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6 Pasos que te ayudarán a tomar una decisión con seguridad

Son muchas las personas que me escriben porque tienen problemas para la toma de decisiones. Y es normal, nos han educado para que no fallemos al tomar decisiones, no está permitido cometer errores y eso nos impide avanzar si no sentimos seguridad. No fallar nunca es imposible, y de ahí que haya tanta gente que se queda bloqueada por el miedo cuando tiene que tomar una decisión.

Hoy te traigo 6 pasos para que cuando tengas que tomar una decisión, puedas hacerlo con seguridad y sin miedo al error.

Qué es tomar una decisión

La toma de decisiones es el proceso mediante el cual se realiza una elección entre las opciones o formas para resolver diferentes situaciones de la vida en diferentes contextos: a nivel laboral, familiar, sentimental, empresarial. Tomar decisiones consiste, básicamente, en elegir una opción entre las disponibles, a los efectos de resolver un problema actual o potencial.

La toma de decisiones a nivel individual se caracteriza por el hecho de que una persona haga uso de su razonamiento y pensamiento para elegir una solución a un problema o cuestión que se le presente en la vida.

Como te decía en mi artículo “Estrategias para superar el miedo al fracaso”, el miedo tiene un efecto paralizante que nos impide actuar. En lugar de permitir que el miedo te paralice, actúa.

6 Pasos para tomar tu decisión con seguridad y sin miedo al error

  1. Identificar y analizar
    Una vez identificado el problema o motivo de la decisión con objetividad, debemos preguntarnos qué queremos conseguir, donde queremos llegar.
  2. Identificar los criterios de decisión
    Ver qué aspectos son relevantes, de qué depende la decisión a tomar.
    ¡Ojo!, es habitual decidir de forma inconsciente desde la experiencia personal.
  3. Definir la prioridad para atender el problema
    Basado en el impacto y en la urgencia. El impacto describe la vulnerabilidad, y la urgencia el tiempo para evitar o al menos reducir este impacto.
  4. Generar las opciones de solución
    Cuantas más opciones se tengan, más probable será encontrar una que resulte satisfactoria. Es necesaria una cuota importante de creatividad.
  5. Evaluar las opciones
    Hacemos un estudio de cada una de las posibles soluciones viendo ventajas y desventajas, respecto a los criterios de decisión y comparando entre ellas.
  6. Elegir la mejor opción
    Aquella que según la evaluación tendrá mejores resultados, satisfará mejor el objetivo buscado, y generará el mejor equilibrio posible entre distintas metas.

Después de poner en marcha la decisión

Es necesario evaluar si está teniendo el resultado esperado. Si no es así, ver si es pronto para evaluar, o si hay que repetir el proceso de 6 pasos.

Aunque nunca podemos tener la absoluta seguridad en la toma de decisiones, no podemos posponer o dejar de tomar una decisión por miedo al error. Hay que aprender a desdramatizar. Si después de aplicar los 6 pasos no aciertas a la primera, no te culpes, no te desanimes y vuelve a comenzar.

“Cada vez que tengo que tomar una decisión, lo hago y me olvido de ella.”  Harry Truman

Sobre la autora: Marta Morón, directora de “MujerLider – Coaching para Mujeres con Responsabilidades Profesionales” y http://www.mujerlider.es, te ayuda para que te conviertas en una Mujer (u hombre) Líder de tu vida.

Cómo tomar una decisión laboral que afecta a tu familia

Te ha pasado alguna vez que la duda y los miedos te han  paralizado en la toma de decisiones laborales que afectaban a tu familia? Porque una cosa es  decidir algo que sólo me afecta a mi, y otra muy distinta tomar una decisión que implique un cambio, cuando afectará a mis seres más queridos.

Hoy veremos cuales son nuestros mayores miedos en la toma de decisiones, y cómo actuar cuando la duda nos impide tomarlas.

Los miedos más frecuentes frente a estas decisiones

Las decisiones más importantes que se refieren al mundo laboral suelen ser: pedir o aceptar un ascenso, cambio de puesto, cambio de empresa, emprender, volver a trabajar, y pedir una excedencia. En cualquiera de estos casos, los miedos se repiten:

  • miedo al fracaso
  • miedo al éxito
  • miedo a arrepentirme
  • miedo al impacto económico

Miedo al fracaso

El sistema capitalista en el que vivimos es muy competitivo, y esto hace que se vea el fracaso como ‘lo peor’ que te puede pasar. Sin embargo, es errando como aprendemos, el ser humano ya desde la infancia crece y se desarrolla a base de errar. Desdramatiza el fracaso entendiendo que es la única forma de avanzar en la vida, y piensa en lo que aportarás a tu familia si sale bien, y que siempre podrás rectificar si no aciertas a la primera.

Miedo al éxito

Entre las mujeres con responsabilidades profesionales, y te hablo con convicción ya que todas mis clientes lo son, este es probablemente el mayor miedo que sufrimos. Se trata de un miedo inconsciente que nos cuesta reconocer, pero que si lo piensas tiene sentido, ya que la maternidad lleva asociada la preocupación de dedicar tanto tiempo a nuestra vida laboral que eso nos impida estar con nuestra familia todo lo que deseamos. Incluso para quienes no tienen hijos puede suponer un problema porque sienten no tener tiempo para sí mismas/os o sus parejas.

Miedo a arrepentirme

Pues sí querida amiga, siempre va a existir la posibilidad de que no aciertes a la primera. Aún así, con el paso del tiempo duele más arrepentirse de no haberlo intentado que de no haber acertado. Porque si no aciertas, ya te has demostrado que te atreves, y siempre podrás tomar la decisión de volver a cambiar, mientras que si ni siquiera lo intentas, sentirás frustración el resto de tu vida.

Miedo al impacto económico

Este miedo nos acompaña en todos los cambios, porque culturalmente nos han educado buscando la seguridad. Pero los tiempos han cambiado, y la seguridad laboral ha dejado de existir. Aquellos puestos de trabajo que eran para toda la vida ya no existen ni siquiera trabajando para el Estado. ¿Quién te asegura que si no te mueves tu puesto está asegurado? Siempre que sea posible y especialmente cuando tu decisión sea emprender, trata de compaginar temporalmente tu antiguo puesto con tu emprendimiento, hasta que vayas teniendo ingresos como para pedir reducción de jornada, y finalmente da el salto definitivo cuando tus ingresos te permitan sobrevivir.

Cuando nuestra decisión laboral afecta a nuestra familia, es inevitable tener mayores miedos que cuando sólo nos afecta a nosotras/os mismas/os. Sé consciente de ello y háblalo con tu pareja para que tu toma de decisiones tenga más puntos de vista y también por respeto a esa persona. Pero ten presente que la decisión final tiene que ser sólo tuya, después de haber sopesado pros y contras con objetividad. Y no olvides que si tú estás feliz, tu familia estará mucho mejor que si estás frustrada porque nunca te atreviste al cambio.

“Jamás dejes que las dudas paralicen tus acciones. Toma siempre todas las decisiones que necesites tomar, incluso sin tener la seguridad o certeza de que estás decidiendo correctamente.” Paulo Coelho

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Marta Morón, directora de “MujerLider – Coaching para Mujeres con Responsabilidades Profesionales” y http://www.mujerlider.es, te ayuda para que te conviertas en una Mujer (u hombre) Líder de tu vida. Autor Marta Morón

Porqué nos cuesta decidir y qué hacer al respecto

¿Éste o éste? ¿Cuándo lo hago? ¿Qué hago? ¿Cómo lo hago? ¿Qué pasará si…? Son solo algunas de las preguntas que atormentan a diario a miles de emprendedores.

Aparte de crear angustias y ansiedades, el no poder tomar decisiones posterga proyectos importantes que tienen el potencial de propulsarnos hacia adelante económicamente y de satisfacer una gran demanda de personas que están esperando una respuesta a sus problemas.

¿Por qué nos cuesta tanto tomar decisiones?

El problema de la indecisión nace en la niñez. Muchos padres no entrenan a sus hijos adecuadamente para que aprendan a tomar decisiones sabias. Con las mejores intenciones, toman decisiones por sus hijos y no les explican cómo funciona el proceso mental que es necesario conocer para analizar una situación y resolverla con éxito.

Por un lado tienen temor de que sus hijos tomen decisiones equivocadas y se lastimen, y, por otro lado, consideran que es mucho más práctico tomar las decisiones por sus hijos, ya que ellos tienen más experiencia.

¡Craso error! Ni las buenas ni las malas experiencias se pueden transferir. Y queremos que nuestros hijos estén preparados para la vida con una buena cantidad de ambas bajo la manga. Tarde o temprano llegará el día en que los padres ya no podrán tomar las decisiones por ellos y no tendrán las habilidades adecuadas para enfrentar los desafíos propios del diario vivir.

Tenemos que entrenar a nuestros hijos a tomar decisiones sabiamente. Por un lado hay que darles un buen fundamento de principios de vida, para que se puedan guiar por ellos. Por otro lado, hay que tomarse el tiempo de permitirles tomar sus propias decisiones.

Es importante darles el espacio para cometer errores. En vez de reprocharlos cuando tropiezan, hay que tomarse el tiempo de enseñarles en qué se equivocaron y luego conversar con ellos cómo evitar un error la próxima vez. Así aprenderán a tomar decisiones certeras y no tendrán miedo de equivocarse a la hora de tener que tomarlas.

Si usted no tuvo la suerte de tener padres que le enseñaron a tomar decisiones y es un adulto indeciso hoy en día, le quiero enseñar cuales son las tres razones de la falta de decisión y qué hacer al respecto:

Las tres razones principales por qué no tomamos decisiones yqué puede hacer al respecto

1. Temor al fracaso

Uno de los mayores obstáculos para un emprendedor es el miedo al fracaso. Cada vez que nace una idea para un proyecto, el temor alza su cabeza fea y propone una serie de desenlaces fatales que lo desalientan.

De pronto la idea ya no es tan brillante y el emprendedor se desanima, si sigue meditando en los posibles malos resultados.

Y justamente ahí está la clave. No hay que enfocarse en una posible derrota.

Es verdad que todo negocio tiene su riesgo y es importante educarse para aprender a medirlo adecuadamente, pero jamás se podrá eliminar en su totalidad.

Por eso hay que prepararse lo mejor posible y luego dar el paso con fe, aunque sea con las rodillas temblando.

Es importante comprender que el temor es un tipo de fe, pero es una fe torcida. Cree en los malos resultados en vez de considerar un buen desenlace. Así suceden las profecías auto cumplidas. Lo que uno más teme es lo que sucederá, ya que en la Biblia dice: «Lo que un hombre piensa, tal es él.» (Proverbios 23:7)

2. Falta de ideas

Otra razón por la cual no se toman decisiones es por no saber con exactitud qué hacer.

Debido a los métodos de educación empleados en la mayoría de los establecimientos educacionales, estamos demasiado acostumbrados a seguir complacientemente las instrucciones de otros en vez de tener iniciativa y motivación propia.

¿Adónde se fue la creatividad?

El espíritu emprendedor, que yace en todo ser humano, se queda dormido mientras la mente humana se programa para seguir la agenda propuesta por los demás en forma pasiva. Éste proceso, a lo largo de los años, lleva a una pérdida en la iniciativa y la creatividad en las personas.

Es interesante la siguiente observación:

Hallmark Cards, una de las empresas productoras de tarjetas más conocidas de E.E.U.U., hizo una encuesta en los colegios con el fin de usar dibujos de niños en sus tarjetas.

Al preguntar a niños de primer grado si querían participar en el proyecto, todos levantaron las manos. En dos cursos más arriba era apenas la mitad del curso y en quinto grado solo unos 3 alumnos osaron levantar la mano al hacerse la misma pregunta.

¿Qué pasó en ese par de años?

La mayoría de los niños llegaron a creer que su aporte no sería valioso. En sus mentes, la creatividad necesaria para elaborar una tarjeta ya no estaba a su alcance.

¡Lo bueno es que la creatividad nunca se pierde! El ser humano es un creador innato, ya que fuimos hechos a la imagen de nuestro Creador.

Nuestro espíritu emprendedor, que yace dormido en nosotros, puede ser revivido. Es cosa de alimentarse con la información correcta. Esta puede provenir de libros, cursos o de mentores que nos inspiran a soñar de nuevo y a reconectarnos con ese motor creativo que Dios puso en cada uno de nosotros.

Todo ser humano tiene un sueño, tiene ideas. La mejor manera de escarbarlas de los rincones remotos de nuestra mente es en tomarse un tiempo tranquilo, lejos del mundanal ruido y de pasar tiempo con Dios y su Palabra. Así nos podemos dar la oportunidad de meditar sobre nuestro propósito en la tierra y sobre lo que queremos haber logrado al final de nuestras vidas.

3. Dejar las cosas para mañana

Es un mal hábito. Y es un engaño. El dejar las cosas para mañana nos deja con la idea de que estamos activos, ocupados en planificar algo, pero, en realidad, estamos estancados y no avanzamos.

Para vencer este mal hábito, hay que disciplinarse y obligarse a salir de su zona de confort. Cuando llega el momento para tomar acción, ¡hay que actuar!

Las personas de éxito son personas que toman acción todo el tiempo. ¿Se equivocan? Si, muchas veces. Pero avanzan, en vez de quedarse estancados en una zona de confort que los mantendrá cautivos en un nivel que es inferior a sus capacidades.

¿Quiere fomentar la mentalidad emprendedora en usted y en su familia? Visite http://EducaciónParaElExito.com donde recibirá un libro virtual gratuito que le enseñará 10 datos que una mama le enseñó a sus hijos acerca de cómo prepararse bien para el futuro y a raíz de los cuales ¡él llegó a ser un millonario a los 21 años!

De Bettina Langerfeldt, cuya pasión es enseñar a personas de todas las edades como adquirir una visión para su vida, como ponerse metas y después perseguir la educación específica para que puedan lograrlas.

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