Una emprendedora con amor, coraje, fe y valentía en su Proyecto

Hola. Soy Olga Hernández, una emprendedora de 46 años que sigue contando su historia, porque está cansada de las injusticias que se cometen con los emprendedores y porque sé que a muchos que comienzan, les puede ayudar, igual que a mí me ha ayudado el testimonio y la cercanía de otros. Estoy harta de que no me dejen seguir adelante con lo que un día empecé, harta de hacer visitas al banco, de dar paseos con la carpeta en el brazo y de hacer papeles, en los que me estoy gastando mucha pasta. Harta de tener que renunciar a muchas cosas, porque un señor en su día, dio el visto bueno a un crédito, que meses más tarde, cuando ya no había remedio, lo echa para atrás. Me gustaría verle a él en mi piel, bueno no, creo que no lo hubiera soportado.


Quiero demostrar que soy capaz de seguir adelante con mi vida y que los emprendedores, tenemos un peso fuerte en esta sociedad y en este mundo nuestros, porque no nos limitamos a resignarnos y a seguir, cual corderitos, lo que otros proponen, sino lo que la vida nos marca o nos parece más coherente con ella, nuestras vivencias y motivaciones. Quiero ser una mujer consecuente con lo que hablo y digo, con lo que creo; sin dejarme modelar por una sociedad mucha veces injusta y tan diferente a mis ideales. He conseguido modelar mi personalidad (y me ha costado mucho, porque yo era muy frágil) con la que poder avanzar y ser una mujer valiente y fuerte, para dar los pasos necesarios, o los que yo he creído tenía que dar. Quiero decir que basta ya, que quiero ser así, en la que me he convertido y por eso no puedo quedarme quieta. Voy a seguir poniendo empeño y perseverancia en lo que realmente me interesa, porque hemos de poner un negocio en marcha. Hemos de sacar adelante nuestro Proyecto de Vida y estoy segura de que lo consiguiremos.
Y aquí os cuento nuestra aventura:
Somos un matrimonio con dos hijos, que en 2012 dejamos una gran ciudad como es Barakaldo (en Bizkaia), para cambiarla por un mundo rural que nos encandilaba cada vez que íbamos los fines de semana o en vacaciones. Una zona cántabra en un valle verde y rodeado de montañas, en un pueblo de unos 200 habitantes, en el valle de Ruesga. En el 2011, presentábamos un anteproyecto al técnico de Desarrollo Rural y nos dieron la viabilidad, con lo cual nos empezamos a mover para ponerlo en marcha (subvenciones, proyecto técnico y elétrico, licencias,…). Miramos una casa, hablamos con el arquitecto y el aparejador a ver si se podría convertir en nuestro hogar y negocio a la vez, con la previsión de que si no, no la compraríamos. Llevamos el proyecto al banco, el cual accedió al préstamo hipotecario y al promotor, con todo (la memoria, el proyecto, la licencia de obras,…) todo previo pago para que accedieran el préstamo y nos concedieran la subvención de desarrollo local,… En definitiva, todo en marcha. Y además como todo estaba rodado, yo casi tenía asegurado el trabajo en la zona y Felipe (mi marido), sería el que se pusiera como promotor de la actividad. Así que dejamos nuestros trabajos y vendimos nuestro piso en Barakaldo. Empezaríamos así una nueva vida, que pintaba bastante bien. Además sólo nos quedaban tres o cuatro meses de obra, el tiempo justo para aclimatarnos a la nueva realidad, el que nuestros hijos se adaptaran también a su nuevo colegio y nosotros pudiéramos hacer frente in situ, a todas las cosas que quedaban aún pendientes de hacer. Meses que pasarían rápido y que nos podrían en funcionamiento de nuevo. Pues bien, dejamos nuestro piso de Barakaldo, hicimos media mudanza, pues la otra media se quedó en el guardamuebles hasta que terminara la obra y nos fuimos a vivir a Riva en julio de 2012.
Hasta aquí, todo idílico. Pero…
Cuando ya estábamos viviendo en Riva, Caja Cantabria, con quien teníamos ya una hipoteca de compra vivienda y que sólo tenía que hacer una ampliación de capital para un proyecto promotor de negocio, pasa a ser Liberbank y de la noche a la mañana, cambia el director de la caja de Ramales y nos dan la buena noticia: “No nos conceden el préstamo promotor”.
Y sin dinero… Pues no pudimos continuar nuestra obra. Tuvimos que renunciar a una subvención aprobada, parar una obra, con las consiguientes consecuencias para los que nos la estaban haciendo. No pudimos terminar nuestra mudanza y nos tuvimos que buscar la vida. Nuestra vida cayó en picado, porque a un señor o a varios se les cruzaron los cables. Además yo tuve que pasar por una operación y una radioterapia, la verdad, no nos lo pusieron nada fácil…
Tres años después continuamos en pié y muy felices. Hemos sabido reconducir nuestra vida, a la vez que gastado nuestros ahorros, claro. Felipe tiene un trabajo indefinido y yo he ido combinando trabajos temporales con la prestación contributiva y la ayuda familiar que previamente también he cotizado al Inem, además de escribir. Porque no tendré recursos económicos, pero los tengo de otro tipo y éstos me han ayudado a dar a conocer nuestra historia, me puse a escribir y de ahí que saliera una vena literaria que hasta ahora, quizá no había desarrollado demasiado. Y he publicado ya dos libros, uno de los cuales, ganó el 1er Premio Somniun de Novela: «Dímelo en mis Sueños» de la editorial Libros Mablaz y «Mirando a la Montaña», que va dedicado a este mi Proyecto emprendedor La Casuca del Piñal.
Creo que ya es tiempo de que alguien, nos eche un cable. Liberbank, no se hace cargo de la situación y tenemos una hipoteca vivienda con ellos. Otros bancos, nos hacen esperar y no se hacen cargo, incluso la banca ética, que todo hay que decirlo. Llevamos así casi 4 años, ¿no será ya hora de darnos la oportunidad que merecemos? ¿No hemos demostrado ya que somos capaces de afrontar nuestra vida?
En este tiempo nos hemos hecho cargo de nuestros gastos, pagamos dos casas, en la que vivimos de alquiler y en la que no podemos usar como vivienda porque es una obra, contibución, seguros, un guardamuebles y aún parece que no somos capaces de sobrellevar esta situación… ¡Venga ya! Encima esta semana me entero de que nuestra hipoteca, tiene la claúsula abusiva del suelo, para rematar, ¡nos están cobrando más intereses de los que deberían!.
Sólo quiero seguir adelante y después seguir trabajando y de ahí que hoy esté escribiendo este artículo, y he escrito incluso al defensor del pueblo, que ya me ha contestado y me ha orientado por dónde he de continuar; desde aquí agradezco su implicación, en la medida de sus posibilidades. Creo que los emprendedores tenemos mucho que decir y empeñarnos en lo que queremos conseguir. La solución más fácil a nuestra situación, como algunos nos dijeron, hubiera sido tirar la toalla o haber vuelto de nuevo a la ciudad. Pero… ¡cómo íbamos a volver de nuevo a la ciudad, con dos hijos!. Ellos son felices y están adaptados a su nueva realidad. Tienen más ganas que nosotros incluso, de irse a su nuevo hogar y hablamos cada día de la Casuca, pero hemos sido capaces, de transmitirles, que todo lo que en esta vida cuesta, es porque realmente, merece más la pena. Y La Casuca del Piñal, lo merece ¡vaya que sí!
Y les digo muchas veces, que si todo nos hubiera salido rodado desde el principio, seguramente, no hubiéramos tenido la oportunidad de hacer tantas cosas nuevas, de escribir, de hacer teatro o mis hijos de ir a música. Y sobre todo, de conocer nuevas personas que han entrado en nuestras vidas, el crear sinergias con otros y acomodarnos en nuestra nueva realidad, en nuestro nuevo entorno y con una calidad de vida distinta, a pesar de todas las dificultades.
Pienso que la vida me ha dado una segunda oportunidad y que he de aprovecharla, que he de seguir emprendiendo, aunque haya días en los que se me acaban los recursos y hasta me flaquean las fuerzas, porque he dejado muchas lágrimas, pero también doy gracias cada día por todo lo que tengo y por la misión que me ha sido encomendada, con este Proyecto.
Un negocio que por por nuestro estilo de vida, no es un negocio sin más; porque tenemos una forma distinta de ver ésta y creemos en que es posiblbe construir un mundo diferente. Emprender en una zona rural en la que potenciar algo más, promoviendo otro tipo de actividades que no existen en nuestro pueblo, otra forma de hacer cosas y potenciar una zona «con naturaleza en estado puro», muy despoblada y en cuyo pueblo vivimos muy pocas familias con niños.
Un turismo rural diferente, que no se puede quedar ahí, en una obra parada, sin más. Ha de ser un hogar para nosotros y un lugar que conozcan muchas familias y personas (y sin gluten, yo soy celiaca). En el que serán bien recibidas las familias con niños y puedan disfrutar de la naturaleza y el entorno durante el fin de semana o un día sin más. Utilizando el reciclaje, los productos de la huerta y de la zona y las energías renovables (bueno, si nos dejan, porque como se está poniendo el tema, igual tenemos que utilizar antorchas como nuestros antepasados). Un lugar con un encanto especial, rodeado de montañas y con el río Asón que lo recorre. Además hacemos artesanía, jabones naturales, bandejas, decoramos tejas, restauramos muebles,… que ya son parte de nuestro negocio aunque aún no está en marcha.
De verdad, lo vivo con tanta intensidad, porque me llena. Y por eso sigo emprendiendo y no me cansaré de ello, hasta que me den las fuerzas y todavía soy capaz. Por ello, como comentaba en una entrada que hace poco hice en mi blog, os transcribo lo que yo misma escribía:
«Me niego a ser una máquina. Pues tengo corazón y siento y me duele todo lo que me está pasando y sucede a mi alrededor. Ahora, además, que soy madurita en edad, ja, ja, ja, qué contradicción. Ya no soy joven emprendedora. Pero… ¡si nunca he estado mejor que ahora!. Tengo las cosas claras y bien claras. Sé lo que quiero en la vida. Tengo una establidad emocional y sé hacer un montón de cosas que con 20 años era imposible. Además ya no me voy a quedar embazarada, con lo cual la seguridad social, no me tiene que pagar ni la baja maternal. O sea que a estas edades, ¡somos un chollo!
Ahora mismo, ya no es rabia lo que siento, ahora mismo quiero empeñarme por convicción. Porque como digo tantas veces, sí es posible transformar el mundo y mi realidad, a pesar de lo que me digan. Pero al final cada uno cuida de su parcelita y lo que en esta vida se sale de lo normal y no es lo que marcan… Lo mejor es cargarselo que molesta, y como digo en mi libro: Quizá hubiera sido mejor seguir como estaba…
Pues no señores, si yo hubiera seguido como estaba, quizá hoy no estaría escribiendo, porque no estaría ni presente en las filas de este mundo, porque un mal llamado cáncer, me había atacado ya, me tenía entre sus garras.
Me entristece tener que seguir diciendo que el sistema no funciona, (porque creo que hay personas que están haciendo muchos esfuerzos para que éste cambie y porque realmente se vayan viendo esas semillas verdes, como se dice ahora) pero lo que más me duele realmente es sentir que nos hacen ver a la vida injusta.
Digamos alto que quienes realmente están cometiendo las injusticias, son los que siguen viviendo igual de bien, que cuando la tan nombrada crisis empezó. Pero ¿a quién le está afectando? A los que gobiernan y no son buenos gestores… A los que les dan la posibilidad de gobernar, pero ninguno se quiere sentar a la mesa y «bajarse los pantalones»… A los que tienen la oportunidad de hacer algo por los emprendedores, pero siguen en sus poltronas… O a los que ya no se fían de los demás, no quieren apostar, porque otros salgamos adelante…
¿Por qué no nos dais una oportunidad? Y os lo demuestro. Porque me niego a resignarme y a pensar que esto no tiene salida. Soy emprendedora y luchadora y sin duda alguna, conseguiré poner en marcha lo que me propongo. Porque detrás de él no está sólo mi familia, sino un montón de personas, que esperan con ganas, entrar en ese hogar que por unos días o por un rato, pueda convertirse también en el suyo.
Publicar Mirando a la Montaña, saca de nuevo a la calle, las ganas de seguir emprendiendo de esta familia, que sigue luchando por su sueño, por coseguir el trabajo que va a dar sentido a su vida. Porque sigue presente cada día y con fuerza y con muchas ilusiones en el que ahora está siendo nuestro hogar alquilado.
Y por ello quiero seguir alzando la voz, a través de mi escritura que es lo que se me da bien y a lo que me ha ayudado Mirando a la Montaña. Y quiero compartirlo contigo y que tú lo compartas con otros y así, como las palabras encandenadas, conseguir que mi voz se siga oyendo y no calle, porque si calla, entonces ya no se escuchará oir hablar de mi Proyecto, que sin duda alguna tiene más sentido, más fuerza y necesidad que nunca de salir adelante. Porque… ¡¡¡Seguimos vivos!!!
Y no por orgullo, sino por convicción y por demostrar que a andar se aprende andando, pero también cayendo y después de caer, levantándose, para coger impulso de nuevo. Y ha llegado un momento, en el que como diría mi amiga Amalia, para atrás, ya, ni para coger impulso.
Si te parece bien apoya nuestro emprendimiento con la difusión y aunque pienses que no haces nada, yo creo que hacemos mucho. Porque a emprendedora no me ganan, de eso estoy segura».
Y para terminar quiero añadir, que Mirando a la Montaña, dice mucho de mí y de mi Proyecto, que llega en el momento justo para coger fuerzas de nuevo. Y por él me sigo levantando cada mañana… Tengo que vender muchos libros, para demostrar que soy capaz… Que un emprendedor no nace… Se hace y que a pesar de las dificultades, si sabe adaptarse, conseguirá hacer realidad ese sueño, que se convierta en meta.
Con mucho cariño y deseando veros por mi casa, por vuestra casa, muy pronto…

Olga Hernández González

http://olgahernandezgonzalez.blogspot.com

Ya disponible en:
http://www.librosmablaz.com/?page=prod_desc&pid=99237
Y en Librerías, Centros Comerciales, Amazon, El Corte Inglés, fnac, Casa del Libro…
ISBN: 9788494444784

2 opiniones en “Una emprendedora con amor, coraje, fe y valentía en su Proyecto”

  1. Olga !! Dios Los bendiga Bella familia !! Me conmueve mucho su historia Pues soy mujer, Tengo Una familia y soy amante de Los pueblos pequeno S donde puede disfrutarse de la Bella naturaleza que Dios nos dio. Sabes lei Tu articulo por que dice que eres Una mujer de FE y Lo creo Pues sigues de pie gracias a el. Sabes lleva Tu FE Mas alla, ora Cada mañana cuando te despierta es antes de aha we cualquier actividad, Lee su palabra y ayuna por agradeciemientonuna vez
    Por semana el Ayuno te va conduciendo a que Estes llena Del espiritu santo y Dios te Dara direccion a ti y Tu familia. Soy Adventista Del septimo DIA y Realmente Es MARAVILLOSO DIA a DIA seguir Los Senderos de Dios y ponerlo a el en primer lugar. Deceo con todo mj corazon todo Se solucione y mediante Dios encuentres ayuda y Se haga todo conforme a su voluntad. Pide a el que Es Lo que el quiere para sus vidas Como familia el Te Lo dira. Dios les bendiga grandemente !!

  2. Hola, personas como tú hacen falta para cambiar el mundo. Saca lo positivo de toda ésta experiencia y cuando te sientas a contemplar esa maravilla de naturaleza que tienes alrededor, déjate sentir.
    Ya has ganado.
    Suerte en tu camino.

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