aplica a una sesión estratégica gratuita conmigo y veremos cómo te puedo ayudar a ser generosamente recompensada por lo que amas hacer.

Bettina Langerfeldt – www.bettinalangerfeldt.com

¿A veces pones en duda tu capacidad de ayudar a tus clientes?

¿Pones en duda tu capacidad de impactar la vida de otras personas, porque tú misma aún tienes tanto por resolver en tu propia vida?

¡Bienvenida al club! Le sucede a la mayoría de las mujeres emprendedoras que son coaches, consultoras, terapeutas o profesionales independientes.

Tienen ese enorme deseo de ayudar a otros, pero no se sienten 100% calificadas, porque aún están lidiando con tantos temas inconclusos en sus propias vidas.

“¿Quién te crees tú, para hacer esto?”, es la voz interior que las atormenta y las lleva a retraerse cuando –por el contrario- deberían avanzar con osadía y determinación para reclamar valientemente el lugar que Dios tiene para ellas.

¡Yo no tendría mi negocio ni estaría escribiendo esto si hubiera hecho caso a esa voz! Mi vida estaba lejos de ser perfecta cuando comencé con mi negocio hace siete años, ¡y aún tengo mucho que aprender!

Lo que me ayudó mucho es lo que me enseñó una de mis queridas mentoras:
“Un coach de fútbol no es experto en jugar fútbol, es experto en ayudar a otros a jugar fútbol.”

Es cierto que los años te dan experiencia y eso te da la capacidad de ayudar de mejor manera a tus clientes, ¡pero nunca vas a ser perfecta!

Es algo que aprendí al educar en casa a nuestros cuatro hijos. Al principio me abrumé, porque pensé que tenía que ser una erudita en todos los ramos del colegio, y eso para los diferentes niveles de cursos. ¡Imposible!

Dios me mostró que no tenía que saberlo todo. Solo tenía que estar uno o dos pasos más adelantada que mis hijos. ¡Simple!

Eso me alivianó tanto la tarea, porque comprendí que mi rol como la líder de ellos iba tanto más allá que el aportar mis conocimientos y experiencias.

1. Entregas inspiración.
Solamente al posicionarte como líder, ya estás motivando a otros que se van a identificar con tu mensaje, ya que ellos también creen lo mismo que tú, pero no se atrevieron a abrir la boca. ¡Este mundo necesita a líderes como tú, que hablen y digan lo que hay que decir!
2. Estás delante de ellos.
Siempre sabrás “algo” más que tus seguidores. Mis hijos no sabían que yo, todas las noches, sacaba mis libros de “homeschooling” americanos, para preparar el siguiente día de actividades con ellos, ¡ya que no tenía la menor idea qué iba a hacer con ellos! ¿Adivina qué? Ellos aprendieron de maravilla con este método.
3. Creas un espacio.
Como líder, tú creas un espacio para que otros puedan crecer. Puede ser un curso, un taller, o un programa. Aunque estés recién comenzando, solo este hecho va a permitir que otros crezcan, y tú vas a ser la que marcó la diferencia en sus vidas.
Si tú te sientes llamada a ser un agente de cambio en este mundo y quieres liderar a otros hacia una poderosa transformación en sus vidas, pero no te has atrevido a hacerlo porque no te sientes preparada, te tengo buenas noticias:
¡Ya estás preparada hoy!

Para sentirte íntegra contigo misma y con los demás, poniendo en práctica lo que predicas, no necesitas ser perfecta. Solo necesitas estar dispuesta a tomar tu posición como la agente de cambio que eres, y a trabajar en tu misión con ahínco y pasión. ¿Cómo puedes empezar hoy mismo? Aplica a una sesión estratégica gratuita conmigo y veremos cómo podrás diseñar un modelo de negocio simple y lucrativo que te permitirá ayudar a un gran número de personas mientras generas los ingresos de tus sueños.

Bettina Langerfeldt

Cómo llenar tu consulta con nuevos clientes en forma automática

¿Cómo voy a encontrar a mi próximo cliente?

Es una pregunta muy frecuente que muchas mujeres emprendedoras que son coaches, consultoras, terapeutas o profesionales independientes, se hacen a diario.

La constante búsqueda de clientes nuevos fácilmente te puede llevar al agobio, especialmente cuando estás trabajando duro sin obtener muchos resultados.

Sin embargo, ¡no tiene por qué ser así!

Puedes crear un sistema automático, que trabajará por ti todos los días, todo el año, para llenar tu consulta, que te asegurará un flujo constante de clientes nuevos que estarán listos para contratarte.

¿Cómo se hace?

Aquí tienes un método simple de 3 pasos para llenar tu consulta todo el año:

1. Determina un problema apremiante de tu mercado.

Identifica una necesidad puntual muy candente de tu mercado y exprésala con las palabras que ellos usarían para describirla.

Este último punto es muy necesario, ya que ellos conectarán contigo a medida que tú seas capaz de comunicar bien cuál es la necesidad que sabes suplir.

De ser necesario, elabora una breve encuesta de 3 a 5 preguntas que te permita conocer los mayores obstáculos que están enfrentando y las palabras que ellos usan para describirlos.

2. Elabora un regalo gratuito y ofrécelo con un formulario de inscripción

Una vez que ya conoces el problema y sabes cómo expresarlo bien, puedes elaborar una respuesta breve, pero poderosa, para suplir esa necesidad puntual.

Puede ser en cualquier formato digital que se pueda descargar fácilmente: escrito, audio o video. Lo importante es que no sea muy largo y que vaya directo al grano para resolver el problema específico.

Publicita tu regalo, para que muchas personas se inscriban en tu formulario para poder descargarlo rápidamente. Ofrece tu regalo gratuito en los medios sociales, a través de alianzas estratégicas, incluso usando publicidad pagada. Lo importante es que corras la voz, para que muchas personas se apunten en tu lista de seguidores.

A medida que tu lista crece, puedes mantener el contacto con ellos mediante boletines semanales que sigan aportando valor a sus vidas y te ayuden a ganar la credibilidad y la confianza de tus nuevos seguidores.

3. Ofrece sesiones estratégicas

Una vez que hayas obtenido este nuevo flujo de seguidores a tu lista y que hayas tomado contacto con ellos mediante tus valiosos correos que les han aportado mucha información valiosa, es hora de invitar a algunos de ellos a conversar contigo personalmente.

Esto se logra lanzando una campaña de correos electrónicos para invitarlos a un número limitado de sesiones estratégicas contigo.

OJO: una sesión estratégica NO es una sesión gratuita de coaching. Es más bien una sesión en la cual tú hablas personalmente con ellos para ayudarles a hacer un diagnóstico actual de su situación y para determinar cuáles son los pasos que deben tomar para cambiarla.

Si ves que tú les puedes asistir en lograr sus metas, les puedes ofrecer tus servicios.

Y, ¡bingo! ¡Ya tienes un cliente nuevo!

¿Te das cuenta que, con este sistema, te van a llegar constantemente potenciales clientes nuevos, en forma totalmente automática?

Dato-bono: sigue leyendo a continuación y descubre otra manera muy efectiva de atraer a potenciales clientes… (¡hay muchas!):

¿Quieres aprender cómo diseñar una campaña efectiva de sesiones estratégicas, usando mi sistema probado que te garantiza un flujo constante de clientes nuevos?
Aplica a una sesión estratégica gratuita conmigo y veremos cómo podrás llenar tu consulta de una manera fácil y muy atractiva para tus seguidores.

Tres áreas claves en las cuales estás dejando dinero sobre la mesa

Cuando comencé con mi negocio hace siete años no sabía lo importante que era la atracción y fidelización de clientes. Ni siquiera había escuchado sobre ese concepto.

Cuando por fin se me alumbró la ampolleta, entendí que la única manera de obtener un flujo continuo de ingresos hacia mi negocio era por medio de una aplicación constante de estrategias de marketing y ventas. ¡Y me vi transformada en la gerente de marketing y ventas por más del 80% de mi tiempo!

Es cierto, el marketing de tus productos y servicios puede llegar a ser agobiante, porque hay miles de estrategias que se pueden usar, y todas son buenas.

Por eso es tan importante que simplifiques en esta área e inviertas tu tiempo enfocándote en solo algunas estrategias de marketing que funcionan para ti y para tu mercado. El secreto de la efectividad es que, una vez que hayas decidido cuáles usar, las debes aplicar en forma consistente, llueva o caigan relámpagos.

Pero aparte de eso, también es necesario que consideres un punto clave en el cual muchas emprendedoras nunca se enfocan y dejan mucho dinero sobre la mesa:

Las instancias en las cuales ya hiciste el arduo trabajo de marketing, generaste ingresos y luego los trasladaste mentalmente al compartimento de “misión cumplida” y seguiste adelante, buscando nuevas oportunidades de vender tus productos y servicios.

Es lo que yo llamo los “frutos maduros” de tu negocio: cuelgan delante de tus narices y no los cosechas, porque no estás consciente de ellos. Y estás dejando de ganar mucho dinero, sin saberlo.

¿Cuáles son estas áreas? Aquí tienes 3:

1. Clientes antiguos.
Clientes con los cuales ya has trabajado podrían estar felices en recontratarte para algún programa o servicio nuevo que estás ofreciendo. Lo bueno es que ya te conocen y confían en ti. Por eso es mucho más probable que inviertan en ti de nuevo.
¿Por qué no los contactas y les cuentas lo que estás haciendo? Puedes ofrecerles una atención especial por haber sido clientes tuyos.

2. Seguimiento con clientes que no aceptaron trabajar contigo en el pasado.
Un “no” nunca es un “no” de verdad. Es un “esto no” o un “ahora no”. Un cliente que no te quiso comprar hace 6 meses quizás no estaba en el momento adecuado para trabajar contigo. Quizás no se sentía preparado, o estaba tomando otros cursos.
También puede ser que el servicio que le ofreciste no era el adecuado para él o ella y ahora estaría encantado de trabajar contigo en tus programas nuevos.

3. Referidos.
La mejor publicidad es la que tus clientes hacen por ti. Pero vivimos en tiempos de ritmos acelerados y pocas personas se levantan por la mañana diciendo: “tengo que referir a alguien hoy día.”

Pero tú los puedes contactar, aprovechar de preguntar cómo están, contarles de lo que estás haciendo y preguntarles si tienen a algún conocido que se podría beneficiar con tus servicios. ¡Quizás mañana mismo tendrías un cliente nuevo en las puertas de tu negocio!

Me imagino que ya sabes cuál es la acción que debes tomar rápidamente:

Vas a tomar tu teléfono –o escribir unos cuántos correos- para cosechar los frutos maduros de tu negocio que rápidamente te generarán ingresos adicionales sin tener que hacer grandes esfuerzos de marketing.

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Bettina Langerfeldt – www.bettinalangerfeldt.com

Tu nicho: ¿es “hot” o no lo es?

¿Te falta claridad para avanzar con tu negocio?
¿Te cuesta formular tu mensaje de ventas y sientes que es inconsistente?
Entonces es muy probable que tu nicho sea demasiado disperso.
En mi consulta de coaching he hablado con un sinnúmero de mujeres emprendedoras que luchan a diferentes niveles en su negocio y he visto que la gran mayoría de los problemas tienen su raíz en un nicho poco definido.
Normalmente este problema se refleja en tres áreas clave:
• Falta de claridad en la planificación del negocio, con el consecuente estancamiento.
• Un mensaje de ventas confuso que no atrae a muchos clientes.
• La falta de un método específico para solucionar los problemas del cliente, con el consiguiente agobio de tener que reinventar el trabajo que haces con cada cliente nuevo que te llega.
Si te sientes identificada con estos problemas y no sabías que la causa es tu nicho disperso, ¡entonces es hora de que lo revises y especifiques!
Pero antes de tomar el paso, quiero tranquilizarte. Normalmente el primer sentimiento que surge cuando sugiero especificar el nicho a una mujer emprendedora que trabaja en un rubro de servicio, como es una consultora, coach, terapeuta o profesional independiente, es el temor.
• Temor de perder su posicionamiento.
• Temor de dejar a alguien afuera.
• Temor de perder ingresos.
Estos temores son totalmente injustificados. En realidad, sucederá todo lo contrario:
Al concentrarte con un enfoque láser en solo un sector del mercado, solucionando un problema específico con un método definido, te vas a posicionar mejor, vas a atraer a más clientes que te valorarán y te pagarán bien y, en consecuencia, tus ingresos van a subir en vez de bajar.
De la misma manera que un enfermo del corazón va a preferir ir donde un cardiólogo antes que ir a un médico general, los potenciales clientes que tienen el poder adquisitivo para pagarte bien, van a buscar tus servicios si te especializas y van a estar dispuestos a pagarte mucho más por ellos.
Ahora que eso quedó claro, te puedo explicar lo que es un nicho y cómo puedes especificarlo más:
Un nicho básicamente tiene 3 componentes:
1. Tu cliente ideal.
2. El problema específico que solucionas.
3. Un método definido que solo tú entregas.
¿Cómo encontrarlo?
Para que puedas definir tu nicho, tienes que identificar “lo que tú haces”.
Te contaré una historia real, para que me puedas entender mejor:
Un señor tenía el negocio de instalar alarmas de seguridad. Para eso llegaba a las casas de sus clientes, tendía cables y hacía hoyos en las paredes.
Con el correr del tiempo las grandes casas comerciales comenzaron a vender instalaciones de alarmas del tipo “Hechos Por Ti” y cada vez más personas preferían instalar sus alarmas por su propia cuenta.
El señor tenía cada vez menos clientes y se dio cuenta que tenía que cambiar de nicho. Se preguntó: “¿Qué es lo que hago que se pueda ofrecer a otro mercado más lucrativo?”
Se dio cuenta que sabía tender cables y hacer hoyos en las paredes, comenzó a instalar cines caseros en mansiones de lujo y se convirtió en millonario.
¿Te das cuenta cómo puedes adaptar “lo que tú haces” a un mercado lucrativo?
Una vez que tomas ese paso, tu plan de negocios, tu mensaje de ventas y tu método quedan clarísimos y podrás avanzar con tus energías renovadas hacia un nuevo nivel de ingresos, sin cambiar mucho de lo que ya sabes hacer.

¿Te preocupa que seas demasiado ambiciosa?

Si eres una mujer emprendedora de corazón, es muy probable que:
• Te estés poniendo metas elevadas que te obliguen a crecer continuamente.
• Quieras generar cada vez más ingresos.
• Quieras ser la mejor dentro de tu rubro.
Todas estas son cualidades que se catalogan bajo el término “ambición”. Y es muy probable que hayas recibido críticas y desdén de tu entorno por ser así.
Porque la ambición es un atributo que no siempre es bien visto por nuestra sociedad, especialmente cuando proviene de una mujer.
Y no es de sorprender, ya que, históricamente, la ambición tiene una connotación negativa. La Real Academia Española la define como un “deseo ardiente de conseguir poder, riquezas, dignidades o fama”.
¡Uy! No creo que alguna mujer quisiera ser identificada de esa manera. Solo al leerlo me surgen imágenes de la clásica villana de las películas que es capaz de vender a su propia madre con tal de satisfacer su insaciable apetito por el poder y las riquezas.
Las mujeres somos naturalmente compasivas, serviciales y solidarias. Por eso este concepto de ambición nos causa tantos conflictos. Lo malo es que esta imagen de villana ha detenido, y sigue deteniendo, a miles de mujeres emprendedoras a tomar su lugar valientemente, para que puedan desplegar sus dones de empresaria y de liderazgo sin tener sentimientos de culpa al respecto.
Por eso la ambición es un tema complejo que trae mucha confusión, ya que parece ser buena a veces y, otras veces, no tanto.
Como mentora de mujeres emprendedoras, he visto que esta confusión se manifiesta de diferentes maneras:
• Honorarios muy bajos, porque se asume que la ayuda debería ser casi gratis.
• Una mala relación con el dinero, porque es malo querer enriquecerse.
• Agotamiento, por entregar demasiado tiempo y contenido de valor.
• Estancamiento, por vivir con este conflicto interno.
• Falta de enfoque y dispersión con otras actividades, por no darse el permiso de abrazar su misión plenamente.
Si esto te describe a ti, entonces es tiempo de confrontar el tema de esta ambición que está dentro de ti y que, incluso inconscientemente, no quieres aceptar y, mucho menos, darle rienda suelta.
La verdad es que la ambición en si no es buena ni mala. Lo que te puede perjudicar es la motivación que hay detrás de ella.
Para que me entiendas bien: nuestras motivaciones nacen en nuestros corazones. Son el motor de nuestras acciones, pero no siempre son evidentes, ni siquiera para nosotras mismas. Por ejemplo, a veces una mujer puede creer que quiere algo, pero es un deseo adquirido –o copiado- de otros. Incluso puede vivir de acuerdo a las expectativas de otras personas, no las propias.
Eso hace que nuestro accionar, que podría catalogarse como “ambicioso”, pueda nacer de una motivación buena o mala. Por fuera se ve igual, pero, por dentro, es muy diferente. Y da frutos diametralmente opuestos.
¿Cómo puedes medir si tu ambición es buena o mala?
Egocentrismo versus espíritu de servicio:
La ambición puede consumir a una persona si viene de un lugar de egocentrismo.
Me encanta el concepto de prosperidad con propósito, ya que enfoca tu negocio como una misión que ya no trata de ti, sino de algo mucho más grande. Nace de un deseo de ayudar a los demás y de tener la certeza de que tú serás generosamente recompensada por ello.
En cambio, si todo lo que haces gira alrededor de ti, es muy probable que tú te estés midiendo con tus logros. Eso te va a causar mucha frustración, porque tendrás poca tolerancia al fracaso, serás impaciente y vivirás descontenta.
Dios no te mide por tus logros. Te ama como eres, independientemente de que logres destacarte en algo o no. Quizás otras personas tengan ciertas expectativas sobre ti y tasen tu valor de acuerdo a lo que has logrado, pero Dios no lo hace y tú tampoco tienes por qué hacerlo.
Querida mujer emprendedora, pon tus ojos en aquellas personas que necesitan de tu ayuda. Cuando tus servicios vienen de un lugar de compasión y de amor por tus clientes, dentro de un marco de negocio que te permitirá crecer y alcanzar a cada vez más personas con tu mensaje, prosperarás y te sentirás plena y satisfecha.

¡La solución a tus áreas débiles con el dinero!

¿Te has catalogado como “poco hábil” con el dinero?
Muchas mujeres hacen eso. Se comparan con sus pares masculinos y deducen que simplemente no poseen la capacidad de manejar el dinero tan bien como ellos.
Es cierto si lo quieres solucionar con fórmulas masculinas.
La mayoría de los cursos sobre finanzas personales están hechos por hombres y abordan el tema de los números con más números: porcentajes, planillas Excel, organizadores, cálculos, etc…
Ya perdiste el interés, ¿verdad?
Pues hay otra manera de confrontar tus debilidades con el dinero y comienza mucho más adentro:
¡Comienza con tu personalidad! De la misma manera en que tu personalidad afecta a otras áreas de tu vida, también tiene una gran influencia sobre cómo te relacionas con el dinero.
Aquí te describo ocho personalidades diferentes, también llamadas “Arquetipos del Dinero” (Sacred Money Archetypes®, de Kendall Summerhawk, www.KendallSummerhawk.com) y cómo cada uno se relaciona con el dinero:
1. La Alquimista: Es idealista y tiene un fuerte sentido de justicia social, por lo cual tiene una relación de amor/odio con el dinero. Es muy visionaria, pero necesita aprender a cimentar sus ideas en acciones prácticas que transformen sus ideas en dinero.
2. La Conectora: Para ella las relaciones humanas van sobre todo, inclusive el dinero. Tiende a vivir bastante desconectada de sus números, pero tiene mucha fe y optimismo.
3. La Acumuladora: Ella y el dinero son una pareja hecha en el cielo. Le encanta ahorrar y sabe medir sus gastos, pero tiende a vivir en un mundo demasiado pequeño por no querer gastar.
4. La Disidente: Ella se siente muy atraída por oportunidades de volverse rica. Puede ganar y perder mucho dinero, pero sabe tomar riesgos y se maneja muy bien con los números.
5. La Gobernante: Su negocio domina la mayor parte de su vida y le encanta empoderar a las personas a través de él. Le cuesta divertirse, pero es muy decidida y crea mucho valor.
6. La Celebridad: Valora el dinero como una herramienta para lograr el status, imagen y reconocimiento. Puede caer en gastar compulsivamente, pero es una buena líder.
7. La Cuidadora: Ella quiere proteger, cuidar o nutrir a otros financieramente, incluso al punto de quedarse sin dinero ella misma, pero es muy fiel y, como empresaria, entrega valor de características asombrosas.
8. La Romántica: Sabe disfrutar la vida y gasta dinero “porque se lo merece”. Tiende a ignorar cualquier cosa que tenga que ver con las finanzas y es muy generosa con otros.
¿Ya identificaste cuál es tu Arquetipo del Dinero? Todas somos una combinación de al menos 3 de ellos.
Lo bueno es que todos y cada uno de ellos tienen tanto fortalezas como debilidades con el dinero. Por ende, ya puedes dejar de condenarte porque no crees ser tan habilosa en el tema de las finanzas.
Nunca olvides: ¡Los talentos y dones que Dios te da siempre son más fuertes que tus debilidades!

¿Empleada o profesional independiente? Pros y contras

Si estás dudando si convertirte en una profesional independiente es para ti, o tal vez si ya te has decidido pero no sabes bien a lo que te expondrás y eso te genera ansiedad y miedos, aquí tienes una lista de factores que te ayudarán en esta etapa y podrás considerar a la hora de dar este paso tan importante. ¿Cuál será el más decisivo para ti?

Independencia

Pros:

Es fantástico pensar en independizarte y sentir que tienes todo el camino por recorrer y que será en tus términos. Tomarás cada decisión, elegirás cada estrategia. Decidirás con qué cliente trabajar y con cual no. Evaluarás lo que mejor te parezca para atender a cada uno de ellos. También podrás elegir qué tareas harás y cuáles delegarás. Incluso puedes elegir en qué momento harás esas tareas que no te entusiasman pero que sin embargo tienes que hacer. Cuando eres empleada, en el mejor de los casos tienes independencia de criterio. Esto significa que ante una situación determinada, puedes elegir la mejor solución dentro de un marco ya pre-establecido. Pero normalmente el rumbo de la compañía, el tipo de servicios, el tipo de clientes y las estrategias más importantes, son definidos en otro nivel y a ti te queda llevar adelante las actividades que logren esos resultados esperados. Cuando eres independiente tú elijes el rumbo, las estrategias, los caminos de acción. Eliges para qué se creó esta empresa, qué necesidades atenderá y cómo contribuirá en el mercado. Eso te hará sentir realmente dueña y directora de tu propia empresa, porque eres la protagonista de la decisión!

Contras:

Si eres una persona que prefiere que le digan lo que tiene que hacer, estarás en problemas si quieres ser una profesional independiente. Si bien puedes contratar asesores, mentores, consultores, en general éstos te aconsejan, te muestran algunas alternativas y sus probables consecuencias,  pero la responsabilidad y la decisión final es del dueño de la compañía. Como profesional independiente, eres dueña de tu compañía. Tendrás que tomar decisiones casi cotidianamente, y debes sentirte cómoda con esta situación.

Otro punto importante es “adiós al piloto automático”. Seguramente te habrá pasado alguna vez siendo empleada, uno de esos días en que no tienes mucho ánimo, estás por demás cansada o hasta algo apática y entonces activas el “piloto automático”. ¿Sabes a lo que me refiero? Si no tienes una fuerte supervisión, es probable que ese día no generes muchos resultados. Muchos mails, alguna reunión, y la inercia y la rutina harán el resto para que el día termine. Pero cuando eres independiente, un día así puede costarte caro. Podrá elegir si te tomas un día libre o si trabajas con toda la energía, pero la única perjudicada en un día de “piloto automático” eres tú.

Flexibilidad horaria

Pros:

Esta es una de mis razones favoritas. Cuando eres independiente no cumples un horario específico (excepto que así quieras hacerlo) y decides en qué horas trabajarás. Sin supervisión o decisión de un tercero. ¿Te gusta madrugar y comenzar bien temprano con las tareas más estratégicas y dejar las operativas para la tarde? ¿Te gusta dormir hasta tarde? ¿Prefieres trabajar por las tardes para poder dedicar la mañana a otras actividades familiares, como llevar los chicos al colegio u ordenar la casa, o actividades personales como hacer algún deporte? Todo es posible. La flexibilidad te permite no sólo elegir en qué horas (y cuántas horas) trabajarás cada día, sino también ser flexible con ese plan ante determinadas situaciones (por ejemplo el acto de escuela de tu hijo menor, un almuerzo largo al que te invitó una amiga, un taller de capacitación en la otra punta de la ciudad, un turno con un médico que sólo atiende en medio de tu jornada laboral).

Cuando eres empleada, por más flexibilidad que te ofrezca la empresa a la que puedas pertenecer, hay normas que cumplir, horarios estándar para que todos trabajen coordinadamente y las excepciones tienden a minimizarse.

Contras:

La flexibilidad horaria es un arma de doble filo que debe manejarse muy cuidadosamente. Como profesional independiente requerirás de una muy buena organización para que tus actividades se lleven adelante y logres tus objetivos a pesar de que no tengas horarios fijos de trabajo. La rutina es lo que te ayuda muchas veces (casi sin pensarlo) a avanzar con tus tareas. Si eres independiente, tienes que generar nuevas rutinas y hábitos, porque los que tenías antes, cuando eras empleada, difícilmente te vayan a servir. Uno de los cambios más importantes que tuve cuando me independicé es tener que organizar las tareas que tenía que hacer durante todo el día. Antes, más del 50% de mi trabajo era “on demand”. Esto significaba que en cuanto traspasaba la puerta de mi oficina tenía alguna persona esperándome para preguntarme algo, algún pedido concreto, un mail para responder, una reunión de último momento, etc. Mi tarea más importante del día era resolver los problemas o situaciones que habían surgido durante ese día. Tenía mi lista de pendientes, pero pasaba a un segundo plano. Cuando me independicé no podía esperar que me llegara un mail o una consulta para “activarme”, tenía que procesar y generar mi propio trabajo. Si te sientes identificada con esto, es un cambio importante que tendrás que hacer. No se trata de dejar de ser reactiva para ser proactiva, sino de dejar de vivir “on demand” para tener una mucho más alta cuota de planificación en el día a día.

Trabajar desde casa

Pros:

Este punto es un poco más controversial porque muchas profesionales independientes (por la naturaleza de su función) no pueden trabajar desde casa. Pero aún si no puedes hacerlo todos los días, es una buena opción lograrlo 2 ó 3 veces por semana. ¿Por qué? Porque te permite equilibrar mucho más tu vida personal-profesional. En primer lugar, olvídate del tránsito. Es impensable la cantidad de horas que pierdes cada día sólo en “transportarte”. Además del tiempo, el estrés de esta situación también afecta negativamente tu humor y tu energía del día. En segundo lugar, puedes trabajar con mayor concentración. En general en las oficinas hay ruido del ambiente, suena tu teléfono constantemente, siempre pasa alguien por tu puerta pidiéndote algo, etc. Cuando trabajas desde tu casa tienes mayor privacidad y disposición para trabajar especialmente con esos proyectos que requieren de tu mayor concentración.

Contras

Lo más complicado es lograr minimizar las interrupciones hogareñas. Cuando trabajas en casa es sencillo que las personas que viven contigo (en especial si tienes hijos) te interrumpan todo el tiempo. Puede ser para hacerte una pregunta, un comentario o hasta para pedirte algo. Seguro estás pensando que pueden ser cosas sencillas que resolverás en 1 minuto. Pero aún así, dejarás de hacer lo que estás haciendo y deberás luego volver a comenzar. Si pierdes la concentración a cada rato, te costará ser eficiente en llevar adelante las actividades especialmente las que requieran de un mayor nivel de esfuerzo mental. La mejor solución a esto es tener un lugar privado (con puerta que puedas cerrar) o un rincón de la casa sin ruido del hogar (el televisor de los chicos, por ejemplo) que te permita concentrarte y trabajar relajada. Es fundamental que puedas conversar con quienes viven contigo y acordar normas para evitar las interrupciones.

Por otro lado, si estás sola lo más probable es que pierdas la noción del tiempo y de cuando tienes que comer. ¿Te sorprendes con esto?. Es imprescindible, porque alimentarse correctamente es un pilar fundamental del éxito personal y profesional. Cuando eres empleada hay un horario en el que todas las personas comienzan a pasar por la puerta de tu oficina con sus abrigos y carteras y sabes que van a almorzar. Te sumas y estarás un rato despejándote de lo que habías hecho durante la mañana. De nuevo, la rutina te lleva. Si estás en tu casa, necesitarás más control del tiempo y sin duda una fuerte decisión de “cortar” con la actividad, tomar un rato para relajarte y almorzar algo. Es muy tentador almorzar mientras sigues viendo en tu computadora los mails que llegan, pero esto no te ayudará a darle un descanso a la mente

La soledad también es otro punto en contra. Si eres una persona muy sociable y te encanta conversar con todos tus compañeros, de repente te independizas y sólo hablas 2 ó 3 veces por día con tus clientes o proveedores, te puedes sentir algo aislada y eso te hará sentir incómoda.

Dinero

Pros:

Mucho se habla de la libertad financiera que ofrecen los negocios propios pero poco se entiende sobre qué es exactamente. La libertad financiera es tener más dinero disponible en tu cuenta lo que te permitirá la “libertad” de hacer lo que quieras con él. Parece obvio. Pero tener más dinero es una consecuencia de mejores resultados en tu negocio y no es automático. En general, cuando eres empleada tienes un marco establecido para tu salario. Aún cuando cambies cada año de empresa o asciendas regularmente a mejores posiciones, normalmente no tienes grandes saltos de salario. Me refiero a que no puedes duplicar, triplicar o multiplicar por 100 tus ingresos. Esta limitación no existe para los profesionales independientes. Tener un negocio propio te da la posibilidad de generar una estructura de colaboradores y socios que te permitirá atender más clientes y mejorar tus servicios, lo que incrementará tus tarifas y por consecuencia tus ingresos totales.

Contras:

Este punto es uno de los más importantes, especialmente para quienes recién comienzan. Cualquier negocio propio es altamente propenso a tener inestabilidad de ingresos y  debes poder lidiar con esto. Y no hablo de cómo resolverlo operativamente, sino de que debes aceptarlo mentalmente y convivir con esto sin volverte loca ni estresarte. Claro que esto no te pasaba cuando eras empleada, porque sabías exactamente de cuánto era el cheque que recibirías cada mes y exactamente cuándo!. Pero cuando eres una profesional independiente lidias con diferentes situaciones. O directamente no ha sido un buen mes y no has conseguido muchos clientes, o alguno de tus clientes tiene un problema y te difiere el pago, o hasta algún contrato ha sido cancelado. Son todas situaciones que debes saber que pueden suceder, y debes estar preparada emocional y mentalmente (y operativamente, por supuesto) para afrontarlo.

Espero que te haya servido este recorrido por los pros y contras más importantes de ser una profesional independiente. En mi experiencia personal, esta información me ha servido para entusiasmarme con los “pros” y tener bien monitoreados cada uno de los “contras” para estar alerta y resolver esas situaciones cuando se presentan. ¿Y en tu caso? ¿Qué peso tienen los pros respecto a los contras? ¿Cuáles de estos factores te han ayudado a tomar mejor tu decisión?

La Lic. Gabriela Turiano es coach certificada, mentora de negocios y experta en liderazgo y desarrollo profesional. Se dedica a ayudar a profesionales independientes a poner en marcha su negocio propio, atraer más y mejores clientes y generar ingresos. Recibe semanalmente sus estrategias suscribiéndote gratis a su newsletter en www.GabrielaTuriano.com